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Paracaidistas marcan la caída

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Antonio Manrique.- A60 años del alzamiento del 1º de enero de 1958, cuando los paracaidistas de Maracay al mando de los mayores Luis Evencio Carrillo y Emiliano Peña, conjuntamente con el jefe de los pilotos de las FAV, nacidas el 10 de diciembre de 1920, el también mayor Martín Parada, se alzaron contra la dictadura de Marcos E. Pérez Jiménez, y si bien el movimiento fracasó transcurridas unas 15 o 16 horas, marcó la caída de ese régimen que tuvo su origen el 18 de octubre de 1945 con el derrocamiento del general Isaías Medina Angarita por parte de la unión de los militares que seguían al mismo Pérez Jiménez y el partido Acción Democrática, que llevó a la primera magistratura nacional a Rómulo Betancourt, quien no vaciló en unirse con quien después tumbaría a Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948.

En efecto, así fue. A las 6:00 am del 1º de enero de 1958, el entonces capitán Enio Ramón Ortiz Cordero, recientemente fallecido a los 90 años, tomó la base aérea de Boca de Río y le dio inicio al alzamiento militar de Maracay en lo que constituyó una acción antidictatorial que conllevó las acciones del cuartel Páez, el Bravos de Apure, el batallón del Servicio y Defensa, el control del cuartel El Rincón, que servía de depósito de las bombas de los aviones y piezas de artillería de la entonces guarnición militar más fuerte del país.

Mientras esto ocurría en Maracay, en Caracas se alzaba el comandante Hugo Trejo, quien se desplaza hacia la capital aragüeña con una fuerte columna blindada, lo que permitió que el dictador moviera sus piezas y dominara la situación cuando habían transcurrido una 15 horas, en las cuales destaca la acción de las FAV con el lanzamiento de bombas dirigidas contra la sede de la Seguridad Nacional en El Conde. Fueron acciones no bien coordinadas militar y estratégicamente, pero que marcaron la caída del dictador Marcos E. Pérez Jiménez, quien a los 22 días, el 23 de enero en la madrugada, se montó en el avión presidencial, bautizado popularmente como “La Vaca Sagrada”, y se fue a Santo Domingo, donde mandaba otro dictador, Rafael Leonidas Trujillo, “Chapita”. Es importante destacar que a Barranquilla, Colombia, huyeron 16 oficiales de las FAV y el Ejército, acompañado de los dos pilotos civiles de la nave que sirvió después a Pérez Jiménez, quien el 24 de noviembre de 1948 rompió la sociedad con Betancourt.

Quien esto escribe estuvo preso en la policía de Maracay hasta la caída del dictador por haber sido de la plana mayor del capitán Ortiz Cordero.

Antonio Manrique | Historiador

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