Ahiana Figueroa| EMEN.- Funcionarios están optimistas por poder alcanzar una tasa por debajo de la meta establecida para 2012; sin embargo, analistas afirman que los
ajustes de precios y la baja producción atentan contra tal objetivo. El
Gobierno cree que cerrará 2012 con una clara desaceleración de la inflación. Según algunos de sus voceros, la economía podrá finalizar este período con una tasa menor a la meta propuesta de 20% a 22%.
Destacan que el año electoral podría romper esa estabilidad inflacionaria, pero afirman que la política económica del presidente Hugo Chávez, basada en una serie de subsidios, es lo que ha contribuido, en buena parte, a la desaceleración de este indicador.
Analistas consultados sostienen que los resultados del índice nacional de precios en los últimos meses no son sostenibles porque el gabinete no ha aplicado medidas que logren eliminar los "problemas estructurales" que impactan en la inflación.
Además, señalan que la política de subsidios y los controles de precios son medidas que han mantenido de forma artificial esa desaceleración inflacionaria. La baja productividad de bienes que registra el país, especialmente en productos alimenticios, también es un factor que atenta contra el objetivo de bajar los precios aún más en lo que resta del segundo semestre del año.
Los especialistas explican que algunas medidas serán tomadas periódicamente para mantener esa desaceleración de los precios, pero aseguran que muy probablemente sea sólo hasta el próximo mes de octubre, cuando se realicen las elecciones presidenciales.
Reiteran que uno de los objetivos políticos del actual gobierno es mantener "a raya" algunos problemas económicos como la inflación, de manera de anotarse puntos de cara a los comicios del 7 de octubre.
Regulaciones e importaciónEl diputado de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Jesús Faría, afirma que el gobierno ha podido neutralizar el impacto de la inflación sobre los venezolanos, gracias a una política "seria y coherente" que ha permitido incrementar la inversión social en el país.
"Tenemos proyectado que la inflación se ubique entre 15% y 18%, lo que representa una reducción de casi 10 puntos con respecto al año anterior", que finalizó en 27,6%.
"Antes había más inflación y las políticas sociales desaparecieron (…) seguiremos con regulaciones y controles para reprimir la especulación y estimular el desarrollo de las fuerzas productivas en el país", dijo el parlamentario.
El economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Ronald Balza, explicó que mientras no se corrijan los problemas estructurales que originan la alta inflación, las medidas del gobierno relativas a los controles no darán resultados positivos sostenibles en el tiempo.
"Las variables a examinar deben ser la política fiscal, su impacto sobre agregados monetarios y el tipo de cambio, el crecimiento de la economía y de las importaciones. Sobre estos aspectos, más que sobre la propiedad de los medios de producción o la especulación, debería dirigir el gobierno su atención", afirmó Balza.
El economista José Luis Saboín de la firma Ecoanalítica señala que mientras el gobierno necesite aprobar ajustes de precios de los bienes sujetos a control, será difícil mantener esa desaceleración.
"Es importante tomar en cuenta que el Estado ha competido fuertemente con el sector privado y continúa la tendencia de que cada vez importa más y vende esos bienes a precios subsidiados en toda la red de distribución con la que cuenta".
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