El mago de OS | Nino, Henrys y una flor

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El tiempo suele atentar contra la imagen de cantantes que marcaron pauta en un momento determinado, aunque no haya erosionado el repertorio que sobrevive en las bandas sonoras individuales o en los karaokes que permiten a los aficionados mostrar -o no- sus condiciones vocales. Pero eso es lo de menos.

Casi con toda seguridad, Un beso y una flor, Libre, América, América, Noelia, Cartas amarillas y Te quiero, te quiero resultan familiares para muchas personas, aunque tal vez resulte más difícil identificar al responsable de tales éxitos: Nino Bravo, quien falleció trágicamente en un accidente automovilístico, cuando estaba en la cúspide de su carrera y apenas contaba con 28 años.

Por eso luce gratificante que haya iniciativas destinadas a rescatar figuras de otras décadas que dejaron huella y deben ser presentadas a las nuevas generaciones.

Es el caso de Nino Bravo, el musical, que, además, constituye un reto gigantesco para su protagonista, Henrys Silva, quien encarnará al cantante valenciano, a partir del 1 de noviembre, en la sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño.

Y constituye un reto, porque el original se caracterizó por tener un tono grave y potente que se desplazaba por distintos registros, para lo cual hay que tener unas cuerdas vocales muy educadas.

Interesante, además, que la trama escrita por Cora Farías y dirigida por Francisco García Pérez, incluya otros nombres importantes en el mundo de la música como los de Julio Iglesias, Cecilia, Ana Belén y Manuel Alejandro, interpretados por Carlos Caballero, Rosmir Ríos, Thalía Samarjian y Luis Febres, respectivamente, como parte de un elenco integrado por 10 talentos criollos.

La música en vivo correrá por cuenta de Ricardo Chacín, German Moreno, Inhigo Ayala y Edgar Romero, siguiendo la batuta de Oscar Vera.

Las seis funciones que hasta el momento están programadas permitirán al público descubrir o redescubrir, según sea el caso, a un artista que se impuso en el mercado hispanoamericano a principios de los años 70.

Con una carrera corta y fructífera, cuyo futuro resultaba altamente prometedor hasta que perdió el control de su recién adquirido BMW en alguna carretera española.

Su quinto disco de estudio fue editado post mortem con el título … y volumen 5. En él está incluido un tema que se convirtió en hit sin que pudiera apreciarlo: América, América, el cual debería tomar los espacios donde brilla el tibio sol en el complejo cultural capitalino.

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