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Mundo | 18-03-2016 12:51:00 p.m.
Derechos humanos, materia pendiente entre EEUU y Cuba
Obama prometió a la disidencia en La Habana que hablaría con el presidente Raúl Castro sobre la materia durante su visita a la isla
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Tras el relanzamiento de relaciones en enero de 2015, Cuba liberó a 53 presos políticos (Créditos: EFE)

ÚN | Benytsa González.- La visita del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba ha profundizado la división entre la disidencia en el interior de ese país, lo que ha obligado al mandatario a asumir un compromiso con los activistas por los derechos humanos en la isla, a unos días de su visita.

El tema es una asignatura pendiente en el proceso de normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, iniciado el 17 de diciembre de 2014, sobre el cual ambas naciones han prometido conversar pese a tener marcadas diferencias en sus concepciones.

Además, la política del presidente Obama hacia Cuba cuenta con sus adeptos y detractores dentro de la isla. Sectores moderados de la disidencia creen que el acercamiento de EEUU y Cuba puede impulsar una apertura democrática, mientras quienes adversan la nueva estrategia estadounidense alegan que se está avalando al Gobierno cubano y generándole ingresos, sin que existan avances en derechos humanos.

Por esta razón, el jefe de la Casa Blanca prometió en una misiva dirigida a la agrupación las Damas de Blanco, luchadoras por la libertad de los presos políticos, que hablaría sobre la materia con el presidente Raúl Castro. Las disidentes han denunciado un aumento de la represión en los últimos meses contra "manifestantes pacíficos".

Obama ha declarado que durante su viaje a Cuba pretende incidir en la necesidad de mejorar la situación de los derechos humanos en la isla. "No hemos ignorado las violaciones a los derechos humanos… No se trata de hacer concesiones al Gobierno cubano. Se trata de interactuar en forma directa con el pueblo cubano y de poder tener conversaciones sinceras, firmes, directamente con el Gobierno cubano, del mismo modo en que lo hacemos con el Gobierno chino, como lo hacemos con el Gobierno vietnamita, como lo hacemos con el ruso", explicó.

No obstante, la disidencia cubana estima que el gobierno ha tratado de desinflar sus expectativas sobre la visita de Obama y su impacto en las políticas del Gobierno cubano, a raíz de un editorial del diario oficial Granma, donde advierte que no se apartará del rumbo socialista y del "apego irrestricto a sus ideales revolucionarios y antiimperialistas". En el texto, el Ejecutivo admitiría que pese al deshielo en las relaciones, persistirán las "profundas diferencias de concepciones" acerca de modelos políticos y las concepciones de democracia, Derechos Humanos, justicia social y relaciones internacionales.

Tras la confirmación del viaje del mandatario estadounidense a la isla, el Gobierno cubano señaló que la visita de Obama era “un paso más” en el mejoramiento de las relaciones y que La Habana estaba “abierta” a dialogar con él sobre cualquier tema, incluidos los derechos humanos.

Quienes son los disidentes y por qué luchan

Los activistas cubanos, agrupados unos -como las Damas de Blanco, Arco Progresista o la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu)-, otros en solitario como líderes comunitarios, han asumido como estandarte la lucha por un país libre, democrático y con respeto por los derechos humanos. Otras organizaciones como la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, además de su activismo, registran estadísticas.

En el documental realizado por el escritor y periodista Luis Felipe Rojas, diferentes opositores refieren cuál es el motivo de su lucha y coinciden en señalar como principios: la defensa de los derechos, las libertades, los presos políticos, el espacio para la diversidad, el estado de Derecho. En suma, una sociedad igualitaria, justa, libre y democrática, con mejores oportunidades para todos.

Actualmente, los sectores moderados impulsan la iniciativa #Otro18 -en referencia al 2018, año en el que Raúl Castro ha asegurado que dejará el poder, para promover cambios democráticos aprovechando la nueva etapa con Estados Unidos. Mientras, otros grupos disidentes promueven la campaña #TodosMarchamos que defiende un "cambio radical" frente a las reformas políticas en la isla.

No obstante, la disidencia también enfrenta la apatía de la población, quienes sienten que los opositores se han alejado de sus expectativas y no tienen una verdadera estrategia de lucha. Según ha declarado Carlos Alzugaray, ex embajador y ex profesor de la Universidad de La Habana, a los líderes de la oposición “les ha interesado más el reconocimiento externo que el interno”, porque creen que “pueden lograr sus objetivos gracias a las presiones externas sobre el gobierno cubano”.

Por su parte, El Gobierno cubano rechaza la existencia de presos políticos y violaciones de los derechos humanos. Para la directora de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal, su país tiene “opiniones sobre el ejercicio de los derechos humanos en muchos países del mundo, incluyendo Estados Unidos, y también tiene muchas experiencias exitosas que compartir en este campo”.

Tras el relanzamiento de relaciones en enero de 2015, Cuba liberó a 53 presos políticos como parte del proceso de normalización iniciado.

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La deuda estadounidense

La situación de derechos humanos en Cuba, por parte del gobierno de La Habana, es objeto de preocupación de la Comunidad Internacional y organizaciones como Human Right Watchs y Amnistía Internacional han solicitado su revisión por parte de Barack Obama y Raúl Castro durante la visita del 21 y 22 de marzo que hará el presidente estadounidense.

Sin embargo, Obama también tiene una deuda en territorio cubano. La prisión de Guantánamo, establecida en la base naval de la bahía cubana, fue denunciada en su oportunidad por las reiteradas violaciones a los derechos humanos a los que eran sometidos los reos allí detenidos.

La tortura fue reconocida y admitida como una práctica vergonzosa por la administración estadounidense y el cierre de la cárcel aún no se ha concretado, pese al reiterado compromiso del Jefe de la Casa Blanca por llevarlo a cabo.

La oposición del Congreso y de los ciudadanos estadounidenses al traslado de los presos a territorio de la Unión ha sido uno de los principales obstáculos que ha enfrentado esta promesa.

Cuba, además, demanda no solo el cierre del penal, sino el fin de la ocupación del territorio de la Bahía de Guantánamo y su devolución a la isla caribeña.

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