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Últimas Noticias Domingo 04 de Mayo de 2003

LA OPINIÓN

Encuentro

Andrés Cañizález

En días recientes, un grupo de profesionales, relajados por la confianza en un ambiente festivo, enumeraban sarcásticamente las razones por las cuales no eran chavistas. La razón dada con más énfasis era que poseían su dentadura completa, además de estar bien vestidos y perfumados, y de ser correctamente educados.

Estas expresiones en clave de humor, como eran dichas en aquel contexto, en realidad entrañan un razonamiento absolutamente excluyente de un sector de la sociedad en relación con los más pobres, sus esperanzas y expectativas políticas.

Efectivamente, existen serias, y visibles diferencias so ciales en Venezuela que se expresan políticamente en la actual coyuntura de polarización.

Una lógica polarizada que sólo vive un aparente receso en las últimas semanas, pero cuya problemática de fondo sigue sin resolverse: tenemos un país dividido sin espacios de encuentro, que sirvan para el reconocimiento y aceptación del otro, entre los distintos actores políticos y los sectores sociales a los que representan.

Requerimos de un proyecto de país en el que todos nos sintamos representados e incluidos.

Las opciones políticas que están en el debate actual, también el gobierno de Chávez, no parecen viables de persistir en la lógica de negación del otro.

Parte importante del capital político del presidente Chávez, pese a su desastrosa gestión en materia social y económica, está en la inclusión simbólica de esos desdentados, esos que son motivo de burla entre algunos sectores profesionales de una clase media que quiere seguir mirando para el otro lado cuando un pobre se cruza en su camino. Los que tienen la dentadura completa, históricamente en las últimas décadas, prefirieron la política del avestruz, de esconder la cabeza, cuando la bonanza petrolera también fue sembrando la pobreza y la inequidad en el país. Hoy, aun después de todo el agitado proceso político de los últimos años, les cuesta entender la apari ción y protagonismo de esos otros, históricamente ignorados, que se sienten incluidos en el chavismo.

Por otra parte, el gran error político del Jefe de Estado fue haber distanciado, con actitudes igualmente excluyentes, a sectores de la clase media profesional, fruto de la modernización petrolera, y tan legítimamente venezolana como los más pobres. El presidente Chávez, si nos guiamos por lo que ha contado públicamente, vivió una experiencia de ascenso social para pasar a ser clase media gracias a su carrera militar. Este proceso lo vivieron muchos de los que hoy son profesionales en Venezuela, incluida la dirigencia oficialista, en los tiempos de la ahora aborrecida Cuarta República.

No puede pensarse un país en el cual no estén representadas las esperanzas de justicia social de los históricamente excluidos, pero tampoco será viable una nación entre cuyas políticas esté la negación de las expectativas de superación profesional y económica de aquellos que han accedido a educación y ciertos estándares de vida. La conjugación de estos mundos, tan aparentemente distantes, requerirá de un espacio de encuentro y reconocimiento social, y ello sin duda- será el primer paso para empezar a salir del atolladero en el que estamos todos los venezolanos.

Periodista/ Prof. Universitario


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