Rebeca Moreno: Si Venezuela fuese un caso perdido no estaría aquí

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Rebeca Moreno estudió Comunicación Social, comenzó como productora, luego fue ancla de televisión, de radio y en los últimos años se ha convertido en una empresaria exitosa del universo infantil. Luego del nacimiento de Carlos, su primer hijo, inició un emprendimiento que más allá de promover el consumo de productos destinados a los niños, “tiene que ver con darle visibilidad a una cantidad de pequeños empresarios que no tenían cómo darse a conocer”.


El libro Mamá con glamour fue el primer paso. Más allá de recoger las vivencias de una primeriza (cosa que también sucedió), le fue abriendo las puertas de un negocio que alcanza todos los medios de comunicación, eventos que se realizan en las principales ciudades venezolanas (Caracas, Maracaibo, Valencia, Margarita, Puerto La Cruz y la lista continúa) y en países como Chile, Estados Unidos, Argentina y también aspira agregar más.

Pero con todo el éxito que ha conseguido, sobre todo internacionalmente, ha hecho que el arraigo de Rebeca Moreno por Venezuela, y por su Valera natal, se mantenga intacto. “Soy muy apegada a mis afectos, a mi núcleo familiar. Soy muy apegada a mi tierra y tradiciones. Quiero que mis hijos tengan apego con lo suyo, que crezcan queriendo el país. Que, para cuando sean adultos, hayan recorrido el país varias veces”, comentó

Aseguró que, pese a que lo escucha casi a diario, aún “no he sentido la necesidad de irme”. Y una de las razones es porque, sin ponerse unas gríngolas ante la realidad, “he tratado de ver oportunidades donde otros ven inconvenientes. Uno no tiene la vida más fácil que el resto. Trabajo muchísimo. Casi no duermo, porque siempre estoy revisando, planificando, armando cosas. Pero no por eso dejo de tener los mismos desencuentros, despechos y tristezas que muchos, pero he decidido enfocarme en lo bueno y en lo positivo”.

Contó con nostalgia que sus únicos dos hermanos se fueron y los únicos sobrinos que tiene no comparten, por esa razón, con sus hijos, pero eso no la amilana. Sus padres siguen aquí “y cuentan con mi apoyo. Quiero acompañar al venezolano tanto como se me permita. Si con mi trabajo le doy visibilidad a cientos de emprendedores, estoy feliz. He tenido la oportunidad de viajar mucho, pero me gusta mi país, sus costumbres. Me gusta el sistema educativo en Venezuela, con todo y sus bemoles. Me aterra, por ejemplo, el alto índice de casos de niños desaparecidos en otros países. Confío mucho en la medicina de Venezuela… Es una serie de cosas que cuando me pongo a analizar, hacen mucho peso para que yo siga aquí. Siempre que tenga la oportunidad de viajar, llevo a mis hijos, pero los traigo. Más de una vez mis niños me han dicho que las arepas que hago en Caracas saben mejor que las que preparo en cualquier otra ciudad del mundo”.

Moreno añadió otro elemento de por qué quedarse para ella es siempre la primera opción: “Si yo sintiera que no hay esperanza, hubiese agarrado mis maletas y estaría afuera. Si Venezuela fuese un caso perdido no estaría aquí. Dios y el destino me pusieron en la posición de ayudar a gente. Me he volcado en el tema del emprendimiento infantil. Lo veo como una misión de vida. No sé si estoy equivocada, pero es cómo lo siento. Y, por eso, estoy aquí”.

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