Laura Weffer Cifuentes | Últimas Noticias
A las 9:30 am del 31 de octubre de 2008, el inspector del Cicpc y adscrito a la dirección de Interpol Francesco Tumasello recibió una llamada telefónica de un hombre que se identificó como Carlos Pérez. “No quiso aportar más datos sobre su persona, por temor a futuras represalias en su contra o de sus familiares, debido al tipo de información que aportaría” dijo el funcionario en la declaración que rindió y que aparece transcrita en la causa número 2.218 de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal de Caracas, el 2 de marzo de 2009.
El anónimo describió a Kasic, dio la dirección de su residencia (en la urbanización Santa Eduvigis, Caracas), ofreció detalles sobre el auto en que se movilizaba y advirtió que tenía una orden de captura. Los policías constataron que efectivamente aparecía registrado en el Sistema de Comunicaciones Internacional (Interpol) bajo reseña roja internacional N°Kio-229/98 de 29 de octubre de 2001 y que esta se encontraba vigente. Esperaron 5 horas para detenerlo. En la requisa inicial le encontraron, además de la cédula de identidad venezolana (N°06.346.835), un pasaporte a nombre de Hajrovic Branco.
El 1 de noviembre de 2008 se hizo la audiencia de calificación de flagrancia. Las abogadas del Ministerio Público, Yemina Marcano (actual directora de la división de drogas del MP) y Yenny Leal Armao, a la postre fiscal 119 y 119 aux, precalificaron el delito como legitimación de capitales y solicitaron la privativa de libertad para Kasic. En esa primera ocasión se le acordó. No obstante, se venció el lapso reglamentario sin que la Fiscalía presentara el acto conclusivo y el fiscal 42 de primera de Primera Instancia, Alí Paredes (el mismo del caso de María Afiuni y Walid Makled) dictó sustitutiva de libertad. Kasic quedó bajo un régimen de presentación cada 15 días y prohibición de salida del país.
La Fiscalía apeló la decisión, pero la Corte de Apelaciones (Sala 1) en ponencia de José Gregorio Rodríguez Torres (que aunque tienen el mismo apellido, no está relacionado con el director del Sebin, Miguel Rodríguez Torres), ratificó la anterior medida. Las representantes del MP habían presentado elementos incriminatorios que justificaran la detención del croata, argumentó la Corte en aquella ocasión.
Por otra parte, la solicitud de extradición seguía su propio curso. El 4 de febrero de 2009 se le dio entrada a esta petición al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La convocatoria para el juicio oral se fijó para octubre, pero ya Kasic estaba ilocalizable. La última vez que las autoridades venezolanas supieron del él fue el 13 de marzo de ese año, fecha en la que unilateralmente dio por concluido su régimen de presentación. Esta situación ponía en un aprieto a la justicia. El proceso continuaba, pero no había a quien procesar. Esta ausencia fue lo que justificó la decisión del TSJ, en la que se declaró: “impedido para resolver la solicitud de extradición del ciudadano Slobodan Kasic”. El documento estaba firmado por el ex magistrado (y hoy asilado en Estado Unidos) Eladio Ramón Aponte Aponte.
Atrápame si puedes...
Una vez más la prensa fue quien dio noticias sobre el paradero de Kasic. Luego de que el croata dejara de presentarse ante las autoridades venezolanas en 2009, es capturado en Perú en agosto de 2010. Las reseñas periodísticas dan cuenta de que poseía una pila de pasaportes falsos y se hacía llamar “Mario”. De acuerdo con la información proporcionada por los agentes internacionales involucrados en la captura, su labor consistía en “cerrar los envíos” de grandes cargamentos de droga hacia Europa; coordinar la adquisición de materia prima y establecer rutas de tráfico para su exportación. Sin embargo, el 20 de diciembre de 2010 Kasic fue liberado por las autoridades peruanas. El argumento utilizado por la defensa es que en Croacia lo condenaron a prisión en ausencia y el país suramericano no reconoce juicios sin que el imputado esté presente.
“Todos estos años he tratado a vivir decentemente y conducir mi negocio, pero se puso muy difícil. Ya estoy harto de este tipo de vida, señaló Kasic en una entrevista a un diario croata cuando estaba preso en Lima. Sé que me espera en Croacia, y estoy preparado luchar por mi libertad”, señaló en aquella ocasión, cuando afirmó le iba a pedir al juez peruano que lo extraditara a su país de origen. Pero luego fue puesto en libertad.
Y aunque la orden de captura internacional sigue pendiente, esto no impide que Kasic continúe su periplo por el mundo. De acuerdo con la Dirección Nacional de Migraciones y Naturalización de Perú, el croata ingresó a ese país procedente de Venezuela el 7 de mayo de 2011, cuando supuestamente estaba evadido de la justicia. Voló de nuevo el 30 de octubre a Brasil y regresó el 5 de noviembre. Y hasta allí llega su rastro oficial, que no se parece a los caminos verdes que lo han hecho convertirse en un dolor de cabeza para los tribunales internacionales y en una figura escurridiza para los investigadores del crimen organizado.