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Isabel Carmona | Tiempos de soberanía popular

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Este 16 de julio los venezolanos hicimos un ejemplar acto de fe a favor de la democracia y la libertad plena. Fue una expresión de vocación libertaria de un pueblo que no admite yugos, cadenas, represión o tiranías. Ello quedo validado por la mayor reserva moral del país democrático, que son sus universidades. Ellos, sus rectores, fueron los árbitros pulcros de este evento de ciudadanía.

Ellos, en voz de la primera rectora en la historia de la UCV, Cecilia García Arocha, hicieron el histórico anuncio al país y al mundo certificando que más de siete millones de venezolanos expresaron en acto inédito su rechazo a la Constituyente convocada por el Presidente y su deseo de elecciones libres y universales.

Esta jornada fue ejemplar, pacífica y de gran contenido moral. Sin Plan República, captahuellas, Consejo Nacional Electoral restrictivo y pugnaz, el pueblo se volcó a los centros soberanos y se expresó.

Es justo reconocer que el presidente Maduro admitió la jornada y no fue activista de su no realización.

Es penoso que los reincidentes paramilitares (colectivos), de nuevo enlutan hogares con víctimas inocentes que solo quieren más democracia; por fortuna fue una tragedia aislada, pero que amenaza a la población civil deliberante.

El fiasco en el que se convirtió el ensayo anunciado por el CNE es una mal sátira del divorcio de una institución que solo se resiste en la persona del rector Luis Emilio Rondón, quien alzó su voz en reclamo y airado desacuerdo.

Son tiempos de soberanía popular y de alta política. Los hechos confirman que el pueblo desea salidas pacíficas, democráticas, constitucionales y electorales. Esto deben entenderlo quienes detentan el Gobierno y abrirse a una salida concertada para la reconciliación nacional.

La alta política es más requerida que nunca. La sociedad clama por conducción hacia el final de este mal momento y por el regreso de la pluralidad y la alternabilidad democrática. El país donde cabemos todos con libertad de conciencia y acción. El país de la autonomía universitaria y de la erradicación de la barbarie en favor del pensamiento, la cultura y el progreso. Ese que se encarna en “la casa que vence las sombras”. Viva la civilidad de los venezolanos.
Presidente de AD