Rubén Limardo: Es un privilegio haber nacido en Venezuela

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Rubén Limardo es uno de los dos venezolanos que han trepado a lo más alto del podio olímpico, gloria vivida en Londres 2012. Tendrá la eterna dicha de ser un eterno referente del deporte nacional, amén de gozar el reconocimiento mundial en un deporte que lleva mucho de arte como lo es la esgrima.

Pese a su condición que genera haber sido campeón olímpico, Rubén no se desarraiga. Y aunque los avatares de la espada le obligan a pasar gran parte de su tiempo fuera de la patria, no cambia los aires de su Guayana por nada del mundo. Mucho menos piensa irse del país. Es un producto criollo, vernáculo, que no se ubica sembrado en otras latitudes.

“Sigo en Venezuela y trabajo para mi país. Soy fruto de un proyecto que hace años comenzó mi madre y que luego encabezó mi entrenador Ruperto Gascón. Los triunfos que he cosechado me han llevado a pasar largas temporadas fuera de Venezuela, debido a que las grandes competencias de la esgrima están en Europa, principalmente. Ello me obliga a entrenar en ese continente. Sin embargo, estoy consciente de la responsabilidad que tengo con la generación de relevo de este deporte en Venezuela. Apuesto siempre a mi país y así como logré atrapar una medalla de oro olímpica, otros chicos venezolanos pueden alcanzar la hazaña”.

Por supuesto, el ser miembro de la pléyade de la espada, despierta las apetencias de otros países donde la esgrima es un deporte que cobra un valor más fuerte que el tenido en las fronteras nacionales, a pesar de haber procreado un campeón olímpico.

“Cuando gané la medalla dorada en Londres, tuve muchas ofertas para cambiarme de país. Pero rechacé aquellas invitaciones. Mi deseo era seguir adelante como representante de Venezuela. cada vez que vengo, cuando mis actividades lo permiten, aquí me lleno de energía. Y ver esa generación bonita que se forma y saber que mi ejemplo es inspiración para esos muchachos que surgen, representa un motivo demasiado elevado y refuerza el compromiso con mi patria. Eso no lo tengo en otro lado. Solamente lo disfruto en mi país”.

Haber nacido en el país representa un gran orgullo para Rubén Limardo.

“Es un privilegio haber nacido en Venezuela. Y cuando mi carrera como atleta activo concluya, espero seguir con las actividades de Fencing Center Carreño y espero hacer carrera como dirigente para que toda la experiencia que he acumulado, sirva para esas nuevas generaciones. Quiero contribuir en la formación de atletas y entrenadores y que el proyecto que me llevó a lo alto del podio olímpico jamás decaiga”.

Desde ya promete que el día que regrese a Venezuela seguirá vinculado al deporte.

“Quiero colaborar con mi país y retribuírle lo mucho que me ha dado. Estoy de acuerdo con la tesis de que tenemos el material para ser una potencia deportiva. Y estoy dispuesto a canalizar mis esfuerzos para materializar ese gran anhelo que muchos tenemos en el país”.

Limardo levanta la mirada, la dirige al cielo, respira hondo y se escuda con una sonrisa.

“Sueño con una Venezuela que sea óptima en todos sus aspectos. Por supuesto, que deseo ver un deporte desarrollado. Para ello es fundamental elevar el número de competencias y la reactivación de los Juegos Nacionales. Solo así la generación que se abre camino pueda alcanzar el deseado nivel de potencia. También espero que los problemas que afectan al país sean superados. Los mismos incomodan en grado sumo al venezolano y eso debe encontrar su fin. Para la tranquilidad de todos los que habitamos esta patria. Es un anhelo colectivo que merece cumplirse. Condición necesaria para que nuestro deporte se enrumbe definitivamente”.

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