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| Últimas Noticias Domingo 01 de Diciembre de 2002 |
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CHÉVERE Víctor Cuica "Soy el saxo más pintado de Caracas"OSCAR PERDOMO MARÍN
Víctor Cuica es un pedazo de nuestra individualidad colectiva como nación, es parte de nuestro patrimonio, un venezolano que refleja las virtudes y contradicciones de nuestro ser mestizo, con un pequeño detalle: es un artista. Él es un pedacito de lo que permanece. ¿Qué es de su vida? Usted está aquí como enconchado ¿No? ¿De dónde salió usted? Conozco muchos músicos y he alternado con tantos que ya ni me acuerdo ¡Mira estas fo tos! Aquí está Paquito de Rivera, Arturo Sandoval. Fíjate, aquí estoy con Rubén Blades y Willie Colón cuando estaban jovencitos y esta otra con Tito Puente; este es Richard Egues, el flautista de la "Aragón"; conozco mucho a Chucho Valdés del grupo "Irakere". Este que ves aquí es Claudio Rodite, excelente trompeta brasileño. Aquí estoy en un festival de cine "niche" con puros directores y actores y actrices negros y observa esta ¿Ves? Estoy tocando en una calle de una ciudad alemana como cualquier músico callejero; ese día hice mi platica. Aquí estoy en Biarritz con mi esposa Solveig. ¿Cómo empezó? Eso fue en el Cuartel Mariano Montilla... Tanto me gustó ese instrumento que hablé con el maestro director de la banda y me pasaron a la cátedra de saxo. Yo no quería tocar más bombo, aunque todos los días me tenía que parar a tocar diana. Eso era obligatorio. En La Victoria estuve dos años. De allí me mandaron para Cabure como instructor de banda de guerra a enseñarle a los soldados a tocar redoblante y bombo. Hice el curso de PRC10, era un radio de combate y me tenían en trasmisiones con los suboficiales, entonces yo me la pasaba "volándome" a los pueblos cercanos. Eso me trajo problemas porque yo viajaba siempre en el camión cisterna y un día no lo hice y los guerrilleros atacaron el vehículo y a mí me acusaron de ser contacto de los insurgentes. Me enviaron 60 días a calabozo en Coro, en el Batallón Miraflores. ¿Y eras contacto de la guerri
lla? Los ojos se le iluminan a Víctor con cierto brillo de picardía: habían trasmitido que él era transferido a Caracas por otro músico. Era un telegrama sin la firma del Ministerio de la Defensa, y mientras averiguaban el asunto, el hombre fue a parar de nuevo al batallón en Coro, hasta que al fin llegó a la capital. ¿Qué pasó después? Yo era un músico de tercera y Santaella era muy buena gente y le gustaba el jazz. Tocaba a Glenn Miller y así realmente comenzó todo. Después conocí a Armando Cáceres, que le decían "Caraquita", y él me explicó quiénes eran los grandes de la música que a mí me gustaba. Ingresé en la Escuela Superior de Música y allí pasé ocho años. Tuve la suerte de recibir enseñanza de Alba Quintanilla, el maestro Pereira, los maestros Sojo, Evencio Castellanos. Era necesario saber de música clásica para entrarle al jazz. Después retomé clases de saxo con el maestro salvadoreño Ramón Carranza, quien me enseñó todo lo que sé de ese instrumento. El maestro Baquedano también me ayudó. ¿En qué orquestas tocó? Estuve un tiempo también con Porfi Jiménez y otros. Después de eso he tocado con Jerry Weil; actué en España, Alemania, Francia, Nueva York, Canadá y en otros sitios. Estuve en el Festival de Jazz de Buenos Aires, en Costa Rica, todo el Caribe y en muchos rincones de mi país. Tengo un material allá arriba... ¿Este no es Paco de Lucía? ¿En cuántos films ha estado? Este que ves aquí es Ray Sepúlveda ¡tremendo trompeta puertorriqueño! Siempre he trabajado con buenos músicos aquí y en el exterior, tantos que no me acuerdo de todos. ¿Mantiene usted comunicación con toda esa gente de que ha hablado? Desaparecieron ya algunos de los que sonríen desde las fotos. Pero en la casa de Víctor no hay espacio para los fantasmas, y en el saco de sus recuerdos todo lo que se fue existe, se transforma en música de saxo, anécdota y ganas de andar. ¿Le pesan los recuerdos? Mi hija se nombra Naima, que quiere decir agradable en lengua árabe. Así se llama una pieza del maestro John Coltrane, quien fue el saxofonista más grande del mundo. ¿Algún fantasma lo persigue? Ellos se escaparon por mi casa. Eso fue cuando el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y otra vez preso y era inocente. Yo no sabía ni tuve que ver con eso, quizá mi ex esposa, Iradia Sánchez, sí lo sabía porque ella visitaba el cuartel desde antes que nos casáramos. Mi mujer estuvo presa un año en Tocuyito junto con Argelia, la que era esposa de Douglas Bravo. A mí me torturaron en la cárcel, después que salí de ella incursioné en la "República del Este" y conocí a los bohemios, a Miguel Ángel Bonafina, el hermano de Dorys Well, quien me empató con la gente del cine; ahí conocí a Alfredo Anzola y a la que es hoy mi esposa, que era la novia de él en ese entonces. A Miguel Ángel lo mataron de una puñalada. Si tuviera que resumir su vida en dos frases... Sobre todo, me alegra que muchos muchachos que trabajaron conmigo han hecho carrera en el exterior ¿Del jazz? Forma parte de mi vida. ¿Un momento particularmente alegre? ¡Fue una gran alegría representar a mi país como jazzista en la tierra del jazz!. ¿Su momento más triste? REFLEXIONES Compositor.
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