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POLÍTICA | 17/09/2011 09:00:30 p.m.
Metrocable de San Agustín sufrió una metamorfosis
Daniel Sosa, vocero del consejo comunal "Luchando por el mañana " dijo que el Presidente está a mil años luz de las instituciones.

Metrocable de San Agustín sufrió una metamorfosis
(Creditos: Orlando Alviárez)
Hugo Prieto/ÚN. La sustentabilidad del Metrocable de San Agustín, tal como se concibió inicialmente, ha sufrido una metamorfosis. Los emprendimientos económicos asociados a las estaciones del sistema, por ejemplo, fueron desestimados. Pero después de seis años la comunidad no abandona la idea de encontrar una fórmula que le permita desplegar las potencialidades de un barrio que ofrece una vista privilegiada de Caracas. 

Se ha propuesto una ruta turística entre las estaciones Hornos de Cal y La Ceiba, con un punto de encuentro en la plaza Primero de Mayo, que a su vez serviría de explanada para visualizar a Caracas. "Se aprobó una parte de los recursos", afirma Daniel Sosa, vocero del consejo comunal Luchando por el Mañana. "Pero son insuficientes".

En la plaza se harían intervenciones con tecnologías verdes para que tenga un sistema que recoja las aguas de lluvia, que a su vez atienda las necesidades de un huerto. Igualmente se construiría un sistema de letrinas secas, tal como se hizo en la parroquia La Vega, que impida la erosión y el socavamiento del suelo. El Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) conoce este proyecto, que encaja perfectamente en la idea de que sean los sectores populares los que se apropien del conocimiento. Falta, sin duda, coordinación institucional. ¿O van a dejar que el Metrocable se convierta en un elefante blanco?

¿Qué expectativa tenían ustedes cuando se dio a conocer el proyecto del Metrocable?. Ni idea. A nosotros nos llamaron de la Oficina de Responsabilidad Social del Metro de Caracas. Creo que aleatoriamente eligieron a voceros de la comunidad organizada en la data de Fundacomunal. Asistimos a una primera reunión en octubre de 2006 y luego a otra con el presidente del Metro en su oficina de Chacao. Allí fue cuando nos mostró el proyecto. Nos dijo: "El Presidente está soñando con esto, yo también estoy montado en este barco"; luego nos preguntó: ¿ustedes están dispuestos a ayudarnos? Bueno, rodilla en tierra, cuatro personas decidimos abrirle el camino a los ingenieros, al igual que a la empresa Odebrecht, para que conocieran la parroquia como tal. Para mí fue una experiencia enriquecedora, porque si bien iba de un lugar a otro, no conocía a la población de San Agustín. Este proyecto rompió las fronteras del barrio y logramos que muchachos de un sector, que tenían culebra con muchachos de otro sector, se unieran alrededor del Metrocable.

En Medellín (Colombia) también hay un sistema similar al Metrocable. ¿Les sirvió de referente? ¿Establecieron contacto con comunidades de esa ciudad?.

El Metro de Caracas hizo posible que fuéramos a Medellín, donde hicimos un trabajo técnico que luego proyectamos aquí; ese informe abrió el horizonte para quienes fueron seleccionados como operadores, que en su mayoría son de la parroquia. En Medellín se unieron la alcaldía y la gobernación para hacer una barrida después de lo de Pablo Escobar y los capos de la droga; luego se hizo el trabajo social y la construcción de viviendas para las personas que salieron con el proyecto. Nosotros decidimos hacer otra cosa, no por hacer una crítica, sino como la forma de asumir una realidad, una idiosincrasia, diferente. Comenzamos por el trabajo social y el Metro negoció el valor de las viviendas. El Gobierno estableció un pago mínimo de 50.000 bolívares fuertes, así fuese una casa de cuatro tablas.

El Metrocable de Medellín tiene, además de la infraestructura de estaciones, actividad económica asociada que apunta a su sustentabilidad. ¿Esas iniciativas conexas se han desarrollado en San Agustín?.

En el proyecto original cada estación generaba dinero, no sólo por el cobro de la tarifa, sino por una serie de locales y tiendas. La idea era que la gente, al regresar de sus trabajos, pudiera comprar el pan, por ejemplo. Pero el proyecto se modificó. Sufrió una metamorfosis, demasiado brusca. No fue lo que nos vendieron. Quizás influyeron razones técnicas. Lo cierto es que terminó siendo otra cosa.

¿No sería acertado que se retomara esa idea?.No creo que se vayan a modificar las estaciones, no creo que el Gobierno esté dispuesto a hacer eso. Ya se construyeron como tales.

¿Qué otras iniciativas podrían ponerse en práctica para hacer el proyecto sustentable?.

El grupo pionero jugó un doble rol. Para el momento en que se presenta el proyecto Metrocable no existían los consejos comunales, aunque sí existían los comités de tierra, así que fuimos los promotores de la organización comunal, de la que empezó a hablar el Presidente, y al mismo tiempo impulsamos el proyecto. 

Pero quedan pendientes las iniciativas económicas asociadas a la sustentabilidad. 

Nosotros hemos concebido un corredor turístico entre la estación Hornos de Cal y la estación La Ceiba y formar a la gente para que inicie sus propios proyectos, especialmente en el área gastronómica, locales que ofrecieran comida típica de San Agustín. Hemos pensado en hacer un tríptico para potenciar nuestras capacidades. Darle impulso a los toques, a la elaboración de los cueros y de tambores, que es una tradición en el barrio. De hecho, vienen personas de otros países a comprarlos aquí. Que salgamos, como lo hicieron en Medellín, y personas que viven en los alrededores de las estaciones dispongan de un área de sus casas para vender prendas de vestir con motivos del Metrocable y las tradiciones de San Agustín.

El Metrocable sirvió, como lo señaló al principio, para integrar a todos los sectores de la parroquia San Agustín, pero falta que la ciudad se integre a esta línea del Metro. Ustedes tienen, además, un valor único, que es la visión de Caracas 360.

San Agustín es la parroquia del centro de Caracas. Aparte de esa visión tenemos los museos, todo el Parque Los Caobos, el Jardín Botánico y la Ciudad Universitaria. Para decirlo como un astrónomo, cuando el Presidente soñó el Metrocable estaba a mil años luz, no de nosotros, no del pueblo, sino de las instituciones, que van muy atrás. Tenemos un potencial, y cuando pensamos en la ruta turística lo hicimos como un complemento del Metrocable. Nos apersonamos en las instituciones idóneas para hacer esto, pero ellos lo vieron como algo extraño. ¿Cómo es eso? No lo visualizan, pero el Presidente sí lo hace.

¿Qué esperaría usted del presidente Chávez?.Que le diera más impulso a las instituciones, a todas aquellas que están abocadas a lo que él soñó. Que no visualicen la ruta turística como algo extraño, que no nos subestimen porque somos del barrio. El Presidente enclavó aquí algo turístico y la gente que visita los museos muestra interés en el Metrocable. De hecho, hay una ruta turística, no oficial, pero la hay. 

¿Que no hayan podido construir empresas de producción social o cooperativas, o cualquier otra forma de emprendimiento, alrededor del Metro Cable no resulta contradictorio?.Sí, lo es. Hemos hecho todo lo posible, hemos visualizado los proyectos y visitado todas las instituciones.

 ¿Pero cuál es el tema principal?. Para ellos la inseguridad. El Ministerio de Turismo, por ejemplo, nos ha dicho que para poder ayudarnos tenemos que garantizar la seguridad. Pero no soy yo, son las instituciones. Cuando el Presidente llamó a construir el Metrocable, nos llamó a todos. Las instituciones se van, pero nosotros nos quedamos. 

La gente tiene mucha aprensión a visitar el Metrocable porque percibe que la inseguridad en San Agustín es muy elevada, ¿cómo cambiar eso?.Actualmente, la Policía Nacional Bolivariana está desplegada en cada una de las estaciones. Ha hecho un gran trabajo y la gente puede visualizar la ciudad desde los accesos de la estación Hornos de Cal o La Ceiba.

¿Por qué no se colocan telescopios y se identifican edificios emblemáticos o que merecieron el Premio Nacional de Arquitectura en las áreas adyacentes a esas estaciones?.En Medellín hay niños y niñas que cuentan la historia del sistema, desde el primer saco de cemento hasta la biblioteca que donó la Reina Sofía de España. Quisimos repicar esa experiencia, pero no caló. Estamos buscando eso, una guía turística. Cuando fuimos a Medellín nos abordaron niños de 12 años. Ellos saben, por el lenguaje corporal, quiénes son del barrio y quiénes no y cuentan su historia. 

¿Por qué no lo podemos hacer aquí?.Hay demasiadas trabas. No nos podemos imponer, digamos, identificarnos como guías turísticos, porque nos sacan. 

En San Agustín hay sitios de interés cultural reconocidos por Fundapatrimonio (El bulevar Ruiz Pineda, el teatro Alameda, entre otros), usted habló de la tradición musical y del interés que despierta en otros países.

¿Por qué no convierten esa ruta turística no oficial en una gran herramienta comunicacional de San Agustín?.Sí lo hemos hecho, pero no sé si por la naturaleza del ser humano termina cada quien peleando por sus intereses. Al cumplirse el primer año del Metrocable, el Presidente nos regaló una semana de aniversario. Involucramos a los grupos de danza, a los grupos de salsa, todo lo cultural y musical; se dictaron clínicas de guapachá y se involucró a gente de otros sectores. Fue una semana exitosa. Todos los días había un evento. Sí lo hicimos, pero hace falta logística y nosotros no tenemos el perfil para eso.

Además de los vecinos de San Agustín, ¿los caraqueños saben que la Policía Nacional Bolivariana custodia el Metrocable?. En febrero se informó públicamente, a través del Canal 8, que un contingente de la Policía Nacional Bolivariana sería desplegado en las estaciones del Metrocable. Y las personas que nos visitan visualizan la nueva imagen de la policía. Dentro del sistema no ha habido problemas, quizás algún hecho puntual. Ellos resguardan, como lo dije anteriormente, hasta los límites de cada estación. 





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