Laura Weffer/ÚN. Germán García Velutini nunca supo a dónde lo llevaron. En cuestión de segundos perdió el conocimiento, luego de que un grupo comando le inyectara una sustancia que lo noqueó de manera instantánea. Era el 25 de febrero del año 2009.
Cuando abrió los ojos estaba en un cuarto frío de 2 x 1 metros, y lo único que lo diferenciaba de cualquier lugar eran un par de camaritas que no dejaron de captar ni uno de sus movimientos durante los 11 meses que estuvo secuestrado por un grupo irregular. En ese lapso, al directivo del Banco Venezolano de Crédito lo privaron de cualquier contacto humano. Fueron 343 días en los que no habló con nadie, no vio a nadie, no tocó a nadie.
Los plagiarios se comunicaban con él a través de papeles que le pasaban por la ventanita inferior de la puerta, como las que usan para los perros. A veces esos escritos eran diarios, a veces transcurrían dos meses en los que sólo le ponían la comida. "Y yo que soy necio en ese 'departamento'... Pero después, uno se acostumbra a comer cualquier cosa".
En la mañana le ponían bombillos blancos y en la noche, amarillos. Al fondo sonó ininterrumpidamente la música. En total, 8.232 horas de
Shakira, Juan Gabriel y
Pastor López Desde febrero hasta agosto le ofrecieron algunas concesiones: una colchoneta y algunos libros que consideraron podían ser de su interés, como la biografía de
Gustavo Cisneros y los tratados del economista
George Soros. Le dieron una estampita de San Miguel Arcángel. Después de mediados de año, le quitaron hasta su más cercano consuelo:
la Biblia.
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