Hace 40 años se apagó la voz del llamado “Bolerista de América”, Felipe Pirela. Tenía 31 años y había sido el cantante venezolano de mayor proyección internacional en la década de los 60. A pesar de sus éxitos de su gran producción discográfica, Pirela murió sin bienes de fortuna. La depresión y la falta de un buen manager lo llevaron a cometer errores que golpearon su economía. Hoy ese chorrito de voz cargado de sentimiento sigue llegando la fibra de quienes buscan en el bolero un refugio para hablar de ese amor que choca con “la pared que separa mi vida y tu vida”, o que le canta a “mi Puerto Cabello, pedacito de cielo”. Es el sentimiento que nunca muere. Texto: Enrique Rondón Nieto (14 fotos) Pinchen
aquí y disfruten de un video de Felipe Pirela interpretando "Silencio"