Referencias | Ojalá

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Simón Bolívar, en la búsqueda de Francisco de Miranda en 1810, dio con Joseph Lancaster. Desde el primer contacto el caraqueño calibró la importancia del pedagogo como pieza clave en la liberación cultural de Nuestra América.Casi tres lustros después llegaba el educador inglés a Venezuela convidado por la Municipalidad de Caracas bajo el manto protector de un Libertador que se encontraba en el Perú.

El momento era propicio para realizar cambios educativos en la recién fundada República de Colombia, pues el marco legal permitía el ejecútese del método de la enseñanza mutua o sistema lancasteriano. Pese a la aceptación del plan, por el incumplimiento de los acuerdos sustraídos, el proyecto no cuajó. La idea de creación de un Jardín Botánico, de un Laboratorio de Ciencias Físicas, de una Biblioteca para los maestros y una imprenta fueron desoídas a raíz de la dura crisis económica.

Después de tres años de empeños infructuosos Joseph Lancaster abandonó a Caracas el 18 de abril de 1827.

Armando Rojas en su libro Ideas educativas de Simón Bolívar, sobre el pedagogo inglés, sostiene:

“Este plan, notablemente ambicioso, no llegó a realizarse plenamente en la forma estipulada por el decreto. Pero sí tenemos razones para pensar que el método lancasteriano, allí donde se introdujo y puso en práctica, rindió óptimos resultados. Ya en dicho método encontramos las primeras semillas de una educación intuitiva, social y humana. Tenía el Libertador tan elevado concepto del sistema lancasteriano que, en conversación con el almirante Hiran Paulding, en Huaraz, elevado pueblecito andino, manifestó: ‘Yo he hecho establecer el sistema lancasteriano en toda Colombia, y eso sólo hará la generación venidera muy superior a la presente’. Nuestra América y Colombia, en especial, tienen contraída una deuda de gratitud para con el noble y abnegado fundador de las Escuelas Mutuas”.

A Lancaster le tocó vivir la discriminación de la sociedad británica, en la que sólo las aristocracias tenían accesos al entendimiento. Bolívar, guardando las distancias, cree que la educación es luz contra las tinieblas coloniales.

Para el cuáquero inglés como para el revolucionario americano educar es emancipar y por eso sus miradas paternalistas ante las mayorías analfabetas y excluidas.

La falta de fondos públicos por una economía de guerra, a pesar de las expectativas iniciales, aunado a la exigencia de incluir la fe católica en el aula, conspiraron para que el sistema educativo lancasteriano no se pudiera implantar bien en Colombia.

Ayer y hoy la educación es estratégica. ¡Ojalá que este 2020 los venezolanos y venezolanas avancemos más ante los viles que quieren acabar con la patria de nuestros hijos e hijas! Felicidades.

El autor es presidente del Centro Nacional de Historia.

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