Lisseth Boon / lboon@cadena-capriles.com | Laura Weffer Cifuentes / lweffer@cadena-capriles.com.- Mientras caía la tarde del domingo 12 de febrero sobre Caracas, subían los ánimos en el comando de campaña de
Henrique Capriles Radonski. Aún faltaban mesas de votación por cerrar, pero ya se habían colado los primeros números que indicaban la tendencia ganadora del candidato con mayor opción en las primarias.
Los chocolates y sandwiches de pan francés de la merienda, servidos en largos mesones sobre la terraza, comenzaron a desaparecer al mismo tiempo que llegaban más periodistas, fotógrafos y camarógrafos, así como todo aquel que lograra hacerse con una acreditación VIP, de prensa o del Comando Tricolor.
Las sonrisas y los abrazos no podían ser más explícitos; sin embargo, el triunfalismo debía ser disimulado. "Recuerden que gane quien gane, será el candidato de la Unidad", recomendaba una coordinadora en la sala de prensa, al mismo tiempo que entraba el equipo deVTV y en una esquina cuchicheaban sobre la proporción "irreversible: que si 50% sobre 40%, que si 60% y 30%".
Alrededor de las 7 pm, seguían llegando corresponsales extranjeros al atestado centro de operaciones. Fuera del edificio ya no cabía duda de cómo iba la votación: con camiones y vallas fue cerrada la calle frente al comando de Capriles para comenzar a armar la tarima. Adentro, repartían franelas color amarillo naranja que rezaban "Hay un camino. Capriles presidente".
Cábala. Entretanto, en el comando de Pablo Pérez se hizo irreversible la tendencia en el carómetro a partir de las 6 pm. El triunfalismo que embargó temprano a sus simpatizantes, se transformó a medida que llegaban los números.
Y así como fue unánime el cambio de ánimo, también lo fue la fuente de las malas noticias: el Blackberry.
Hombres y mujeres se aferraban al dispositivo como si en ese pequeño artefacto se les fuera la vida. Comparaban cifras y veían que no les favorecían.
En un rincón conversaba Gabriel Puerta de Bandera Roja junto a Diego Bautista Urbaneja, de un Nuevo Tiempo. Una alianza increíble 20 años atrás. En algún momento, llegó al comando Oswaldo Álvarez Paz junto a Rafael Marín, pero rápidamente abandonaron el salón de eventos que sirvió de sede, en la avenida Principal de La Castellana.
u.be
Dos cosas resintieron los acompañantes del precandidato maracucho: que después de llegar del Zulia se enconchara en una oficina "secreta" en Caracas y no ofreciera declaraciones o mostrara su rostro, y la ausencia de los adecos en la sede. Porque lo cierto es que sí había gente, pero, sobre todo, eran periodistas sentados, esperando que algo pasara.
Quienes conocen al gobernador de Maracaibo aseguran que ese es su estilo. Que en todas las contiendas electorales en las que ha participado se aísla con dos o tres personas en una oficina y allí a guarda por los resultados. Esta es herencia política de Manuel Rosales, que solía hacer lo mismo. "Es por cábala que lo hago. No sé si es bueno o malo, pero igual es mi costumbre".
Noche temprana
Una hora antes de que el CNE presentara el primer boletín , llegó Carlos Ocariz abriéndose paso entre la multitud aglomerada alrededor de la tarima del comando de Capriles. Así como el "heredero" de la Gobernación de Miranda, también el precandidato a la Alcaldía de Chacao, Ramón Muchacho, se dejó ver.
"¡Ahora sí, ya va a hablar Teresa Albanes!", gritaron al mismo tiempo varios activistas del Comando Tricolor minutos antes de las 10 pm, refiriéndose a la presidenta de la comisión electoral de la MUD que en ese momento se asomaba a la pantalla. Las miradas se fijaron en los monitores distribuidos en el comando. "¡Votamos casi tres millones!", "¡Henrique sacó el doble que Pablo!", rugían los presentes.
Fuegos artificiales iluminaron el cielo sobre Bello Monte, y seguidores de Capriles se apoderaban de la calle. Con la tarima instalada, se escuchaba una y otra vez el estribillo de la campaña: "Algo bueno está pasandooo".
Tragando duro
Perder con elegancia pasa por una sonrisa forzada, ladear la cabeza y ofrecer un fuerte apretón de manos. Esa fue la constante entre los partidarios de Pérez cuando el precandidato llegó al comando aproximadamente a las 8: 50 pm. A su lado, su esposa Carolina, serena y con la mirada perdida.
Desentonaba con el ambiente fúnebre, la sonrisa plena de José Manuel Olivares. Aunque no habían dado los números oficiales, ya sabía de su triunfo para aspirar a la Gobernación de Vargas. "Perdimos porque hubo demasiada soberbia, porque los adecos querían imponer su línea. No teníamos un candidatazo", decía un político de vieja data.
Otros buscaban razones externas: "Somos un comando muy solo", observando el aforo del lugar. A pocos minutos de los resultados, llegaron algunos aliados políticos. Los grandes ausentes: Henry Ramos Allup y Bernabé Gutiérrez. "¿Y ahora qué va a hacer?", insistían en preguntarle al gobernador los periodistas; "¿Qué más? ¡Joder a Chávez!".
Acto final
Pasaba el tiempo y la inquietud aumentaba. Pero Capriles tenía que esperar. No saldría sin los demás candidatos, que ya se encontraban en la sede. La foto de familia era necesaria para consagrar a la MUD.
Muchos aguardaban en la escalera del edificio a que salieran los candidatos y el propio Capriles desde el cuarto piso.
Sonrientes, muy sonrientes, comenzaron a bajar Pablo Pérez y Leopoldo López con sus respectivas esposas; Pablo Medina, Diego Arria y María Corina, quien se detuvo para decirle a los presentes "Gracias por acompañarnos". Segundos después y rodeado de guardaespaldas, bajó Capriles, quien se dejó tomar fotos con los omnipresentes Blackberrys, aunque en la calle también lo estaban esperando.
En los tubos
El andamiaje que sostenía la gran pancarta de "Hay un Camino" que hizo las veces de escenario para el discurso de Capriles, parecía más endeble de lo que en realidad era. Resistió a pesar de que todos los precandidatos se encaramaron en esta estructura de hierro. Machado subió ayudada por varios. Arria, Medina y Pérez se ubicaron en un balcón lateral. López miraba el espectáculo sentado en uno de los tubos. Todos detrás de bastidores.
Esperando a ser llamados por Capriles para que los acompañara en la tarima y recibir la ovación correspondiente. Las de segundo, tercer, cuarto y quinto lugar.
El presentador, Roland Carreño, se apostó en uno de los andamios, al tiempo que unas chicas emocionadas intentaban tomarse una foto con el recién electo candidato a alcalde de Chacao, Ramón Muchacho. Ya era cerca de la medianoche cuando el flamante candidato terminó su discurso. Se subió encima del techo de un camión y saltó de vuelta hacia su comando. Todavía le quedaban fuerzas. Mientras tanto, la gente no quería irse. Con banderas, fuegos artificiales y bailes, celebraban la certeza de que sus esperanzas ya tenían nombre y apellido.
Cambiando el canal
Tamoa Calzadilla| tcalzadilla@cadena-capriles.com.-
Primero, la noticia: Venezolana de Televisión transmitió el acontecimiento. Desde la mañana del pasado domingo, un reportero recorría centros de votación. La pregunta estaba orientada a que el elector opositor se desviviera en elogios a un proceso que se realizaba "Gracias al Plan República y el CNE". Se acercaba respetuoso, consultaba y cerraba con aquel fragor de democracia que "sólo es posible, por supuesto, en el gobierno del presidente Chávez".
A medida que avanzaba el día, y mientras a la sede de esta redacción llegaban cifras aproximadas de participación que superaban los cálculos, el reportero se empeñaba por encontrar aquellos colegios inmensos que a las 4 pm ya no mostraban ni un alma. Buscó en el Este y el Oeste y siempre, siempre, encontró vacíos. "Ustedes ven con sus propios ojos", acuñaba el joven periodista.
Pero nada mejor que un viajecito al Litoral Central para que esas imágenes "hablaran solas". Desde allí, otro reportero buscaba las mejores frases para demostrar cómo "muchos no acudieron al llamado que hizo la oposición".
Frases como "supuestas primarias", dejaron escapar los anclas que en seguida comentaban la celebración del Día de la Juventud en La Victoria, y actividades prooficialistas, que sembraban el temor en algunos de una cadena que acabara la fiesta en cualquier momento.
En la noche, las imágenes de VTV daban cuenta insistentemente de la soledad de la sede de la MUD, irregularidades en el proceso, y anunciaban lo que en efecto cumplieron: mostrar en directo el anuncio de los resultados por parte de Teresa Albanes.
Por su parte, las televisoras privadas sacaron sus mejores atuendos, pusieron nombre a los operativos de cobertura y, en algunos casos, estrenaron uniforme. Destacaba el verde manzana de Venevisión por encima del sobrio negro de Globovisión, que aprovechó la ocasión para renovar su escenografía.
Sin embargo, la novedad y la creatividad no llegó en pantalla chica. Fueron unas elecciones 2.0 en las que los medios mostraron lo que han aprendido y los electores se lucieron con participación en caliente, vía web.
Por eso cabe decir que lo más "RT" (replicado) de la noche, y así lo muestran los numeritos de Últimas Noticias, fue que "a María Corina se le fue el yoyo". Es que cuando los resultados eran un secreto a voces y nadie se atrevía a irrespetar los acuerdos de la Mesa, ella apareció, agradeció y dijo: "En este momento nos vamos al comando de Henrique Capriles".
Globovisión se la llevó del aire en seguida, otros canales la dejaron decir y, con eso, darle el "tubazo" a Albanes, que sólo se desquitó con una cifra de participación que dejó en el sitio hasta al más dateado encuestador.
De ahí en adelante, a la televisión sólo le quedaría por ofrecer una imagen clave para sellar la maratónica transmisión. Sólo llegaría a la medianoche: ahí estaban los cuatro precandidatos flanqueando a un Capriles sudoroso y emocionado y, de pronto, levantaron sus brazos. ¡Unidad!