Picante reivindicado

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Los condimentos que “queman” el paladar podrían aportar beneficios para la salud. Pimienta, chiles, guindillas, ajo, cebolla, pimentón, mostaza, jengibre, clavo de olor, curry… Hay muchos alimentos que entregan al paladar este sabor que -según el milenario sistema ayurveda de medicina tradicional hindú- se suma a los cuatro gustos clásicos: dulce, ácido, salado y amargo, e incide notablemente en la salud humana: el picante.

Desde la antigüedad se le atribuyen cualidades terapéuticas a ciertos alimentos picantes, como el jengibre, que alivia la pesadez de estómago o el dolor de cabeza causado por la sinusitis; o la pimienta negra, que ayuda a reducir el tejido graso.

Frescos o secos, suaves o “explosivos”, de uso diario o exóticos, los picantes están presentes en salsas, aderezos, guisos y una amplia variedad de platos y comidas de todo el mundo, haciendo las delicias de quienes no pueden vivir sin su particular gustillo, a menudo asociado con el ardor vital o las experiencias y sensaciones intensas o subidas de tono.

Muchas de las cualidades que se le atribuyen a los picantes provienen de la capsaicina, el componente químico que estimula la sensación de picor o quemazón, conocida como estímulo térmico, cuando entrar en contacto con las sensibles membranas mucosas situadas en el interior de nuestra boca.

Un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Española del Dolor revela que la aplicación tópica de la capsaicina es eficaz para tratar el dolor neuropático, mientras que otro trabajo efectuado por la Universidad de Nottingham, Reino Unido, sugiere que este compuesto del picante puede llegar a matar las células cancerosas sin dañar a las células sanas. Tales estudios señalan que la capsaicina también logra reducir la presión arterial, según han comprobado en animales de ensayo a los que se había inducido la hipertensión.

La medicina natural viene utilizando los picantes desde la antigüedad porque, según los terapeutas que la aplican, activan la circulación de la sangre, promueven la sudoración y favorecen la limpieza de mucosidades los conductos respiratorios, además de mejorar la actividad digestiva y ayudar a eliminar los gases intestinales, y poseer propiedades fungicidas, bactericidas y, en el caso del ajo, también antisépticas.

Incluir picantes en las comidas también ayuda a quemar parte de las calorías contenidas en los alimentos y aumenta la sensación de llenado estomacal, por lo que estos ingredientes comestibles pueden ser incluidos en dietas para perder peso

SIN EXCESOS

Un estudio efectuado en la Universidad de Tasmania (UTAS), en Australia, ha revelado que consumir chiles de forma regular y como parte de una dieta equilibrada, puede mejorar el control de la insulina postprandial (la que hay en la sangre a las dos horas de ingerir un alimento) y reducir el riesgo de desarrollar diabetes entre la gente con moderada obesidad.

Según esta investigación, aunque su principio activo mejor conocido es la capsaicina, los chiles también son muy ricos en antioxidantes como los carotenos, y ya se ha descubierto que su consumo tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias, y poseen la capacidad de inhibir el desarrollo de las células cancerosas en el páncreas, en pruebas de laboratorio.

Ahora el estudio de la UTAS ha demostrado que estos picantes, algunas de cuyas variedades se conocen como páprika, jalapeños, guindillas, ají, tabasco o cayena, también disminuyen el contenido graso y energético de la dieta durante la digestión, además de mejorar el control de la insulina en el 60 %.

Pese a los beneficios que los picantes pueden tener en las personas sanas que los toman con moderación, deben evitarlos quienes sufren úlcera o acidez de estómago, gastritis, dispepsia, colon irritable u otro problema digestivo, como una hemorragia, así como en los casos de dolencias hepáticas o urinarias y quienes padecen hemorroides, explica la nutricionista Marta Figueras.

WASABI ANTIINFLAMATORIO

Se ha demostrado que la raíz con la que se elabora el picante japonés “wasabi” tiene características que eliminan un germen responsable de numerosas enfermedades relacionadas con el estómago, como la inflamación gástrica. Según el investigador nipón Naohide Kinae, especialista en Ciencias de la Comida y la Nutrición, de la Universidad de Shizuoka (Japón), tanto esta pasta de color verde obtenida de la raíz wasabia japónica, como el rábano picante, que se utilizan como especias alimenticias, tienen un potente componente denominado alil-isotiocianato, que inhibe el crecimiento de las bacterias y los hongos que causan las intoxicaciones alimentarias por lo que podrían considerarse alimentos que ayudan a mantener la salud.

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