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MEMORIAS DEL SIGLO XX 1955 El gobierno del Nuevo Ideal NacionalRamón J. Velásquez
El Heraldo de Caracas, vocero del gobierno de Pérez Jiménez, a raíz del derrocamiento del presidente de la República de Cuba, doctor Carlos Prío Socarras, y del retorno al poder del general Fulgencio Batista, por segunda vez dictador, publicó una especie de mancheta que decía: "Hay que preparar instalaciones en una de las islas Galápagos, en el Pacífico, para congregar a todos los Presidentes que van cayendo". 1954 era la hora de plenitud de esta etapa de gobiernos autocráticos, encabezados por generales que empezaba en Guatemala con Castillo Armas, seguía en el Caribe y el resto de Centroamérica con los tiranos seculares Anastasio Somoza y Rafael Leonidas Trujillo; Honduras continuaba siendo de Tiburcio Carías y luego la fila se prolongaba con Pérez Jiménez, Rojas Pinilla, Odría, Strossner, y llegaba a la Argentina donde los generales Lonardi, Aramburu y el almirante Rojas habían sentenciado el final de la dictadura de Perón. En cuanto a Venezuela, los años 1954 y 1955 fueron los de la plenitud del gobierno militar de Pérez Jiménez, pues ya en 1956 empezarían las dificultades fiscales que obligaron al Gobierno a otorgar las últimas concesiones petroleras y el año siguiente, 1957, las crecientes dificultades fiscales que lo obligaron a reducir el ritmo de obras públicas traería como consecuencia dificultades con el comercio proveedor de materiales, quiebra de compañías de ingeniería y el desempleo. Pero en 1954, estas dificultades no se advertían y el régimen que había adoptado el nombre de "El Nuevo Ideal Nacional" como signo distintivo de su obra, lo completaba con su promesa de transformar del medio físico para explicar su obra nacional de infraestructuras y los planes de construcción de autopistas nacionales, represas y planes de colonización, así como el ritmo en la construcción de viviendas. Laureano Vallenilla Lanz, que desde 1952 desempeñaba la cartera de Relaciones Interiores, era además la persona con mayor formación jurídica y humanística entre el grupo de colaboradores del dictador. Cuenta en sus memorias las conversaciones que mantuvo con Pérez Jiménez sobre la ciudad de Caracas y cómo la obra urbanística y su desarrollo en general habían quedado paralizados desde los días de Guzmán Blanco (18701884), durante sus gobiernos del Septenio y del Quinquenio, cuando el dictador caraqueño emprendió la tarea de transformar a Caracas, que era un pueblo en donde todavía se mostraban las ruinas del terremoto de 1812, de calles abandonadas y de gran descuido general en su presentación, en la ciudad de edificios, teatros, iglesias, puentes y avenidas que José Martí, en 1881, comparó con París, al hablar del resto de Venezuela que para el ilustre cubano, era Persia. Vallenilla Lanz estimuló en Pérez Jiménez el empeño de continuar y superar la obra de urbanismo caraqueño de Guzmán Blanco. Anotó también que desde 1886 hasta 1943, la única obra de reforma urbana de la ciudad de Caracas que merecía destacarse era la urbanización El Silencio, construida por el presidente Medina Angarita bajo la dirección arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva. En su columna de El Heraldo, bajo las iniciales de R.H., Vallenilla Lanz, el 8 de septiembre, con el título de Bajo el signo del Bull Dossier, escribe: "Si algo caracteriza el actual régimen político de Venezuela es el tractor. El tractor es el mejor colaborador del gobierno, el más cabal intérprete del elevado y noble propósito de transformar el medio físico. El tractor con bull dossier se convierte en personaje familiar de los venezolanos, como otrora lo fuera el burro de carga. Es un símbolo de la patria moderna que se está plasmando, un símbolo tan respetable como el caballo del Escudo Nacional y que ya ha hecho historia". Después agrega: "Satisface cómo el tractor prepara tierras aptas en Portuguesa y Guárico, cómo borra de nosotros el recuerdo romántico pero triste del populoso barrio San Juan, del de Catia, del de El Conde. El tractor es símbolo de la patria y del gobierno". 1955 es el año en que el presi dente Eisenhower le confiere a Pérez Jiménez la más alta condecoración de su país, la Legión del Mérito, en su más alto grado. En el acto de entrega de la condecoración que se efectuó en la embajada de Estados Unidos con una numerosa representación de todos los sectores nacionales, de rigurosa etiqueta, el embajador Flechter Warren leyó el mensaje de Eisenhower: "Su excelencia el coronel Marcos Pérez Jiménez en su condición de Presidente de Venezuela, y también con autoridad, ha puesto de relieve su espíritu de colaboración y amistad hacia los Estados Unidos". Y elogiaba: "Su constante preocupación ante el problema de la infiltración comunista ha mantenido alerta a su gobierno para alejar la amenaza existente contra su propio país y el resto de las Américas, a más que su conocimiento de la similitud de intereses de Estados Unidos y Venezuela ha permitido que las relaciones tradicionalmente cordiales entre los dos países sean hoy mejores que nunca". Fueron estos años 1954 y 1955, los más difíciles para los partidos políticos que habían pasado a la clandestinidad y luchaban por el retorno a la democracia, desafiando la vigilancia y las torturas de la policía política. Para finales de 1952, después del asesinato de Antonio Pinto Salinas, el Comité Ejecutivo de ADen la clandestinidad había dejado de funcionar y los grupos de juveniles afiliados a dicha organización asumieron dicho papel, entre otros, Juan Páez Ávila, Pedro Felipe Ledezma, Pedro Miguel Pareles y Simón Sáez Mérida, como Secretario General, y se creó también un secretariado juvenil con la presencia de otros universitarios, entre ellos, Freddy Melo, Rafael José Muñoz, Manuel Alfredo Rodríguez, Blanca Canache, Juan Pablo Peñalosa, Heli Colombani y José Agustín Catalá, hijo. Con la totalidad de su comando nacional en el destierro, el partido que encabeza Jóvito Villalba, Unión Republicana Democrática, URD, y con el resto de sus dirigentes locales perseguidos había dejado de actuar. En su exilio de España, el dirigente de Copei, Luis Herrera Campíns, en unión del grupo copeyano integrado por Rodolfo José Cárdenas, José Luis Zapata, Porras Omaña, entre otros, funda Tiela, órgano de divulgación de la lucha contra la dictadura. El Partido Comunista continuaba en la clandestinidad publicando Tribuna Popular bajo la dirección de Pompeyo Márquez (Santos Yorme). |
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