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POLÍTICA | 13/04/2012 02:27:00 p.m.
Usuarios echaron su cuento sobre el 11A
Los lectores también hicieron su aporte acerca de lo que vivieron durante aquellos días de abril de 2002; momentos que los venezolanos, cada quien en su trinchera, lo vio a su manera

Usuarios echaron su cuento sobre el 11A
Puente Llaguno fue protagonista el 11A (Creditos: Archivo fotográfico Cadena Capriles)
ÚN.- Los lectores también hicieron su aporte acerca de lo que vivieron durante aquellos días de abril de 2002; momentos que los venezolanos, cada quien en su trinchera, lo vio a su manera

Aquellos días de abril de 2002

Tenía 17 años y la información que tenía era la división del país (oficialismo y oposición). Yo era estudiante de 4to. año de Ciencias en un liceo privado, donde sólo asistieron mis compañeros y otros alumnos que no nos importó el llamado al paro político del país, lo importante para nosotros y la minoría que asistían a clase era estudiar o “chalequear” como todo los jóvenes pasar un buen rato en el liceo. Aquel 11 de abril recuerdo que fue un día jueves donde asistieron pocos profesores y alumnos al liceo, las clases eran pocas y las horas libre eran amplias por la ausencia de algunos profesores y el área de recreo estaba lleno de jóvenes comprometidos con el estudio y jugando pelota; eran las 12 del mediodía y me encontraba jugando basketbol con mis compañeros de bachillerato cuando un profesor nos informa que debemos irnos a nuestra residencia, que el país se va a meter en grandes problemas, que no estemos en la calle por nuestra seguridad y así fue el momento que todos abandonamos el liceo... Era un día soleado, con poca gente en la calle, algunos comercios cerrados, me dirigí a mi casa y me encuentro a mi familia viendo en el televisor lo que ocurría en el país y fue ahí que observo la marcha que se encontraban en Pdvsa Chuao que se dirige a Miraflores y por otro lado estaba la concentración en Miraflores a favor del Gobierno y fue en ese momento cuando recordé una clase de Cátedra Bolivariana sobre la guerra civil en Venezuela... Estaba jugando computadora cuando me enteré de la cadena de Chávez serían las 3:30pm o 4pm cuando observé la división de pantallas de algunas televisora, los heridos de bala, y la lamentable muerte de venezolanos con impacto de bala en la frente, en aquella oportunidad observamos lo que ocurría en el televisor hasta la noche que observamos al Presidente llegar a la Comandancia General del Ejército... Triste por lo ocurrido el 11 de abril me fui a dormir... aquel 12 de abril recuerdo la televisión como un día normal como si no hubiese pasado nada el día anterior, con las clases estaban suspendidas estuve jugando computadora hasta las 4 de la tarde fue cuando escucho aplausos de gente por el nuevo régimen de gobierno, escuchando los cambios de la Constitución del ’99; no podía creer que estuviera sucediendo eso en Venezuela, de un día para otro,... el 13 de abril nuevamente la televisión como un día normal sin importar lo ocurrido el 11 de abril, observo gente que salieron a tocar cacerola, pidiendo el regreso de Chávez, hasta aquella noche observé el regreso de la imagen de Venezolana de Televisión, el discurso completo del fiscal general que fue cortado por algunas televisoras en la parte que decía "el Presidente no ha renunciado", la declaración de Baduel en Maracay, después me quedé dormido hasta el domingo 14 de abril cuando me entero del retorno del presidente Chavez haciendo un llamado a la calma, a la paz, a la reconciliación y al diálogo y así fue hasta el lunes 14 de abril nuevamente a clase con el chalequeo "volvió, volvió, volvió" a los compañeros que no asistieron a clase aquella semana del 11 de abril.

Pedro Elías Castellanos Castillo
pdroelias@hotmail.com



No olvidar

El 11 de abril del 2002 es y será un ejemplo de la violencia que quieren implementar los "progresistas" en este país, no quieren asumir que los violentos son y serán ellos, no olvidaremos ese día, pero cada 11 tiene su 13, en eso estamos seguro.

José Villalta
cochocho50@gmail.com 


Acontecimientos rápidos e inesperados

Mi nombre es Andrea y en ese momento tenía como 10 años,
más o menos, y me acuerdo claramente que ese día estaba en casa de mi abuela e íbamos a la marcha mi tía, mi mamá y yo, pero como no podían cuidar a mi primo que en ese entonces tenía como tres meses de edad no fuimos y mientras veíamos si alguien lo podía cuidar, escuchábamos todo lo que pasaba, y mi abuela nos decía que no fuéramos (pero cómo evitar querer ir a la marcha más significativa de todas) y bueno después de un rato nos pusimos a ver la televisión y fue cuando vimos cómo empezaban a disparar, veíamos en un lado la marcha y en el otro lado la cadena que había en ese momento, todo fue tan rápido e inesperado que no sabíamos cómo actuar en ese momento, sinceramente será algo que, por lo menos, yo no podré olvidar 

Andrea Fernández Castellón
andreaafc2004@hotmail.com



Aquel 11 de Abril 

Con 17 años, en plena juventud rebelde observaba mediante la pantalla de un televisor lo que ocurría en la ciudad cuna de bolívar, Caracas la grande, Caracas la indomable. Sin tener conocimiento de la política, pero sí de la inestabilidad que se aireaba en todas las regiones de nuestra patria. En mi comunidad de La Candelaria del estado Aragua los habitantes sólo observábamos no reaccionábamos, gritos, lágrimas e insultos era lo que veía a mi alrededor. Yo con una patineta en mi mano derecha y el puño izquierdo apretado insultaba a aquel que los medios de comunicación llamaban tirano, dictador y culpable de la sangre derramada de mi pueblo. Luego de mirar aquella escena por unos minutos en un puesto de empanadas, me retiré a seguir “patineteando” en una cancha cercana a dicho local. Sin embargo, minutos más tarde el escándalo de las personas volvió a llamar mi atención y me volvía a acercar. Miré la división de pantalla que hacía el medio de comunicación que estaba puesto y las escenas que resaltaban de las personas que caían sin vida, eso me partía el corazón y las lágrimas no tardaron en hacer presencia. Pero seguía sin entender la situación política; aunque para los medios era claro quién era el tirano y yo comencé a analizar las escenas. Me retiré triste a mi hogar y sin preguntar a nadie en mi hogar vi canal tras canal y pasaron horas y el tirano era él mismo; ya sentía un odio rotundo hacia aquel que los medios señalaban culpable. Luego miré a un gobernador anunciando la clausura de un canal, no comprendí los motivos reales, pero seguí pegado al televisor triste por lo que ocurría en mi país. Se anunciaban militares y anunciaban la renuncia del supuesto tirano, impaciencia y silencio se sentía en mi comunidad. Ojalá pueda contar lo que observé el 12 y luego el 13 de abril en mi comunidad. Hoy viviendo en Caracas la indomable comprendo más de la política y comprendo más aquel 13 glorioso de abril. Aquí manda el pueblo, aunque mucho no lo sabemos. 

Ricardo Alberto Machuca Rojas
billet210@hotmail.com



La decepción de Gilberto

Con motivo de cumplirse los 10 años del golpe de Estado del año 2002 me trae a la memoria lo que le sucedió a mi amigo Gilberto.
Cuando el Presidente Chávez fue secuestrado y enviado a la Orchila. Gilberto hizo una fiesta con familiares y amigos en su casa para celebrar con sancocho de gallina y parrilla de punta trasera el hecho, no podía faltar las espumosa y el escocés de 12 años. El júbilo de Gilberto se inició el viernes 12, a las 6 am, cuando el señor Napoleón Bravo dijo en Venevisión “Buenos días Venezuela, tenemos Presidente”. Durante todo el día en medio de las entrevistas en los canales privados de TV y la juramentación de Pedro “el Breve”, Gilberto se tomaba su palito de whisky e invitaba a sus amigos y familiares para que fueran a su casa a partir de las 7 pm en su apartamento de Cumbres de Curumo y era tanta la euforia y alegría que la celebración se prolongó hasta el sábado 13 en la tarde. En esas casi 24 horas de celebración los invitados y el propio Gilberto durmieron y despertaban, comían y seguían con la celebración. Es decir era una pea corrida. Después del mediodía del sábado 13 e inclusive antes del mediodía se corrió la voz que el regreso del comandante era un hecho y como Gilberto y sus invitados fueron víctimas del silencio de la plantas televisoras nunca se enteraron de que el Presidente regresaría pronto.
Fue tanto lo que bebió Gilberto que el sábado 13 alrededor de las 3 pm cayó víctima del cansancio y de los efectos etílicos del whisky, despertó el domingo alrededor de las 11 am cuando el Presidente recién empezaba con su programa dominguero Aló Presidente (el Presidente, a pesar de llegar casi a las 4 am, salió al aire con su programa).
Cuando Gilberto vio al Presidente ante las cámaras de TV entró en shock y no daba crédito a lo que veían sus ojos y se preguntaba si era una repetición de un Aló Presidente.
Mi amor ¡Qué es eso¡ Le preguntaba Gilberto a su adorable esposa: regresó Chávez, vuelve la dictadura, cambió de canal a CNN y los comentarios era que Chávez estaba en Miraflores. Gilberto comentó: “Esos de CNN son unos vendidos”.

Carlos Quiñones
Carlos.a.quinones@gmail.com


Amanecer de esperanza: 11 de Abril

No logro recordar en qué momento me di cuenta de que algo más allá de lo normal estaba sucediendo, quizás cuando apareció en la televisión un grupo de dirigentes opositores llamando a sus seguidores para que fueran a sacar a Chávez o cuando vi entrar a la casa a mi mamá con el rostro lleno de asombro, diciéndome que venía de Miraflores y que estaban disparando, comprenderán que con apenas 17 años en esa época, poco sabía de los precios del petróleo, la Ley de Tierras y mucho menos sobre la supuesta “Meritocracia”, lo que sí recuerdo con claridad fue cuando las televisoras dividieron la señal colocando en un lado la alocución del comandante Presidente y del otro personas disparando desde Puente Llaguno y me dije a mí mismo: “La vaina está fea…”. Mientras mi papá y yo sacábamos los televisores de los cuartos para colocarlos alrededor del comedor y así poder ver diferentes canales, a la vez iban llegando familiares y vecinos con rumores diferentes y todos buscando respuestas en mis padres, conocidos luchadores revolucionarios de la comunidad y con ningún reconocimiento por su valioso trabajo en la rebelión del 27 de Noviembre de 1992. Al menos 10 personas estaban reunidas en torno a las pantallas que no dejaban de hablar y preocuparse por el futuro cercano, mi pregunta siempre era la misma: ¿Por qué el Presidente mandó a matar a esa gente? Y mi respuesta, de igual manera, seguía siendo la misma: "Es imposible que Chávez haya ordenado eso, aquí pasa algo raro". Mi padre con lágrimas en los ojos me decía: “Hijo nos están robando el futuro, estos c… de madre nos van a joder, mataron a nuestro primo”. Al caer la noche y después de los pronunciamientos de los militares traidores todos los reunidos en la casa estaban claros que el Presidente no debía renunciar; aunque había ciertas discrepancias en el grupo, yo arrastrado por la rebeldía de mi juventud e inocencia era de los que abogaba por resistir en palacio y morir con las botas puestas, otros se decantaban por la entrega del comandante, se podrán hacer una idea de lo que significó para nosotros escuchar a Lucas Rincón diciendo: “La cual aceptó…” todos estallamos en llanto al ver como nuestros sueños y esperanzas eran pisoteados por unos cuantos empresarios y un puñado de generales tomadores de whisky. Aproximadamente a las 4 de la madrugada se acabó el café y el sueño nos venció, pero sólo por poco tiempo, a las 7 de la mañana estábamos todos de nuevo pegados a los canales, mi tío lanzó su cable de televisión satelital desde la casa de arriba y yo luchaba con los ganchos de ropa, cables y alambres para que el otro televisor lograra captar algo de señal, las discusiones políticas se tornaban acaloradas de a ratos para después calmarse al darnos cuenta que el enemigo no estaba en la habitación, así vimos como un diputado fue arrestado sin procedimiento alguno, un ministro linchado frente a las cámaras y una embajada asediada como en la época del medioevo, durante la coronación y derogación de "La Bicha" volvieron a brotar las lágrimas, pero se abrió una ventana de esperanza, el fiscal Isaías Rodríguez dijo en vivo y directo que "Chávez no ha renunciado", que estábamos ante un golpe de Estado, así que empezamos a imaginarnos los posibles escenarios y las formas de lucha a adoptar, como vencer a los canallas, los pocos celulares con cobertura y saldo empezaron a enviar mensajes de texto y a llamar a otros camaradas para intercambiar información, una señora apareció en pantalla diciendo que ella había votado por Chávez y que ella quería que Chávez terminara su mandato, nos dijeron que Diosdado estaba escondido en una finca, que al Presidente le habían dado un tiro en una pierna para que renunciara o que ya estaba en Cuba, nosotros no podíamos ayudar en nada de eso y la impotencia nos comía. Bajé hasta la esquina donde me reunía con mis amigos a pulsar su opinión y me di cuenta que perdía el tiempo, Globoterror y unos vecinos adecos ya los habían captado, esa noche fue de tristeza al ver como se los llevaban en una pick-up como obreros para romper las paredes de locales comerciales. Pero amaneció, ese amanecer que te dice que el día traerá algo bueno, los opositores ya no se veían tan felices, aparecían sudorosos frente a las cámaras, teníamos información de que en El Valle la gente estaba en pie de lucha, en la autopista Caracas–La Guaira era lo mismo, las comiquitas en pantalla nos decían que algo nos estaban ocultando, así pasó toda la mañana hasta que llegó la noticia: el pueblo va para Miraflores a recuperar el poder… Mis padres inmediatamente se alistaron para salir y yo hice lo propio, al verme en aquella actitud me dijeron: hijo es peligroso es mejor que te quedes, a lo que respondí: "Yo voy porque yo también soy venezolano". Mi mamá encargaba a mi tía el cuidado de mis hermanas; mientras que yo le pedía permiso infructuosamente a la mamá de un amigo para que lo dejara acompañarnos. Así salió desde Los Frailes de Catia nuestra pequeña marcha, a lo sumo seríamos 7 personas que evitamos a toda costa vestirnos de rojo, ya que no sabíamos que nos esperaba en la avenida Sucre, sólo armados con un tricolor nacional y algunas botellas de vinagre por si acaso algún militar gorila se atrevía a repelernos con bombas lacrimógenas. Ya en la avenida nos enrumbamos hacia el palacio, desde los edificios nos lanzaban consignas de aliento mientras que se nos sumaban más compatriotas que tenían la misma misión, así llegamos a Pagüita y desde una garita nos apuntaban varios fusiles, nos tiramos al piso y yo con la bandera en alto les daba a entender que íbamos en son de paz; aunque por los gritos de mi mamá ellos quizás pensaron lo contrario, hasta que los cañones se guardaron y lo que salió fue una mano con los dedos pulgar e índice formando una “V”, señal que nos representaba por aquel entonces, nos pusimos de pie y la nueva consigna corrió como pólvora: Soldado amigo, el pueblo está contigo. Frente al Palacio Blanco vimos como la gente se convertía en reporteros con su cédula en el pecho, fuimos testigos del nacimiento de Aporrea, presenciamos la llegada del fiscal en hombros del pueblo que le agradecía la esperanza devuelta, también observamos cómo se acercaba peligrosamente un helicóptero que nuestros soldados repelían inmediatamente con sólo apuntarlo con sus armas, allí nos enteramos de la carta que logro sacar Turiamo un soldado, donde nos informaban de las unidades militares que eran fieles a la Constitución y llegó la noche otra vez, sólo que ahora no era de tristeza sino de júbilo y euforia: El comandante viene en camino…

Alejandro Tortoza
alejandro_tortoza@hotmail.com





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