Combustible, la verdad

Hace crisis, también, la escasez de combustible. Amenaza ahora el área metropolitana de Caracas, pero en las regiones ha sido mucho peor en tiempo y condiciones.

En Los Andes, Zulia, Barinas y Apure se la atribuye al contrabando de extracción, otra secuela de las distorsiones causadas por la gestión gubernamental.

El problema ya viene largo y con tendencia a agravarse en otras partes, porque no hay suficiente para una demanda que por lo demás, no es la de otros tiempos, porque hay mucho menos actividad económica en el país, como todos lo notamos en el tráfico en nuestras ciudades.

La propaganda culpa del problema a la “guerra económica”, en forma de sanciones norteamericanas. Miente. Su media verdad no basta como explicación. Sin entrar a considerar cómo ha logrado el grupo mandón que lo sancionen, ni detenernos en que ellos no deben estar padeciendo, como todos los demás, los rigores de la falta de gasolina y gasoil.

La verdad es que este gobierno convirtió a uno de los principales exportadores de petróleo del mundo y el primero que refinó crudo para exportar productos, en importador neto de combustibles desde 2012.

Cruel ironía si sabemos que la construcción de las refinerías de Amuay y Cardón se autorizó en 1945 y Pdvsa llegó a tener la tercera capacidad de refinación del planeta y entre 1977 y 1982 se adelantó el Programa de Cambio del Patrón de Refinación. Debido al desorden corrupto ya en 2016 comprábamos noventa y dos mil barriles diarios a los Estados Unidos, los mismos que la propaganda retrata como nuestro enemigo imperial, informaba “El Interés” en marzo de 2017. Así que el cuento actual es, como otros, mentira.

No es que no hubiera errores en el manejo petrolero del pasado, pero cualquier analista objetivo entiende que predominaron ampliamente los aciertos. Así, por lo demás, lo vivía y sentía cualquier consumidor venezolano que iba a su estación de servicio y ponía gasolina, le lavaban el parabrisas y le preguntaban ¿le reviso el aceite? En cualquier lugar del territorio nacional y a cualquier hora, porque incluso había “bombas” que podían operar 24 horas.

Hubo pícaros, como ahora abundan, pero más políticos inteligentes y patriotas, estadistas prudentes y estudiosos, ávidos de conocer y comprender la realidad, lucharon primero y trabajaron luego para introducir cambios trascendentes. La mentira lubrica la permanencia en el poder del grupito. La verdad es combustible del cambio.

Ramón Guillermo Aveledo
Político

Ser república

Ser república ha sido una aspiración venezolana desde que asomamos a la voluntad de vida soberana. Está en los papeles de Gual y España y en los documentos de Miranda.

En los debates del Congreso y la Sociedad Patriótica de los años 1810-11. En las proclamas de los libertadores. Es el rasgo común de nuestras constituciones, frecuentemente aplicadas defectuosamente e incluso incumplidas, pero ahí está, en el testimonio de una búsqueda tenaz, persistente, que cae y se levanta, que es aplastada y vuelve.

Esa historia accidentada, reflejo jurídico de lo que Mijares en “Lo afirmativo venezolano” saluda como la perseverancia de la Venezuela civil, nos la cuenta Jesús María Casal Hernández, uno de nuestros principales valores en el Derecho Constitucional, en sus “Apuntes para una Historia del Derecho Constitucional de Venezuela”, obra publicada por el Cidep de la Universidad Monteávila y la Editorial Jurídica de Venezuela, presentada en Caracas la semana pasada.

Inés Quintero, la historiadora y prologuista, valora entre las principales virtudes de este libro que nos invita a pensar “no sólo en el alcance y sentido de la propia idea de la Constitución como límite del poder público, sino también en el desafío que tenemos los venezolanos de recuperar, enriquecer y proteger la institucionalidad política de la República”.

Parte Casal con los orígenes de nuestro constitucionalismo y las influencias de la Constitución gaditana de 1812 y, claro, de las corrientes universales del pensamiento ilustrado y liberal de las revoluciones norteamericana y francesa, así como de las ideas escolásticas hispánicas.

Y continua en una didáctica revisión: la emancipación, Colombia la grande y su ruptura; el pacto entre centralismo y federalismo y la jefatura militar y la élite civil; la federación y la autocracia; el avasallante centralismo de Castro y Gómez; la transición reformista a la muerte de éste; la revolución democrática de 1945 y la década militarista; la democracia, la constitución de 1961 hasta el declive democrático (y nacional) llamado revolución.

La República no se trata de que los que mandan hagan lo que les parece y como el rey de la ranchera, su “palabra es la ley”. La República es la igualdad, una igualdad dinámica que entiende la diversidad y se realiza bajo el imperio de la ley, del poder limitado y distribuido al servicio de todos.

Reflexión para republicanos, sean jóvenes o viejos, civiles o militares. Antes que sea tarde.


Ramón Guillermo Aveledo
Político / @aveledounidad
rgaveledo@gmail.com

¿Diplomacia?

La misma crisis de gobernanza que se nota en la economía, la inseguridad, la escasez, los servicios de luz y agua y hasta las calles y carreteras decadentes, está presente en la política exterior venezolana, impactada además por la mala reputación internacional del grupo en el poder, sin contar sus supersticiones ideológicas, fuente de errores graves y costosos aquí y afuera.

Venezuela está fuera de la OEA, es la actitud oficial no obstante su legitimidad cuestionada. Aceptó al inteligente y experimentado enviado de Guaidó y la AN, pero el cuadro interno nos resta capacidad de incidir. La salida se aceleró cuando el grupo en el poder nos sacó de la Convención Americana de los DDHH, en cuya creación había colaborado tanto la República.

Antecedente de este paso funesto fueron las posturas típicas de las argumentaciones dictatoriales. Los que mandan lo celebran como un triunfo pero todos sabemos que sus implicaciones son negativas.

Venezuela está fuera de la Comunidad Andina por decisión del difunto Presidente para entrar en Mercosur, donde ahora está suspendida por incumplimiento de sus compromisos. La verdad es que el estado ruinoso de nuestra economía nos convirtió en más carga que ventaja.

La UNASUR, gran apuesta lanzada con abúndate retórica, colapsó y se deshizo. Entre el año pasado y este se fueron siete de sus doce miembros. Fue incapaz de designar un sustituto a su secretario Samper, que salió muy desprestigiado y para nombrar mediadores en el caso venezolano tuvo que recurrir a ex presidentes ajenos a la subregión. Penoso.

La CELAC, también anunciada con espectacularidad pirotécnica se fundó en 2011 en Caracas como una OEA sin EEUU ni Canadá pero con Cuba. Hizo cumbres en Chile, Cuba, Costa Rica, Ecuador y desde la de enero de 2017 en Punta Cana no se supo más de ella. En la web del MPPRE lo más reciente que aparece es la XV reunión de cancilleres en septiembre del año pasado.

En cuanto al ALBA-TCP pocas señales de vida, salvo un portal que corea propaganda político-ideológica afín al régimen venezolano. Parece que sin plata venezolana, ninguna costosa fantasía funciona. De los antiguos aliados, solo quedan los gobiernos


 Ramón Guillermo Aveledo
Dirigente político

Trabajo

Expresión de dignidad humana y factor clave para el progreso de los pueblos es el trabajo. Sus protagonistas, quienes lo hacen cada día desde antes del amanecer hasta la noche, son los hombres y las mujeres que trabajan. Los trabajadores y trabajadoras.

El 1º de mayo es su Día, en memoria de los “Mártires de Chicago” hace ya más de ciento treinta años. En Venezuela se les dedicó esa fecha desde la década de los cuarenta del siglo pasado con Medina, aunque la conmemoración se haya ido vaciando de significado, paradójicamente, cuando la propaganda oficial, junto a la represión, las únicas áreas gubernamentales que funcionan, machaca que tenemos un “Presidente Obrero”.

Ya ni que sea feriado y remunerado, como dispuso el Presidente Betancourt, vale gran cosa. Ahora los feriados se usan como consecuencia de errores y omisiones del poder que la omnipresente propaganda atribuye a conjuras extranjeras para eludir su responsabilidad.

Y la remuneración, aún cuando el salario mínimo se incremente por enésima vez, sirve de poco con una inflación anualizada de 1.623.656 % según calcula la Asamblea Nacional y estimaciones del Fondo Monetario Internacional de 10.000.000% para 2019.

Cifras tan astronómicas que escaparían a nuestra comprensión si no la estuviéramos viviendo. Saque la cuenta, el segundo país con mayor inflación en el mundo, después del nuestro, es Zimbabue, con 66.8%, es decir casi veinticinco mil veces menos. La tercera economía más inflacionaria del mundo, segunda de América Latina, la Argentina, casi trescientas mil veces menos. Lo peor es que esto ocurre cuando la economía venezolana, su producción de bienes y servicios y su generación de empleo, se reduce. La contracción calculada por el FMI es de 25%. Caeremos una cuarta parte con relación al año pasado. La directora general del organismo dijo que recuperar a Venezuela será un “trabajo monumental”.

Ese trabajador y esa trabajadora cuya remuneración como dice la ranchera de la vida en Jalisco, “no vale nada”, tras lidiar con el agua y la luz, deben esperar horas de incertidumbre por el transporte para ir y volver de su trabajo, pasan las de Caín para conseguir efectivo y no se atreven a sacar el celular por temor a que se lo roben.

¿Cómo no pensar que en nuestro medio se desprecia el valor del trabajo? ¿Cómo no sentir que es una cruel ironía celebrar el Día del Trabajador en la Venezuela de 2019? Trabajemos todos para que el próximo, haya empezado a recuperar su valor.

Político @rgaveledo

Vargas

He leído que existe la intención de cambiar el nombre al estado Vargas. Es una muy mala idea cuya concreción está a tiempo de evitarse. Vargas es un nombre que unifica a los pueblos del litoral central, cuyo territorio relativamente pequeño es sin embargo de los más densamente poblados. Su gente se distribuye en varias parroquias, cada una con su propia y muy definida personalidad.

Vargas es el venezolano más ilustre de los nacidos en esa región a la que me unen vínculos para mí muy significativos. Presidente de la República, primer Rector de la Universidad republicana, autoridad educativa del país antes de haber ministerio del ramo, senador, médico eminente de dilatada obra que simboliza esa profesión entre nosotros. Su fecha natalicia es el Día del Médico. En la política, representa el respeto al Derecho, la voluntad de paz y el coraje cívico, valores que se resumen en su célebre diálogo con el conjurado Carujo: “No, el mundo es del hombre justo; es el hombre de bien y no el valiente el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”.

No es prudente despreciar el sentido histórico del pueblo varguense. Es puerto y aeropuerto, turismo y comercio. También una cultura. Por algo escogió la de Gual y España como su bandera y en su escudo la Casa Guipuzcoana y las dos torres de San Carlos y El Vigía, síntesis de su naturaleza dual, abierta y protectora. Y cada año celebra al prócer la Junta Glorias a Vargas en tradición genuina, apreciada en todos los sectores sociales.

El estado Vargas se llama así porque es lo natural. Así se llamó primero el departamento del Distrito Federal desde hace más de ciento quince años, luego el municipio autónomo y el territorio federal que abrió la puerta a la antigua aspiración de autonomía de esas comunidades. La de La Guaira, histórica capital; Catia La Mar, la más poblada; Maiquetía y Macuto tradicionales; Caraballeda y Naiguatá, resonancia afrovenezolana en sus tambores; Carayaca agrícola trepando la montaña que en El Junko ya es realidad dominante; Caruao que en La Sabana tiene más peloteros por metro cuadrado que San Pedro de Macorís. Y las más nuevas, Carlos Soublette que homenajea al otro Presidente de allá y dio entidad a Pariata y Montesano, y Urimare, hasta 2009 Raúl Leoni, porque ya era muy grande la más populosa. Todas importan y todas son Vargas.

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