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MUNDO | 05/08/2012 10:02:00 a.m.
Olga Fonseca desconfió de su última misión
La Embajadora de Venezuela en Kenia, Olga Fonseca, quien apareció estrangulada el pasado 27 de julio, desconfió de su última misión

Albinson Linares|ÚN-. El pasado 15 de julio fue un día especial para la internacionalista Olga Fonseca. Luego de tres décadas dedicada al servicio diplomático, finalmente la designaron como Jefa de Misión en un importante destino, como es la República de Kenia, en África.

Sólo 12 días después, el 27 de julio, apareció estrangulada en el dormitorio principal de la lujosa residencia oficial de Venezuela en Nairobi.

El cadáver tenía amarrados con gruesos cables los pies y el cuello. Zadock Angira, periodista keniano del Daily Nation, describió en exclusiva para Últimas Noticias la escena del crimen en la selecta urbanización de Runda: "Los asesinos estaban con la embajadora en su casa. La mataron en el salón antes de mover el cuerpo a la habitación. Si hubieran venido de afuera, debían violentar las puertas y la señora Fonseca habría podido activar la alarma que se acababa de instalar. Las puertas están intactas, por lo que la policía sospecha que ella debe haber conocido muy bien a los asesinos para dejarlos entrar".

Cuatro empleados domésticos, el primer secretario de la Embajada de Venezuela en Kenia, Dwight Sagaray, y su amigo íntimo, el médico Mohammed Hassan, son los principales sospechosos del crimen.

Estos dos últimos asistieron a la fiesta que Fonseca dio la noche de su muerte en la residencia oficial. A Sagaray le fue revocada su inmunidad diplomática y permanecerá recluido hasta mañana, mientras la fiscalía investiga el caso. Hassan desapareció desde esa noche y es activamente buscado por todos los organismos de seguridad de Kenia.

Una difícil tarea. Con una vasta experiencia como internacionalista, con estudios de postgrado en Planificación Estratégica y un activo ejercicio diplomático que la llevó a visitar y pasar largas estadías como Ministro Consejero en países como el Líbano, Gabón y Nigeria, Fonseca estaba preparada para esta nueva misión.

Laura Suárez, quien trabajó a su lado en la Cancillería, comentó: "Una de las aspiraciones de todo diplomático es llegar a ser embajador, y la directora tenía eso dentro de sus ambiciones de vida. Sobre todo en África, así que ella estaba muy contenta con ese nombramiento. Tenía muchos planes para expandir la influencia de Venezuela en ese continente".
Sin embargo, la labor de su predecesor, Gerardo Carrillo Silva, había estado signada por el escándalo. Este diplomático venezolano fue acusado ante la Policía Diplomática de Nairobi y otras instancias de acoso sexual y sodomía a tres empleados varones de la embajada.
Angira le ha hecho un seguimiento completo al caso, por lo que explica: "Carrillo salió del país y abandonó el cargo. Sagaray y Hassan siguieron de cerca el proceso de las acusaciones al punto de que instaron a la policía para que tomase acciones en contra de Carrillo Silva. Por ahora esperamos que Sagaray comparezca en el tribunal el martes próximo".

Olga Fonseca era una capricorniana pura y disciplinada, que se exigía mucho a sí misma. Era soltera y sin hijos, por lo que se dedicaba por completo a su gran pasión, que era el trabajo. Pese a su aplomo y entereza, le confió a su hermano Francisco que tenía una gran preocupación: "Antes de irse nos dijo que estaba desconfiada con esa misión. Llamó a uno de mis hermanos para que la acompañara pero no pudo. Todos estábamos ocupados con nuestros trabajos y la familia. Una vez la acompañé al Libano y cuando estuvo en Paraguay, Cuba y Gabón siempre la acompañamos. Se sentía insegura porque sabía que iba a una misión difícil. Le tocaba, prácticamente, hacer una limpieza porque los comentarios que le llegaban era de que eso era un desastre".

Olga le había comentado a su hermano sobre la especial dificultad que entrañaba esta nueva tarea: "Sabía que le tocaba hacer algo complicado porque si uno despide aquí a un empleado y se pone bravo, imagínate allá. Ella estaba segura de que iba a haber problemas. Ellos (los empleados) tenían un libertinaje armado y al llegar a ponerle orden a esa gente no les iba a gustar".

Otro elemento importante de la condición humana de la diplomática era su estado de salud. Desde los '90 se le había manifestado una miastenia gravis cuando se encontraba en Gabón: "Es una enfermedad que ataca los músculos, en ese momento recuerdo que le atacó los ojos y no podía andar sola porque no tenía bien la visión. Por eso se hizo una operación en Cuba donde le extirparon el timo, una glándula que está debajo del cuello. Entonces ella se mejoró mucho y quedó con un tratamiento de esteroides que, por supuesto, le impedía tomar licor. Cuando se fue a Kenia estaba recayendo en la enfermedad y acá no conseguíamos uno de sus medicamentos. Ella no se sentía totalmente bien, estaba un poco débil, pero cumplió con su deber como siempre".

Dudas razonables. Héctor Griffin, exembajador de Venezuela en Nigeria y especialista en Derecho Internacional y Finanzas, es un experto en las relaciones diplomáticas y la cultura del continente africano.
Durante cuatro años fue Jefe de Misión en Nigeria, que además cubría países como Liberia, Ghana y Guinea Ecuatorial. También formó parte de diversas misiones diplomáticas que lo llevaron hasta las Naciones Unidas.
Con paciencia hace acopio de su gran experiencia para reconstruir este caso: "Envían a Olga a Kenia, y parece que deberíamos aceptar como un hecho que ella sí fue a una oficina de abogados y preguntó cómo era el procedimiento para botar a esa gente. Antes ella les pidió a los empleados que se retractaran de las acusaciones que le hicieron a Carrillo y días después aparece estrangulada. Es un hecho muy lamentable".

Conocedor de la idiosincrasia de esas naciones afirma: "Kenia es el país que tiene como sede a grandes y serias organizaciones como las oficinas de la ONU. Si a Nairobi le ponen la fama de que ahí te matan y que la seguridad no es buena, eso es malísimo para el Gobierno keniano. Por eso ellos van a hacer hasta lo imposible para esclarecer el caso".
Uno de los aspectos que llama su atención es la situación diplomática de Dwight Sagaray: "En la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas queda establecida la inmunidad. Él no tenía por qué testificar, a él no lo podían llevar a ningún tribunal y no lo podían arrestar. Hay dos formas de que sea revocada; el Estado que te envía puede quitártela y en algunos casos tú puedes renunciar a ella. Por todo lo que leo en la prensa, eso no queda claro en este caso. No hay un pronunciamiento de la Cancillería". Hasta los momentos no hay declaraciones oficiales sobre la condición de Sagaray.

Esta semana el Gobierno venezolano envió una comisión al país africano. Sobre los posibles objetivos de estos funcionarios, Griffin asevera: "Si Venezuela le quitó la inmunidad y lo soltó a los lobos, debe asegurarse de que los lobos se lo coman debidamente. Que le respeten sus derechos, entre ellos el debido proceso, la defensa y que todo se haga correctamente si es culpable".

Durante su carrera, aparte de la diplomacia, este abogado venezolano ha litigado en varios países. Por ello advierte sobre el posible destino que podría sufrir Sagaray de ser hallado culpable de asesinato en Kenia: "La policía keniana no es como uno cree. Esos oficiales han pasado la mayoría por Scotland Yard, sobre todo los de Nairobi, así que el martes ellos tendrán pruebas. En el Derecho Penal keniano hay una cosa delicada, y es que si utilizas un arma capaz de matar a alguien para cometer un delito, cuando te condenen la pena puede ser la muerte. Ni qué decir cuando se comprueba un asesinato".

Sueño del exembajador se transformó en pesadilla

El ingreso de Gerardo Alexis Carrillo Silva a las filas de la diplomacia venezolana, el 27 de octubre de 2006, significó el cumplimiento de una meta largamente anhelada.
El geógrafo graduado de la Universidad de Los Andes, oriundo del estado Lara, siempre sintió atracción por los viajes. De maneras suaves, alto y elegante, estudió varios idiomas. Por eso, sus amigos han recibido con descreimiento las acusaciones de las que ahora es objeto en Kenia, donde se desempeñaba como encargado de negocios desde julio de 2010. 

En marzo de este año, tres trabajadores de la embajada en el país africano lo acusaron ante las autoridades locales por acoso y sodomía. De acuerdo con las versiones de los diarios que han seguido el caso en Nairobi son incidentes similares. En el primer caso un vigilante de la compañía Securex, quien trabajaba en la residencia del embajador, denunció que el representante diplomático intentó abusar sexualmente de él, pero en el forcejeo logró escapar. La segunda denuncia corresponde al chofer. Las señas son más o menos las mismas. El tercero de los denunciantes es el cocinero de la embajada, quien en declaraciones a la policía reveló que su sorpresa había sido mayúscula al ver a Carrillo desnudo en la cocina y masturbándose frente a él. 

En Kenia el homosexualismo es penado por la legislación. El Código Penal de ese país establece que "cualquiera que tenga conocimiento carnal de otra persona en contra del orden de la naturaleza es culpable de una felonía y podría ir a prisión hasta por catorce años". Si hay hechos agravantes, la pena podría extenderse hasta por 21 años. 

Destino incierto. Apenas trascendieron a los medios de comunicación los pormenores sobre el caso, se informó que el embajador había huido hacia Francia. Pero en realidad, regresó directamente hacia Caracas. Antes de conocer la acusación que pendía en su contra, Carrillo fue llamado de emergencia por la Cancillería venezolana. Le informaban que había sido suspendido de su cargo, pero no le ofrecieron mayores detalles sobre las causas. Es sólo cuando llega a Venezuela que se entera de su situación. 

Según el periódico Daily Post, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Kenia notificó formalmente a la Cancillería venezolana en torno a las supuestas "conductas lascivas" del embajador Silva. Un funcionario africano, cuyo nombre no fue revelado, aseguró que las acusaciones son ciertas y lamentó que Carrillo no hubiera permanecido en el país para presentar su versión de los hechos ante las autoridades de ese país.
"Desde hace un tiempo, Gerardo se venía quejando de que había alguien en Nairobi que le ponía la pata encima, que saboteaba su gestión. Eso no es nuevo", señaló un amigo que prefirió guardar su identidad en reserva. Explicó que de seguir la situación así, incluso había pensado pedir traslado o en retirarse de la carrera diplomática después de calificar ese mundo como "cochino y de mucha envidia".

Carrillo estaba en comisión de servicio en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Su carrera como funcionario se inició en el Ministerio del Ambiente, donde se desempeñó como director de la Oficina de Gestión y Cooperación Internacional desde 2002 y como director de Cooperación Técnica. También había asistido a varios talleres y conferencias como del país.
Hace seis años Carrillo cumplió un sueño. Nunca se imaginó que hoy se convertiría en su peor pesadilla.




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