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SUCESOS | 10/08/2013 07:00:00 a.m.
VIDEO | Vecinos de Catuche frenan el hampa en seco
Mujeres toman el mando para evitar refriegas entre bandas. En seis años no ha habido un muerto por violencia

Doris Barrios | ÚN.- "¡No podemos dejar que haya otro muerto más! Imposible seguir así, tenemos que luchar", fueron algunas de las primeras palabras de las 13 mujeres y un hombre del sector Catuche, La Pastora,  municipio Libertador, que conformaron en 2007 una comisión de convivencia para bajarle dos a la violencia de su barrio. Seis años después de esta iniciativa han logrado cero asesinatos y recoger la experiencia en un libro con apoyo de Amnistía  Internacional.

Según registros vecinales, en Catuche 100 jóvenes, que no llegaban a los 25 años, fueron asesinados entre los años 1987  y 2007 por refriegas entre bandas de La Quinta y Portillo.

En esta zona, la sola mirada o tono burlón dirigido a un joven,  que  ya acumulaba  viejas rencillas, hacía que el otro se alterara, sacara un arma y disparara. En esta "guerra" varios inocentes también resultaron muertos o heridos.

Doris, Jaqueline, Joidy, Margarita, Miriam, María Carolina, Alicia, Angélica, Nancy, Olga, Mercedes, Yenny, Nely, Olga, Xiomara y Yanara son algunos de los nombres de estas valientes mujeres.

Hasta el momento esta experiencia en Catuche es la única que se conoce en el país, con intervención de los vecinos, con resultados positivos en lograr paz en sectores "zona roja". 

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Las protagonistas -que reservan sus identidades en algunos casos- recuerdan que  en  agosto de 2007  ocurrió uno de los enfrentamientos armados más fuertes en 

Catuche

Un grupo de jóvenes ingresó a la fuerza a edificios residenciales. En este ataque fue asesinado un joven que acaba de cumplir 18 años. Era el segundo hijo que perdía esa familia por una refriega entre bandas.

Algunas de estas mujeres -la mayoría de oficio costurera- ya habían experimentado el duelo de perder a un hijo u otro allegado de forma violenta. Observaban como los jóvenes masculinos del hogar eran asesinados. Ese sentimiento en vez de paralizarlas les dio impulso, fortaleza para buscar respuesta, soluciones a circunstancias excepcionales para escoger la vida y decirle no la muerte.

"Aquí hay  personas que son inocentes, que no tienen problemas con la gente mala. No vamos muy lejos, a mi sobrina la matan y era una niña. En mi casa no teníamos problemas con esa gente, y fíjate, los primeros en caer fueron de mi familia. A mi hermana le dieron un tiro también estando adentro de su casa. Arremetían contra nosotras solo porque era la primera vivienda del otro sector enemigo de ellos", recuerda una de las mujeres.

La comunidad además observó que las rejas y el patrullaje policial no lograban cesar los enfrentamientos armados.
 
El párroco de La Pastora y  actual rector de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), José Virtuoso, logró hablar con los pillos para evitar los tiros. También hubo una caminata por la paz, pero estos acuerdos duraban poco. 

Bajo estas circunstancias este grupo de ciudadanos decidió  hablar de "tú a tú" con los mala conductas. Indican que no fue fácil la experiencia los primeros días, cuando lo recuerdan se les eriza la piel y saltan las lágrimas.

Las primeras conversaciones fueron entre las mujeres del barrio y asambleas de ciudadanos. El objetivo era claro: que cesaran las muertes violentas, detener las cadenas de venganza y establecer acuerdos.  En estas primeras reuniones se observó que las madres del Portillo y La Quinta querían paz y evitar seguir enterrando a sus hijos y vecinos.

Los acercamientos a los delincuentes del sector fueron informales. Luego se nombró una comisión que conversaba con ellos, acompañada de un escrito que debían firmar, con nombre y cédula de identidad. El documento establecía normas como no provocar con señas a los rivales, tampoco podían hacerlo utilizando yesqueros, linternas o luces láser. Así los vecinos fueron recuperando la libre circulación. "Uno tiene que darle la vuelta al muchacho que anda en malos pasos, incluso si es familiar", dijo una de las damas.

Esta experiencia contó desde el día 1 con la colaboración de la Fundación Fe y Alegría, a cargo en  la zona de la dirigente social Doris Barreto y el párroco Virtuoso.  Desde 2009,  se unieron los investigadores Verónica Zubillaga (socióloga), Gilda Núñez (criminóloga), los psicólogos Jhon Souto y Manuel Llorens. Estos últimos dictaron talleres  de formación a la comisión y realizaron la data del libro.

Otros que apoyan esta iniciativa son: Centro Gumilla, Consejo de Prevención y Seguridad Ciudadana, Open Society Institute Foundation, el Consejo de Desarrollo Científico Humanístico y Tecnológico y las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar, Metropolitana y Católica Andrés Bello.  

dbarrios@cadena-capriles.com


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