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Últimas Noticias Domingo 27 de Abril de 2003

LA OPINIÓN

De cómo conseguir un levante y no morir en el intento



Mucha gente se enreda y se corta toda cuando quiere hacer un levante. A los hombres se les nota por la miradas de inseguridad que ponen al ver a las mujeres que les gustan, se cohíben y toman la actitud de los vendedores de parcelas en el cementerio a los que les da pena ofrecer la mercancía. Ellas por su parte se identifican porque viven moviendo el cabello y mirando a todos lados para ver si alguien las ha notado, o se movilizan con minifaldas provocativas o pantalones tan ajustados en los que se han metido gracias al uso de vaselina y la ayuda de una amiga o de su hermana. Lo que muchos no saben, es que levantarse a alguien no tiene ninguna ciencia. A todo el mundo le gustan los levantes, así que para facilitarles el trabajo a los interesados inexpertos damos las siguientes reglas prácticas: Entre los puntos más importantes a considerar están: 1) No se moleste en seleccionar al objetivo; aunque no parezca, a la larga todos los hombres y mujeres son iguales, así que no le pare ni al estatus social ni al nivel intelectual del mismo. 2) Busque intereses comunes, pero no les de mucha importancia, de todas formas siempre van a estar discutiendo sobre ellos. 3) Una vez que haya encontrado la presa adecuada, para que ésta caiga rendida sus pies ataque con firmeza, cuando crea que está derrotado persevere en el ataque, si no cede, vuelva a empezar siga así hasta que lo consiga.

4) Utilice la labia sin parar.

Las mujeres caen más fácilmente cuando está mareada de tanto oír hablar a alguien.

5) Si es del sexo débil, muestre sólo un pequeña parte de los encantos con los cuales la favoreció el señor. Nada provoca tanto a un hombre como el misterio del objeto del deseo. 6) Sigan estas normas generales:

Para caballeros...

  • Dígale que usted la estaba observando en silencio desde hace muchos años pero prefirió esperar para que fuera una relación madura.

  • Vístase a la moda aunque se vea ridículo.

  • Al principio nunca le lleve la contraria.

  • Hágale creer cosas. Pocas cosas excitan tanto a una mujer como el hacer creer que no sabe algo y poner cara de sorprendida diciendo: ¿De verdad? ¡No te creo¡
  • Sonría cada vez que la ve.

    (Y si no la ve también, los bravos viven amargados)

  • Aunque ella no le atienda no deje de llamarla continuamente.

    Decirle todo el día a sus amigas del trabajo: "No... dile que no estoy" es una de los más grandes momentos en la vida femenina.

  • Cuando ya la tiene acostumbrada a sus llamadas deje de hacerlo por una semana, eso le creará una intriga que puede volverla loca.

  • Háblele de su pasado, si no lo tiene invéntelo y cuéntele cómo una mujer le arruinó su vi da o cosas dramáticas, como decirle que usted vino del planeta Marte y sus padres lo dejaron olvidado en un cajero automático.

    Para darle más dramatismo al cuento, tosa frecuentemente llevándose las manos a la garganta como si le faltara aire y dígale que debe regresar pronto porque de otra manera morirá.

  • Pídale una tarjeta de crédito prestada a su mejor amigo e invítela a un restaurante de lujo y ni se le ocurra nombrar la palabra pizzería.

  • Cada dos días mándele un ramo de flores con un tarjeta que diga que le envía tantas flores como horas tiene sin verla.

  • Regálele un collar, unos zarcillos u otro objeto decorativo todas las semanas el día en que la conoció. Escriba una tarjetita medio cursi, como: "Gracias, hoy en el aniversario semanal del maravilloso día en que me salvaste del negro abismo de la soledad".

  • Aunque sea huérfano dígale que quiere presentársela a su madre.

    Para mujeres...

  • Dígale que a usted no le gustan los hombres que son demasiado apurados.

  • Desvístase a la moda. Si tiene celulitis no vaya a la playa o hágalo de noche.

  • Discútale sobre todo pero hágale pensar que no le está llevando la contraria en nada.

  • Administre la sonrisa de manera que él piense que no le agrada mucho estar con él.

  • Hágale creer que le cree sus cosas y la tiene admirada.

  • Cuando le llame no le atienda sino de vez en cuando.

  • Dígale a cada rato: -"Yo no soy la mujer para ti, soy una persona muy complicada". Eso lo excitará, los seres humanos adoran una complicación
  • Háblele de su futuro y de cómo una mujer le puede salvar la vida.

  • Cuando esté comiendo en el restaurante de lujo, al comerse el postre más caro dígale que habría sido más económico ir a una pizzería.

  • Llámelo una noche y dígale que no incluya rosas por media hora en el envío del día siguiente porque ese tiempo estuvo pensando en él
  • Cuando le dé un regalo, primero rechácelo dos veces, pero acéptelo cuando el insista la tercera vez.

  • Al abrir el regalo nunca diga: "Pero esto no es de oro..." ni pregunte ¿Cuánto vale esto?
  • Aunque sea huérfana dígale que un día de estos va a presentárselo a su padre.

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