Política con P de Pueblo

Previo a la ascensión del Comandante Hugo Chávez al poder en Venezuela, los objetivos de la política fueron fundamental y prioritariamente lograr la preservación del régimen democrático (democracia representativa).

El liderazgo político de esa época, hábilmente aliado con una élite económica sagaz, logró ganarse la confianza de las masas y gozar de una amplia libertad de maniobra para hacer frente a las situaciones difíciles.

Esta situación cambió radicalmente en 1989 cuando el Pueblo venezolano, protagonista de la primera revuelta popular contra el neoliberalismo en el siglo XX, le muestra al mundo que esa forma clientelar de hacer política, ausente y de espaldas al pueblo, era imposible de sostenerse en el tiempo.

Los cerebros del neoliberalismo ya habían decretado el Fin de la Historia y la muerte de la política, tras caer en desgracia el modelo político imperante en nuestro país.

Chávez emerge cuando la escuela neoliberal imponía su dogma tecnocrático (antípolítica) en todo el mundo, basado en el discurso economicista de la eficiencia en la administración de recursos.

Su objetivo era el de hacernos creer que los problemas sociales, económicos y políticos podían ser resueltos desde el paradigma de la racionalidad instrumental basada en principios de eficiencia, eficacia y optimización de recursos.

Chávez rescata el concepto y la praxis política con P mayúscula, con P de Pueblo, con P de Patria.

Al llenar de contenido real y popular la democracia y la política, Chávez desarrolla e impulsa un nuevo modelo democrático, participativo y protagónico.

Era su respuesta al llamado del momento, a la necesidad y al requerimiento histórico de la aparición y visibilidad del pueblo, el único protagonista diario del poder de gestión. Lo hizo confiando en los poderes creadores del poder constituyente, capaz de fundar lo nuevo desde sí mismo, nunca desde el otro.

Así transformó la política en ejercicio diario de creación colectiva libre, soberana e independiente de cualquier dominio externo o interno.

María Alejandra Díaz Marín
Constituyente
@alecucolomarin
marialediaz1966@gmail.com
alecucodiazmarin@gmail.com

Estado social vulnerado

Demoler nuestra capacidad para generar ingresos en divisas, ha sido parte del plan termita neoliberal: disminución de la producción petrolera, ataque a la moneda, bloqueo financiero, saqueo de bienes, contrabando; convirtiéndolas en bienes súper escasos, obligándonos a recurrir a sus bancos, fondos buitres y al FMI, esclavizándonos con una nueva deuda. Un Estado dueño de los recursos naturales y obligado constitucionalmente al reparto justo y equitativo de las riquezas para generar igualdad material real de condiciones y oportunidades y las ansias desbocadas del neoliberalismo anglosionista. Por ello nos decretaron la guerra a todos los venezolanos, la oligarquía parasitaria nacional y la corporatocracia mundial.

Pulverizaron la relación del contrato salarial destruyendo al trabajador como sujeto social, esta clase oligopólica emprende directamente su ataque contra el centro dinamizador de la economía y de la sociedad: el Estado Democrático, Social de Derecho y de Justicia.

La llamada inflación inducida aplicada por Fedecámaras y Consecomercio, contrae el consumo matando de hambre a los consumidores, generando una contracción terrorista para satisfacer a los mercados y calificadoras.

Es el Decreto de Guerra a Muerte de la burguesía parasitaria en contra del pueblo venezolano. Síntoma del conflicto de clases entre el capital, cuyo precio es la tasa de ganancia y los trabajadores, cuyo precio es el salario

Nuestro Estado Social y de Justicia subversivo frente a la desigualdad real, debe propugnar la igualdad jurídica siendo el instrumento de transformación social por excelencia, cuya función histórica es liberar al ser humano de la miseria, la ignorancia y la impotencia a la que se ha visto sometido desde el comienzo de la historia.

Rebelarnos frente a una clase dominante que pretende apoderarse de la conducción del Estado, y “proteger a las clases dependientes que no tienen acceso a los bienes espirituales (educación), ni a los materiales (propiedad), es deber insoslayable del gobierno nacional: debe hacer posible para la clase inferior la adquisición goce y disfrute de aquellos bienes, lo cual se logra mediante una reforma política de contenido social, utilizando un conjunto de medidas y leyes que posibiliten a todos los individuos la adquisición de esos bienes a través del trabajo.

Estas ideas propugnan a la armonía social como desideratum del Estado Social”. (Cabrera Romero)

María Alejandra Díaz
Constituyente

Administrador de las migajas

El dogma liberal dice que la economía es el arte de administrar la escasez. Su enfoque más ruidoso: el neoliberalismo y su mecanismo el mercado asignador óptimo de recursos, siendo que los precios surgen de la oferta y la demanda de bienes escasos.

Chávez con la CRBV asume la decisión política de una nueva relación dinamizadora económica: distribuir justamente, expandir la demanda, generar producción y con ello crecimiento económico sostenido: allí el salario es pieza fundamental de la lucha por la inversión social estatal.

Hoy, en efecto, la lucha por el salario no puede ser sino inmediatamente política, general e igualitaria. El terreno privilegiado sobre el que se mueve es el gasto público, la reproducción total autovalorizante del proletariado (Negri).

Ahogo, asfixia y cerco económico desde el exterior y en lo interno demoler el sistema. Así obligan al Estado social a desnaturalizarse: no redistribuir equitativa y justa la riqueza generando miseria y desigualdad nuevamente. El FMI, Buitres inversores, Cartel de Lima, cómplices del bloqueo de EEUU, atacan la moneda, pulverizan el salario, destruyen los contratos salariales y al trabajador víctima de explotación e hiper especulación en los precios de bienes y servicios. Concentran el ingreso produciendo desigualdad social sobre la cual se reconstruye la jerarquización vertical del poder (Negri).

Tierras y recursos son nuestros: por qué estamos en esta situación? Nos convencen de no ser dueños de abundantes riquezas, sino mendigos necesitados de asistencia humanitaria, mientras quienes negocian, cómplices de piratas y tahúres, saquean la Nación. Es una guerra contra los venezolanos, donde se irrespeta todo contrato, generando servidumbre y esclavitud, liquidando la soberanía y libertad. La lógica de conservar el débil equilibrio del poder en base a una frágil paz, corriendo el riesgo de perder apoyo popular y terminar igual: en manos de la voracidad del capital.

El Estado venezolano debe proteger al débil jurídico, evitar la imposición de un régimen de administración de migajas y enfrentar y castigar a las termitas, traidores y piratas anglosionistas, que destruyendo la producción de riqueza y su reparto equitativo, cometen crímenes de lesa patria.

Debemos transparentar qué ocurre con nuestros bienes y servicios mediante sistemas de control adecuados y proteger ante todo, la política pública expresada en subsidios y salarios dignos, no en migajas. Transparencia y honestidad o corrupción y destrucción del Estado Nación. Ese es nuestro dilema hoy.

Constituyente

Crímenes económicos

Las armas económicas generan efectos devastadores en la población. No sólo las bombas y misiles impactan centros urbanos; también los bloqueos comerciales y financieros impiden a los ciudadanos de una nación tener acceso a alimentos, medicinas e insumos fundamentales para la vida.

Para lograrlo, la cleptocracia financiera, desató en el mundo una desregulación financiera con severos recortes sociales: operación de captura y concentración de la riqueza basada en una batería de dispositivos financieros asumidos por el resto del planeta.

A partir del quiebre de esa norma, esa cleptocracia asaltó las finanzas mundiales y transgredió sus propios valores y principios. Utilizó la Reserva Federal para sus robos masivos mediante la imposición del dólar ilegal como moneda de curso legal internacional.

Hoy, es la base de actuación de los EEUU para cometer crímenes de lesa humanidad, agresiones económicas y financieras contra Venezuela.

Delitos económicos cometidos por las corporaciones y gobiernos occidentales contra el derecho en todos sus variantes comerciales e internacionales. Gobiernos y corporaciones atacan a Estados y gobiernos soberanos, que ellos consideran hostiles por jugar con las reglas básicas de la libre competencia y cuidar de su seguridad nacional.

Urge sentar jurisprudencia con lo sucedido a Venezuela. tipificar esos actos de piratería y robo contra el país, por parte de particulares, financieras y multinacionales, quienes avalados por el hegemón, transgreden los
contratos con terceros. Castigar la piratería unilateral de ciertos Estados con complicidad de los bancos. No sólo el Estado agresor incurre en delitos de lesa humanidad, también las corporaciones delinquen: es el Pranato Mundial.

Es un gobierno de bandas criminales terroristas. Actuando en cohecho con bancos roban, saquean, bloquean unilateralmente fondos, cuentas, dineros, activos y bienes, causan un daño económico grave a la población del país.

Tomemos la contraofensiva: los países afectados y respetuosos de la legalidad internacional deben oponerse y legislar contra las corporaciones criminales, sus marcas y los Estados que actuando como corsarios postmodernos roban nuestros recursos.

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