Con música despidieron a Juan Vicente Torrealba

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El inmenso legado musical y el cariño que a lo largo de sus 102 años de vida sembró el maestro Juan Vicente Torrealba quedaron evidenciados durante su velatorio, este fin de semana, cuando además de la solemnidad y duelo propios de estos actos se vivieron momentos de gran emotividad en los que sus composiciones fueron el elemento catalizador.

Familiares, músicos, artistas, personalidades de la vida nacional y sobre todo seguidores de su obra, tal como comentó su nieta Annaé Torrealba, se acercaron hasta la capilla 2 del Cementerio del Este para rendirle homenaje y darle el último adiós al insigne arpista y compositor caraqueño que se convirtió en emblema del llano.

Entre el sábado y domingo acudieron figuras como Reinaldo Armas, Rummy Olivo, Mirla Castellanos, Delia Dorta, Daniela Alvarado, Carmen Julia Álvarez, Daniel Alvarado, Mayra Martí, Goyo Rayna, Edith Salcedo y Gilberto Jiménez (Trío Venezuela), entre otros.

Este domingo, la despedida musical inició con la presentación de un grupo de 50 niños y jóvenes del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que interpretó algunas de sus composiciones más conocidas.

Cerca del mediodía, alumnos de Fundaculgua, escuela dedicada a la formación de nuevos talentos de la música criolla ubicada en San Juan de los Morros (Guá) cantaron acompañados por el arpa, cuatro y maracas La potra zaina, Solito con las estrellas y otras piezas del repertorio del maestro.

Luego de los oficios religiosos ante el ataúd de Torrealba, sobre el que reposaban su sombrero y su icónico poncho llanero, tuvo lugar uno de los momentos más significativos de la jornada con la guardia de honor que hicieron Los Torrealberos, agrupación que por más de 30 años lo acompañó en sus andanzas musicales, de cuya plantilla original solo sobrevive su hijo Santana Torrealba, padre de Annaé.

“Mi abuelo se fue en paz y a nosotros nos queda la tranquilidad y la satisfacción de haberle demostrado lo mucho que lo queríamos. Han sido inmensas las demostraciones de afecto, por las redes sociales nos han llegado mensajes hermosísimos y ha venido gente que aún sin conocerlo lo ha llorado como uno de los suyos”, comentó la cantante y presentadora.

Goyo Reyna también tuvo palabras del encomio para el arpista, al que calificó como un visionario, que se atrevió con sus composiciones a darle carácter internacional a la música venezolana.

“Con las tonalidades y letras que compuso creó un lenguaje universal que une culturas, mentes y corazones. Ayer en un concierto lo honramos interpretando una fusión flamenca de dos se sus obras: La potra zaina y Concierto en la llanura”, comentó el músico.

Lo que se hereda. Para Santana Torrealba el mayor legado que su padre le dejó al país fue haber creado una obra nacionalista y venezolanista de gran belleza “y para la juventud el ejemplo de superación y desarrollo para alcanzar los logros a través del trabajo constante y la disciplina”.

“En lo personal me inculcó la ecuanimidad, el amor humano y la sensibilidad que se escondían detrás de esa imagen de solemnidad”, añadió.

Asimismo, destacó que más allá de la autoría de los más de 300 temas que se le atribuyen al maestro, está la belleza de sus letras y melodías. Mencionó piezas como Mujer llanera, Junto al jagüey, Muchacha de ojazos negros, Concierto en la llanura, Sabaneando, Solito con las estrellas y Esteros de Camaguán, entre otras que le han dado la vuelta al mundo.

“Papá comenzó tocando guitarra, dando serenatas de boleros y rancheras a las muchachas de Calabozo (Guá), junto a Mariano Estévez. Tocaba de todo, hasta La vie en rose. Su viraje al arpa lo dio cuando se vino a Caracas y la gran María Luisa Escobar escuchó sus canciones en la voz de ‘La negra’ Magdalena (Sánchez). Él estaba empezando y ella le dijo que eso sonaba muy bonito, pero que seguro sonaba mejor en arpa”, recordó.

Juan Vicente Torrealba nació en Caracas el 20 de febrero de 1917, pero gran parte de su vida transcurrió en Camaguán (Guá), sitio que inspiró el famoso tema Esteros de Camaguán.

Honores. Antes del traslado de los restos maestro Torrealba al crematorio, una parada militar de la Guardia Presidencial le rindió honores acompañada por cañones de salva y música sacra. Previamente, un grupo de músicos, entre ellos Los Torrealberos y arpistas de diferentes generaciones, interpretaron varios de sus clásicos que fueron coreados por sus allegados y el público.

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