ÚN | AP.- Bolivia celebró el jueves con ritos ancestrales la llegada del
Año Nuevo aymara 5520 que coincide con el solsticio de invierno en el Hemisferio Sur.
Miles de peregrinos acudieron en la madrugada a la localidad arqueológica de
Tiwanacu, 60 kilómetros al oeste de La Paz, para esperar la salida del sol que según las creencias andinas llega cargado de energía.

En la ceremonia estuvo el vicepresidente Alvaro García en ausencia del mandatario Evo Morales, quien se halla en la cumbre Rio+20 de Brasil.

Creyentes de todas las capas sociales acuden a medio centenar de sitios en las montañas a esperar con las manos extendidas al cielo la salida del Sol, Tata Inti, para los Incas.

Los aymaras llaman a la celebración
Willka Kuti (regreso del Sol) y el sitio principal de la ceremonia es el templo de kalasasaya en Tiwanacu, unas ruinas arqueológicas construidas por los tiwanacotas (2000-1500 a.C.) para medir el tiempo y realizar ofrendas.
La fecha marca el inicio del invierno y el rito se realiza en la madrugada con temperaturas bajo cero en el altiplano cerca del lago Titicaca.