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ESPECTÁCULOS | 25/05/2012 06:28:00 p.m.
En Cannes: Quitándose el disfraz de vampiro
Robert Pattinson asume el rol principal de la adaptación de la novela homónima de Don DeLillo; en esto no está solo, siendo el genial Paul Giamatti

En Cannes: Quitándose el disfraz de vampiro
Panel de Cosmopolis (Creditos: Janina Pérez Arias)
Janina Pérez Arias | Últimas Noticias.

Como un suspiro ha transcurrido la décima jornada del Festival de Cannes. Un soplo profundo, de esos de los que hacen que te pongas a estrujarte el cerebro, a reflexionar sobre por qué en la competencia oficial nos han sometido a tantas películas oscuras, tristes, de esas que reparten bofetadas y puntapiés.

Ha sido realmente duro ver Cosmopolis a las ocho y media de la mañana. Hay que admitirlo, y sin más no hay por qué avergonzarse de tal sentimiento. El canadiense David Cronenberg tiene la “mala” costumbre de hacerle dificultosa la vida a la audiencia, y con esta su nueva entrega claro que no iba dejar ese hábito.

En su evidente aspiración a desmarcarse del archiconocido vampiro pálido, Robert Pattinson asume el rol principal de la adaptación de la novela homónima de Don DeLillo; en esto no está solo, siendo el genial Paul Giamatti, la talentosa Sarah Gadon, la gran actriz francesa Juliette Binoche, entre otros, sus compañeros de reparto.

Las (supuestas) últimas 24 horas de un “chico de oro” (Pattinson), de esos que gracias a ser mañoso con las finanzas se ha convertido en un muchacho de mucha plata, es el argumento muy a lo simple de una de las películas más esperadas del festival. Así que Pattinson pasa a convertirse en otro tipo de chupasangre, aunque Cronenberg no esté muy de acuerdo en reducir la complejidad de ese personaje a una frase tan insípida.

Y así, después de una hora y 48 minutos de Cosmopolis, la reflexión toca la puerta, entra y nos deja prácticamente preñados con muchas preguntas. “Nos están dando un mensaje, ¿cachái? [¿entiendes?]...”, despliega su teoría un colega chileno refiriéndose no solamente a lo de Cronenberg, sino también a todos los filmes de la competición. Y sí, como que se llegara a comprender que todo lo que hemos visto tiene que ver con la f... (en inglés emulando a Sean Penn) situación en Europa, la cual es expansiva al mundo.

Es retorcido el contraste si se piensa en todo lo que implica el Festival de Cannes. Pero eso como que es otro cuento.

Bien entrada la tarde, formando parte de esa “otra historia”, la gritería de los seguidores de Robert Pattinson rebasa el nivel de tolerancia de decibeles. El actor inglés se acerca ágilmente a los congregados curtidos por el sol de horas de espera. Varias cámaras captan el éxtasis de la fanaticada, agigantando esos rostros de contento por haber logrado una foto, un autógrafo o una sonrisa del joven intérprete. Quién sabe cuántas películas más le costará a Pattinson olvidarse que una vez fue un erótico vampiro, quién sabe si él, como muchos también se ha puesto a reflexionar después de ver Cosmopolis.







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