La raya amarilla se borrará este fin de semana

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“Esta pieza es un ejercicio humorístico y existencial. La obra habla también del arte, porque la pieza habla del delirio de una autor y director, que ve como los personajes se le vienen encima. Dice que escribió la cuarta hoja y ahora se siente como un personaje de la obra. Se pregunta ¿qué hago yo aquí?. Y luego continúan otras historias que le exige al público qué es lo que quiere, qué quieren ver, quieren una enseñanza, que nos une, que somos”, comenta Ana Melo sobre La raya amarilla, su más reciente obra y que también dirige.

La raya amarilla estará hasta este fin de semana en La Caja de Fósforos de Bello Monte en Caracas, viernes y sábado a las 7:00 pm; mientras el domingo desde las seis de la tarde: “Es un teatro experimental en cuanto a forma y contenido. Yo hago espectáculos políticos, pero esta vez hice una obra que es un como llegar a un límite, porque nosotros hoy en día vivimos en situaciones límites. Es una obra que fuerza la naturaleza de lo teatral para trasmitir el desconcierto y la crueldad del hecho escénico. Y es ver como el teatro en medio de esta crisis se para ante el público con una propuesta exigente. Eso sí, tiene reflexiones intensas, pero uno se pregunta hasta qué punto el teatro aguanta este tipo de reflexiones”.

De una manera punzante gracias a un texto muy inteligente se cuentan con cinco historias en la ficción: Un escritor enfrenta al público y presenta su obra valiéndose de una inusual rutina de stand up comedy; un matrimonio intenta lidiar con la soledad y el aislamiento durante una hermosa mañana de diciembre; frente a la raya amarilla de un andén del metro dos mujeres tantean las ventajas de cruzarla o no; dos individuos buscan comprobar si los milagros son realmente posibles; y una pareja disparatada cree encontrar sentido a su absurda banalidad a través de la mirada de los espectadores.

Esta excelente obra cuenta con las acertadas actuaciones de Juan José Martín, Omaira Abinadé, Antonio Ruiz, Gladys Seco, Ángel Ricardo Gómez, Dallas Aguirre y Laura Machado. El vestuario es de Gerardo Gerry; la iluminación por Gerónimo Reyes; y en la producción Antón Figuera. Es una coproducción de La 5ta Pata Teatro y La Caja de Fósforos.

El también director Juan José Martín comentó: “Fueron dos años sin actuar, pero ser director y el ponerse del otro lado como actor te cambia la perspectiva completamente. Gracias a que Ana (Melo) me entusiasmó y sedujo de volver a actuar, además de un texto con tantas capas y complejo decidí hacerlo. Eso si, uno debe saber el rol que cumple: cuando diriges, uno dirige; y cuando actúas, tu actúas. Uno se pone en manos del director o directora en este caso con una fe absoluta para que ella te conduzca”.

Laura Machado interpreta a “ella” en el metro: “Es un personaje interesante, porque depende cómo lo gente la vea. Para unos será una loca., para otros una anciana sabia, puede ser una chamán, puede ser lo que quieras que sea… Ella anda a sus aires, no tiene nada que perder, nada que ganar. Sin embargo, tienes unas palabras oportunas para una persona que las necesita. Eso sí, nosotros debemos andar con las orejas puestas escuchando a los demás. En todo siempre hay mensaje que a veces necesitamos, bien sea por una acción o una palabra. La gente a veces dice cosas que no saben si son útiles o no para nosotros; simplemente las dicen, pero a veces las tomamos porque nos pueden ser de mucha ayuda. A mi muchas veces me ha pasado. Que escucho alguien hablando y digo ‘guaa, esto era para mi’. Debemos escuchar”.

La transgénero Dallas Aguirre piensa que “la obra tiene un humor como existencialista. Tenía seis años sin montarme en las tablas, porque en ese tiempo estaba cantando o realizando otras actividades artítsticas como cine y televisión. De mi personaje me atrapó que soy todo lo contraria a ella, porque si creo en la religión. Tengo un culto que es la Osha. Y aunque ella no cree, logra por su buen corazón cambiarle la vida a la gente que la visita y está perturbada. El rol es muy sensible aunque no lo manifiesta y no se desploma porque le digan cualquier vulgaridad porque es trasvesti. Lo que si la afectaría es que no consiguiera resultados con cada uno de sus pacientes. Sería fatal para ella. El ayudar al prójimo también la ha salvado a ella”.

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