Mima tu corazón

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Trabajar y gozar de salud cardiovascular son objetivos compatibles.

Un entorno laboral que fomente unos hábitos sanos puede reducir el riesgo de padecer muchas enfermedades, entre ellas las cardíacas y accidentes cerebro-vasculares, la primera causa de muerte en el mundo, por lo que resulta perentorio introducir en nuestra actividad laboral cotidiana para mejorar nuestra salud cardiovascular. Conocerlos y aplicarlos es una de las mejores inversiones que podemos realizar en la calidad y duración de nuestra vida.

No se trata de poner más motivación, entusiasmo y entrega en nuestra actividad laboral -lo cual tampoco está de más porque nos la hace más llevadera y nos ayuda a progresar en la empresa-, sino de prevenir las enfermedades cardiovasculares desde el puesto de trabajo.

Es que un entorno laboral sano puede ser clave para reducir la incidencia de las enfermedades del corazón y las arterias de los trabajadores, según diversos estudios. Y, además de salvar vidas, una plantilla sana puede contribuir a la salud de la empresa en tiempos de crisis económica por el aumento de productividad, la reducción de la tasa de absentismo y la disminución de los gastos médicos.

La Federación Mundial del Corazón calcula que al menos el 80 % de las muertes prematuras por enfermedad cardiovascular e infarto podría evitarse si se controlaran los factores de riesgo principales: tabaco, mala alimentación e inactividad física. “Buena parte del esfuerzo para evitar formar parte de la lista de defunciones precoces podemos realizarlo en el trabajo, dado que los adultos pasamos más de la mitad de nuestras horas de actividad trabajando”, propone el cardiólogo Leandro Plaza Celemín. Por ello, apunta, un entorno laboral que fomente unos hábitos sanos puede reducir el riesgo de padecer muchas enfermedades, entre ellas las cardíacas y accidentes cerebrovasculares, que constituyen la primera causa de muerte en el mundo, con 17,2 millones de víctimas cada año.

INICIATIVA

El control de los factores de riesgo en el propio entorno laboral (hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, sedentarismo y tabaquismo), resulta fundamental para conseguir una disminución progresiva de enfermedades. “No obstante -señala el doctor Plaza-, en las empresas pequeñas, donde quizás no exista esta política de Recursos Humanos de una forma tan arraigada, es el propio trabajador quien tiene que ser consciente de su salud y tomar medidas para mejorarla”.

VIANDA SALUDABLE

Para el cardiólogo José Luis López-Sendón, para conseguir un entorno profesional más saludable basta con seguir unas sencillas pautas centrada en el tabaco, la alimentación y el ejercicio. El especialista aconseja “incluir el ejercicio físico en nuestra agenda, ya que basta con dar un paseo alrededor del edificio, escoger las escaleras en lugar del ascensor o hacer algo de deporte o dar un paseo en la pausa de la comida”. También hay que esforzarse por comer de forma saludable. “Hay que saber escoger los menús más adecuados a la hora del almuerzo, incluso trayendo de casa la comida si no es posible reducir la ingesta de grasas en la cafetería del trabajo”, sugiere el doctor López-Sendón. Las empresas pueden comprobar que todos los días se ofrezcan menús saludables e incentivar el consumo de alimentos sanos cambiando la bollería industrial por una cesta de frutas naturales a disposición de los empleados.

SIN HUMO

Otro pilar clave de la salud cardiovascular laboral consiste en crear un entorno sin humo. “Para prevenir las enfermedades cardiovasculares es necesario evitar el hábito del tabaquismo. Las empresas deben evitar el consumo tabaco en el entorno de trabajo y sus alrededores para contribuir al bienestar de sus empleados y en los hospitales; este aspecto es obligado”, señala el médico consultado, quien indica que el cuidado del corazón en el ámbito laboral trae consigo una serie de ventajas. “El primer beneficio es que se salvan vidas: casi la mitad de las personas que fallecen por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares se encuentran en un periodo productivo de su vida: entre 15 y 69 años”.

HORAS EXTRA, EN BUENA FORMA.

“Al mantener el cuerpo activo, cuando tenemos que enfrentarnos a una situación de estrés laboral la mente y el cuerpo se relajan y la tensión acumulada se reduce, lo que baja el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Y, además, las actividades colectivas son ideales para estrechar lazos con los compañeros de trabajo”, afirma el doctor Leandro Plaza. Por último, el especialista apunta que la salud cardiovascular de la plantilla puede contribuir a la salud de la empresa. “En una empresa sana se registra un aumento de la productividad y la reducción de la tasa de absentismo; se calcula que se pierden hasta un 20 % menos de días por bajas”. Además, se reducen los gastos médicos, disminuyen los accidentes laborales, se crea un buen ambiente de trabajo y se amplía el tiempo de permanencia del personal en la empresa, explica.

Trabajar más horas no incrementa el riesgo para el corazón, si se mantiene una buena condición física.

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