José Delgado: La ilusión no es en otros destinos, es aquí

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Es querido dentro y fuera de nuestras fronteras no sólo por su gran sonrisa que siempre muestra apenas se asoma en algún escenario, en alguna esquina o en algún encuentro de amigos y colegas; también se ha ganado la simpatía del público por su talento como poeta, compositor, trovador y creador.

No en vano, hace dos años grabó un video del tema “Coffee and Tea”, de su autoría, nada más y nada menos que con el conocido músico argentino Kevin Johansen.

Para ese tiempo, en plena crisis, José ya tenía en mente seguir creando, pero en colectivo, y su proyecto le llamó Ciudad Canción, que se ha proyectado a escala nacional e internacional con al colaboración de artistas nuestros e invitados foráneos.

-Eres de los que piensa quedarse…
-Sí, para arrancar de cero. Creo que hemos vivido muchas capas de ilusiones y se ve cómo en crisis salen a flote las vilezas del día a día, pero también las maravillas de gente solidaria y creativa buscándole la vuelta a la economía,  a la alimentación. Cualquier dificultad la vas a resolver creativamente, bien sea juntándote con otras personas o modificando tu manera de ver las cosas.

-¿Qué te ata a Venezuela?
-Yo nací y crecí con nuestras expresiones culturales, con nuestra música. Todo eso lo encuentras con nuestra gente, con la manera de ser y de hacer. He podido experimentar fuera del país, en giras e intercambios, y te digo que las realidades no son distintas a la que vivimos; son complejas. También, a veces, salimos como locos porque nos dicen que cualquier lugar puede estar mejor que acá y eso hace que mucha gente tome decisiones precipitadas sin medir un montón de recursos que tienes en tus manos. No mides cuánta red de apoyo pudieras tener como la que tienes en tu país; que cuando estás afuera son muchas las precariedades y eres un peso para otro país; que aquí estás en tu tierra y te mueves a donde sea y tienes el derecho de decir y andar.

-¿Qué les dirías a quienes se van?
-Mira, acá tengo a mi gente, a mi familia, a mis viejos. Veo gente que se va, no los juzgo para nada, cada quien tiene su visión, pero la mía es esta: mi padre puede voltear un botellón de agua y no sabes si en unos años eso se convertirá en una hazaña o algo imposible para él. Veo muchos padres solos con hijos y nietos fuera del país. Hay gente que dice que está lejos para mandarle plata a los viejos, pero el tiempo es corto, no sabes si después no estará y todo este tiempo que no estuviste aquí esos padres hayan estado deseando que esten acá para abrazarse y resolver. Estas condiciones materiales en las que muchos adultos mayores se quedan acá solos para mí es terrible.

-¿Qué ves de quienes han emigrado?
-Gente añorando lo que dejó, que molesta hace toda una bulla cuando se va, pero al rato la consigues aquí y no hizo la misma bulla cuando volvieron. No dicen que están de vuelta a su país y que están felices. No hay por qué exigírselos tampoco, pero son las cosas que veo. Son decisiones precipitadas. Hay laboratorios muy perversos mediáticos que nos dicen que salgamos corriendo en estampida y no es así; tampoco cualquier país te va a recibir con los brazos abiertos o tienen mejores realidades que la nuestra. Yo les diría que piensen bien, que traten de apostar en tiempos de crisis porque vivimos esas iluiones de otros destinos y no, es acá. Hay oportunidades después de la crisis.

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