Últimas Noticias Logo

Caracas, 31/07/2014
Iniciar sesión| Registrarse


ESPECTÁCULOS | 24/06/2012 01:20:00 p.m.
La jugada perversa de "piedra, papel o tijera"
La película está en cartelera desde el viernes pasado con muy buena crítica

La jugada perversa de "piedra, papel o tijera"
Película venezolana (Creditos: Cameo Marketing Audiovisual)
UN|Sergio Moreno González. Piedra, papel o tijera no es un simple juego. O, por lo menos, no es el caso del último largometraje de Hernán Jabes, en el que el azar es el determinante en la tragedia que viven sus personajes.

Con un guión escrito de la mano del mismo director junto a Irina Dendiouk, el argumento de la película pone al descubierto a una sociedad violenta, la caraqueña, donde el discurso de intolerancia, irrespeto y corrupción se ha trasladado puertas adentro en muchas familias, sin importar las clases sociales.

La cinta entró a competir en la cartelera criolla desde el pasado viernes, presidida por un caudal de buenas críticas que celebran las virtudes en actuación, fotografía e historia con que cuenta la producción, la segunda de Jabes.
Piedra, papel o tijera transcurre en tres actos, como la misma suerte que define el juego. De entrada, la ciudad es el escenario, pero también protagonista de la historia, con su tránsito insufrible, el caos diario en las calles, que perturba e influye en el humor de sus habitantes.

El primer acto lo protagoniza Mariana (Gloria Montoya), con su esposo Héctor (Leónidas Urbina) y su hijo Luis (Iván González Roa), una familia acomodada, pero que claramente padece problemas de comunicación. Luego se incorporan en la pantalla Christian (Leandro Arvelo) y Valentina (Scarlett Jaimes), dos jóvenes de estrato social bajo que intentan ser felices a pesar de su circunstancia. Ellos son las piezas principales del segundo acto, que se enlaza con la historia de Héctor y Mariana, por una traición que sale a la luz precisamente por el perverso "un, dos tres" del juego.

El desenlace es trágico. Un tercer acto que se presenta lleno de violencia, esa que vivimos en Caracas y que nos remueve al verla retratada en pantalla grande.

Quizás esta resolución de la trama puede inquietar al espectador común, porque este final está cargado de realidad, que puede interpretarse como una dura crítica a la sociedad en la cual nos movemos los venezolanos todos los días.

El trabajo demuestra la madurez de Jabes y de la productora Factor RH que lo acompaña. Una cinta que merece ser vista y que seguro se convertirá en un documento de cómo vivimos en Caracas desde hace algunos años.




Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad