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| Últimas Noticias Jueves 16 de Enero de 2003 |
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LA OPINIÓN Los militaresAntonio Ledezma D esde la Coordinadora Democrática hemos insistido hasta la saciedad en que cualquier solución que ponga fin a este desmadre de gobierno debe ser -sobre todo una salida democrática. No queremos, ni propiciamos un golpe de Estado. Sostenemos la preeminencia del poder civil. Sin embargo, también hemos afirmado que ninguna salida es posible ni deseable sin la participación del sector militar. Acaso ninguna institución ha sufrido, a causa de este go bierno, tanto desgaste, deterioro y desprestigio como la Fuerza Armada. Se le ha destruido su estructura jerárquica, se le ha debilitado su capacidad para cumplir su función en salvaguarda de la soberanía nacional. Sus líderes naturales han sido sustituidos por oficiales de segunda. Se le utiliza como guardia pretoriana para proteger las brigadas chavistas, como repartidores de armas a fuerzas paramilitares, para movilizar o proteger guerrilleros colombianos dentro de Vene zuela y, por último, para arremeter contra manifestaciones pacíficas y desarmadas o para humillar a sus más respetados oficiales, como es el caso del general Martínez. Estas circunstancias han colocado a la oficialidad militar en una disyuntiva histórica: Tienen la opción de sumarse al movimiento civil y ayudarnos a salir de la forma más pacífica posible de este Gobierno, facilitando con ello una transición que culmine en un proceso electoral transparente hacia una de mocracia con aliento social. La otra opción es plegarse al proyecto totalitario de Chávez. Las consecuencias serán: incrementar su debilidad institucional al mismo paso que el autócrata incrementa el poder de fuego de sus fuerzas paramilitares, servir de soporte armado para esta locura que intenta conjugar la vocación terrorista de Libia e Irak, el desvaído proyecto comunista de Fidel Castro y la insurrección armada colombiana, en una ambición delirante que aspira arrasar la institucio nalidad democrática latinoamericana. Proyecto condenado al fracaso, que puede arrastrarnos a todos en un frenesí de violencia y sangre, pobreza y destrucción, y quedar, al final, como los ejércitos de Argentina y Chile, cargando con el desprestigio de haber protagonizado ese caos. Esa es la elección. Con o sin los militares, la sociedad civil seguirá luchando y arriesgando todo hasta librar a Venezuela de semejante amenaza. Ex alcalde de Caracas |
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