Últimas Noticias Logo

Caracas, 25/10/2014
Iniciar sesión| Registrarse


INVESTIGACIÓN | 07/07/2013 11:30:00 a.m.
Irregularidades empichacan comida de los chamos en las escuelas
El Programa de Alimentación Escolar se ha visto afectado por las cooperativas que inflan facturas y matrículas en planteles y por el ministro que hace pagos sin control ni soportes; mientras en algunas escuelas se pierde la comida

Irregularidades empichacan comida de los chamos en las escuelas
Los chamos son los más afectados (Creditos: Daniel Hernández/ archivo)
Jesús Alberto Yajure | ÚN. "Aquí hay días en los que se pierde la comida. Dos y tres cajas llenas de bandejas con almuerzos que se botan a la basura", confiesa una trabajadora en el Liceo Bolivariano Manuel Landaeta Rosales, en Catia. La mujer, que no quiere dar su nombre, describe cómo, en ocasiones, llegan bandejas provenientes del Programa de Alimentación Escolar (PAE) que se quedan frías y deben ser lanzadas a la basura. Pero la pérdida de alimentos en este plantel en Caracas es una parte visible de las fallas de un programa bandera del Gobierno nacional. 

El PAE "adolece de fallas en la planificación, supervisión y control interno", apunta un informe publicado hace tres semanas por la Contraloría General de la República (CGR), que inspeccionó, sólo en Distrito Capital, 42 planteles educativos que atienden una población estudiantil de 37 mil 968 estudiantes. 

pae-web.jpg


El informe de la CGR, que cuenta con 43 páginas y está disponible en la página web del ente (www.cgr.gob.ve), recoge incidencias de fiscalizaciones efectuadas en los estados Falcón, Carabobo, Apure, Guárico y Lara, en los ejercicios de 2009, 2010 y 2011.

Entre los resultados se enuncian: falta de soportes, facturas, órdenes de compra, notas de entrega y comprobantes; ausencia de control fiscal y registros contables, irregularidades en contrataciones, pagos dobles, retraso en pagos, y opacidad en el manejo de recursos, entre otras irregularidades (ver infografía).

Pero más allá de un diagnóstico, la CGR también establece responsabilidades del Viceministerio, Dirección de Administración, Coordinación Nacional, Zonas Educativas, coordinaciones, planteles y proveedores: "realizan procesos de forma aislada y no cuentan con criterios técnicos ni legales; no se mantiene la continuidad y uniformidad; persisten las deficiencias administrativas y organizativas que van en detrimento de la eficiencia y eficacia de las operaciones e inciden en la inoperatividad del Programa". En el texto no se hace referencia a aquellos planteles donde el PAE funciona satisfactoriamente, aunque indica los resultados de una encuesta aplicada a 1.349 estudiantes en Caracas, de los cuales 81% declaró que les gustan los alimentos servidos en el PAE.

El 10 de marzo de 2010, Últimas Noticias destapó la olla de los guisos en el PAE. Ese día, el director del medio, Eleazar Díaz Rangel, solicitó a la Contraloría investigar lo que ocurría en el programa. Luego se publicó el reportaje Cooperativas hicieron festín con dineros del PAE, firmado por el periodista Jorge Chávez.

Colas para comer

Los estudiantes del Liceo Manuel Landaeta Rosales almuerzan por turnos en una biblioteca. Se forman en filas que alcanzan más de 10 metros para ingresar en un aula estrecha en la que se ubican dos mesones, cada uno con 16 puestos. La comida llega cerca de las 11 de la mañana en bandejas y cestas enviadas por una cooperativa contratada por Min-Educación. 

Marcel Moreno, estudiante de quinto año, se queja del poco espacio y tiempo que tienen para comer. Mientras sus compañeros almuerzan, él espera en la kilométrica cola -como él la llama- para recibir su comida. El liceo, que tiene 45 años de fundado, cuenta con una matrícula de mil 100 alumnos. "Algunos se cansan de esperar, a otros no les gusta y se van. Uno intenta repartirla, pero a veces queda mucha y entonces hay que botarla", cuenta una profesora.

Sin saberlo, Moreno es el eslabón final de una cadena que comienza en el Ministerio de Educación, encargado del funcionamiento del PAE, un programa que presenta múltiples deficiencias en su operatividad desde 2009, pese a ser uno de los más importantes impulsados por el Gobierno nacional en materia educativa.

Descontrol

Del otro lado de la cadena, directivos de escuelas, proveedores y madres procesadoras intervienen en un programa que funciona sin controles. Nada está automatizado, y la poca supervisión da paso a malos manejos y corrupción. En el caso del Liceo Manuel Landaeta Rosales, la CGR halló que existe disparidad entre el número de platos facturados por el proveedor (Restaurante El Gourmet de Catia, C.A.) y el control diario llevado por la persona encargada de la recepción de alimentos. La diferencia entre lo que se facturó en los meses de enero, febrero y abril de 2012 y lo que certifican las notas de entrega fue de 29.585 bandejas de almuerzo. Eso, expresado en cifras, significa un sobrepago de 480.756,25 bolívares.
 
Una docente de este plantel, que también confirmó el desperdicio de cajas de comida, lo explicó así: "La CGR revisó el cuaderno de una encargada que no está todos los días. Por ende, no se lleva un registro pormenorizado de las bandejas que llegan". 

Ese es otro de los males en el PAE que cita la CGR en su informe: no hay confianza en la información suministrada. Los números no cuadran por ningún lado y los proveedores inflan facturas y matrículas mientras los pagos se emiten sin verificación ni soportes.

Leonardo Méndez, gerente del restaurante El Gourmet de Catia, se defiende de la acusación implícita: "Es falso que se facturó más de lo entregado. Yo apoyo las fiscalizaciones porque hay proveedores involucrados en malversación de fondos. Pero en el liceo que yo tengo siempre faltan chamos. Siempre lo revisan y las comunidades están encima. Nunca se envían las comidas para la matrícula completa porque no asisten todos. Siempre se ha hecho así. Las comidas que lleves son las que se facturan porque te las cuentan", dice este propietario, que atiende siete planteles y afirma haber tenido que "dejar" uno por no poder abastecerlo a tan bajo costo.

"Llevo 12 años trabajando con el PAE. Hemos pasado hasta ocho meses sin cobrar. El año pasado fue terrible. Ahora pagan medianamente a tiempo. En este momento el problema son los precios. No se ha hecho un análisis de costo. ¿Bs 10 por un almuerzo? Esos precios no se adaptan a la realidad del país. Si el próximo año no aumentan no podré arrancar", dijo Méndez al otro lado del teléfono.

Un caos

En el PAE los desórdenes abundan. En otro caso, en el Liceo Urbaneja Achelpohl, que cuenta con comedor y cocina, los alimentos deben buscarse en Pdval en carros de familiares de directivos, docentes y hasta amigos, revela un profesor. De no ser así, los costos de transporte, que alcanzan los mil bolívares semanales, tendrían que ser asumidos por el plantel. Adicionalmente, el servicio funciona con deficiencias en equipamiento y poco personal. "No hay mantenimiento para los equipos. Fede tampoco hace los reemplazos. Se dañaron dos neveras y tuvimos que buscar donaciones para reemplazarlas", se queja la directiva. 

En el comedor del Urbaneja Achelpohl, seis madres procesadoras preparan alimentos para 1.200 estudiantes cuando lo ideal sería que fuesen 14. Una de ellas, Ana Delgado, se lamenta del poco pago: "Nos pagan 30 bolívares por día trabajado, no tenemos seguridad laboral ni seguro médico". 

Mientras la comida es servida con deficiencias a las escuelas, a otras sencillamente no llega. Como en el Liceo Pedro Emilio Coll, en El Valle, donde el servicio fue suspendido desde 2011 por la construcción de un comedor y la cocina. "Aquí no hubo PAE durante todo el 2012. Los muchachos se van y comen en sus casas", dice resignada una secretaria de este plantel con una matrícula de cerca 1.500 estudiantes. 

La semana pasada, ÚN constató que el edificio fue culminado y que, pese a que parece estar listo, nadie maneja información sobre cuándo llegarán los equipos y el personal. En cambio, el Liceo Bolivariano Fray Pedro Agreda, en Los Jardines del Valle, tampoco recibe alimentación porque la cooperativa (Inversiones Aracar) no cuenta con instalaciones adecuadas para la preparación de alimentos. 43% de los planteles inspeccionados no poseen comedor y sólo 35% tiene utensilios "necesarios y suficientes" para preparar los alimentos.

El retraso en los pagos es otro de los problemas reflejado en el informe de la CGR. En 2012 las demoras en emisión de cheques y giros a empresas ocasionaron, en algunos casos, el cese de los servicios. Por ejemplo, a la Cooperativa Sannitry, que atiende ocho planteles de Caracas, se le giraron pagos que en promedio tenían 5 meses vencidos. 

Sin servicio
En el interior del país hay casos de empresas que cobraron sin prestar servicio. Las cooperativas Itzamatul, El Avio, Kabil, Nahuata y Trasalim, acreditadas como proveedoras a escuelas en Carabobo, aparecen registradas en Caracas a cargo de cinco personas que comparten un mismo número telefónico. El propietario de las cinco empresas es Luis Alberto Duque, según él mismo declaró a ÚN en 2010. 

Cuatro años después, todavía conserva el mismo número telefónico. Al preguntársele por las irregularidades y el cobro de altas sumas sin haber servido un solo plato de comida, Duque resume: "Esas eran empresas familiares y yo era socio. Rescindimos el contrato con la ZE de Carabobo en 2010 porque nos quedaron debiendo mucho dinero. Casi nos arruinan. Otras veces nos pagaban con seis meses de atraso. Niego que esos pagos se hayan hecho. Lo que yo cobré, lo cobré, y tengo cómo demostrarlo. Yo quedé con deudas al banco, a comercios, a todo el mundo", declara molesto.

Las cooperativas de la familia Duque "prestaban" servicio a 30 escuelas durante la gestión en la ZE de Carabobo de Ysmenia Fernández Oliveros, quien fue destituida en marzo de 2011. 

Al ser consultado sobre el funcionamiento del PAE dijo: "Eso es una mafia... Hay demasiado descontrol, burocratismo, de todo hay allí. No me pregunte por detalles, confórmese con saber que ahí hay de todo. De malandros para abajo. No sólo en la Zona Educativa, sino en la coordinación del PAE y hasta en los planteles".

Sin estructura
El PAE funciona sin personalidad jurídica bajo la tutela del Min-Educación, que desde febrero de 2011 está a cargo de Maryann Hanson,  y del Viceministerio de Participación y Apoyo Académico, encabezado por Trina Manrique. Tiene una Coordinación Nacional, que se apoya en los jefes de Zona Educativa en las 24 entidades del país.

Las denuncias de corrupción en las cooperativas provocaron en septiembre de 2011 la incorporación de Mercal, Pdval y Cval, para el suministro y distribución de alimentos a centros educativos con comedores. También los consejos comunales han hecho presencia en planteles. 

Una funcionaria del Distrito Escolar 5, en Caracas, afirma que "todavía existen debilidades. Se ha intentado reducir la participación de cooperativas por todas las denuncias. Pero aún queda mucho por hacer".

Un ex asesor de Min-Educación, quien prefiere mantener su nombre en reserva, explica algunas de las debilidades del PAE: "Funciona con muchas carencias, hay toda una precariedad. Uno de los problemas fundamentales es que muchos actores participan y no hay ningún responsable. Se aprobó un manual de procedimientos, pero la Contraloría afirma que nadie lo conoce. Hay una cadena de funcionarios quienes ejercen como mejor les parece. No hay unidad de mando. Debe repensarse su reestructuración en función de darle personalidad jurídica".  




Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad


Publicidad