“St Moritz nació hace 30 años y aquí se queda”

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Podemos decir que Chocolates St. Moritz nació por una casualidad, como resultado de una fácil respuesta a un conflicto de intereses que tuvo su creador con los dueños del Centro Comercial Tamanaco al incorporar una tienda de chocolates en el seno de la feria de comida rápida.

El señor Epelbaum padre, oriundo de Israel, llegó a Venezuela en 1959 donde comenzó con una tienda de abarrotes en Catia. Al cabo de algunos años, se hizo del negocio de comida rápida que repuntó entre la década de los 80 y los 90 . “Papá era el dueño de la feria del CCCT. Allí instaló Troppi Burger y todos sus asociados en aquel momento”, recordó Howard Michael Epelbaum, hoy presidente de Chocolates St. Moritz.

Cuenta que primeramente se compraba a terceros, a chocolates Krön. Ya en 1989 existían 4 tiendas. Sólo se hacía bombonería y figuras. Se compraba la materia prima a Chocolates El Rey y las ofertaban en las tiendas. De ahí surge la fábrica.“En este mismo año, papá decide arrancar con su propia marca: St. Moritz Chocolatier. Comenzamos operaciones con una pequeña fábrica de 70 metros cuadrados y 14 personas. En 1992 decidí retirarme del ejercicio médico porque me enamoré de la fábrica de chocolates y decidí dedicarle tiempo completo. En 1995 nos mudamos a esta sede en Palo Verde hoy con más de 4.500 metros cuadrados entre almacenes, fábrica y área administrativa, más un sistema de distribución nacional.

Sorteando obstáculos.

Después del apagón y del proceso de ahorro energético, la fábrica tuvo que eliminar unos turnos y bajar la nómina a 280 empleados. No obstante, asegura que en este segundo trimestre del año, la producción se disparó y ya las ventas se encuentran por encima del año pasado. “Las ventas se están reactivando y si seguimos así, reabriremos los turnos”. También asegura que hay que ingeniárselas, por lo que lanzó este año un producto “sabor a chocolate”, para garantizar el consumo, por no ser el chocolate un artículo de primera necesidad.


—¿Cómo crecer en medio de un bloqueo económico?

—Yo creo que aún hay mucha tela que cortar y hemos invertido y seguiremos haciéndolo. Una de las grandes ventajas del chocolate aquí en Venezuela es que la mayoría de las materias primas que necesito son de factura local. Los tres ingredientes básicos para hacer chocolate son: azúcar, cacao – el cual compramos a los procesadores nativos- y leche. Este último ingrediente, aunque no es cien por ciento local, por ser un producto de primera necesidad, se consigue en el mercado. El cacao venezolano es de los mejores del mundo, por cuanto no hay necesidad de importarlo. La maquinaria fue adquirida hace muchos años y solo tenemos gastos de mantenimiento.

— ¿Cómo apalancar el crecimiento?
—Con la contracción que tuvimos este primer trimestre del año, pude haber tomado la decisión fácil de cerrar, pero al contrario, me preparé para los meses venideros, produciendo más. Nunca dejamos de producir, no paré, aunque no vendía. A finales de 2018 iniciamos la exportación hacia Colombia de 10 mil kilos bimensuales de nuestra marca líder: Flaquito. Estamos en conversaciones para llegar a España, Chile y Panamá. Mi meta es aumentar la cartera de exportación desde aquí, mi país.

— ¿Como empresario, le ha afectado el fenómeno de la migración del talento humano?
—Bueno, afortunadamente 50% de la nómina es gente que tiene muchísimos años en la empresa. La gran rotación es la gente nueva, que entra y sale. No es la mano de obra calificada. A este nivel es donde sí nos ha impactado la migración, porque invertimos en el adiestramiento del personal y luego se van. Ha habido una gran migración de gente tecnificada para ese tipo de trabajo. Por ello, tratamos de motivarlos y, a pesar de que la situación está difícil, se han quedado con nosotros.
—¿Qué mensaje le daría a los emprendedores?
—Con paciencia, dedicación, esfuerzo, no importa donde estés, vas a ser exitoso. Hay que creer en el país. Nosotros seguiremos creyendo en esta tierra, que nos vio nacer. No hay que desesperar.

—¿Habrá Chocolates St. Moritz por mucho tiempo?
— Creemos en el país y seguiremos apostando a nuestro éxito aquí en Venezuela. Particularmente no me pienso ir para ningún lado. Esta fábrica tiene aquí 30 años y aquí se quedará. Este es el país que nos vio nacer. El mercado venezolano nos abrió los brazos y aquí seguiremos. Estamos aquí para larga data, hacemos los productos para el gusto del mercado venezolano.

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