Un aire de glamour

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Femenino y elegante, el abanico renace  del olvido y deja de ser adorno y recuerdo de nuestras abuelas; y  esta vez se presenta como una pieza indispensable  en nuestro bolso  y de gran utilidad en este clima tropical, además de darle a tu look un toque muy chic.

Un poco de historia:

Nace en Japón de las manos de un obrero japonés de nombre Tamba, en el siglo VII, inspirado por las alas del murciélago;  rápidamente su uso se extendió por el continente Asiático y más tarde, gracias al inicio de los intercambios comerciales en el siglo XV, llegaron a Europa para quedarse.

Ya en el siglo XVIII existían infinitos tipos y usos,  abanicos de luto, para bodas, o simplemente para usar en el salón o el jardín; llegaron incluso a haberlos impregnados de perfume para que desprendieran su fragancia al abanicarse y a tener su propio lenguaje según su movimiento. Fue en Francia durante los reinados de Luis XIV y Luis XV cuando este accesorio alcanza su máximo esplendor y se vuelve indispensable para toda dama.

Hoy en día  se suelen encontrar  de tela, papel o plásticos, también los hay tejidos pero son menos cómodos de llevar por su rigidez, y si quieres apostar por algo más refinado también los hay de madera y hasta de plumas.

Olvídate de las hojas de papel y los periódicos a la hora del calor, haz la diferencia y ¡saca tu abanico!

Todas querrán tener uno.

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