| Artículo anterior | Ver página | Próximo artículo |
| Últimas Noticias Lunes 11 de Noviembre de 2002 |
|
EL PAÍS EL QUE NO MUERE DE UN CHUZAZO, LO MATA UNA INFECCIÓNLa muerte campea impune en la cárcel En esta jungla pestilente impera la ley del más fuerte SORAYA BORELLY PATIÑO
Caracas. Acurrucados sobre sucios y viejos bolsos, presos y familiares intercambian saludos. En el angosto pasillo el aire es denso, sazonado por el olor a orines, heces fecales, comida podrida, aguardiente, marihuana y sudor. Cada recluso ha tenido que alquilar al mandamás del pabellón un espacio pegado a la pared para sentar a su visita y, cual fieras cuidando a sus cachorros, se agachan frente a ésta para protegerla. Gritos y groserías ponen en alerta a todos. En alguna parte de aquel infierno se está matando “una culebra”. Un chuzo atraviesa un abdomen desparramando los órganos vitales, o simplemente secciona una yugular. Tal vez, un plomazo certero destroce un cráneo. No habrá testigos, pues la vista de todos se clavará en el piso, al igual que avestruces escondiendo sus cabezas. Una vez más habrá que esperar a que la tormenta amaine. Despues, el silencio, seguido del ruido que producen los cuerpos al ser arrastrados hasta la puerta del pabellon. La mancha de sangre sera lavada. Nadie sabra que paso. El hecho pasara a formar parte de las estadisticas bajo la resena de gmuerte por arma blancah o de gfuegoh, mientras que la informacion que sera proporcionada a la prensa se remitira al trillado genfrentamiento entre bandas por el control del penalh, asi de simple. Respeto con sangre. La supervivencia en cada penal esta determinada por la capacidad que cada recluso tenga de ganarse el grespetoh, y eso solo se logra de varios chuzazos o a plomo limpio, y aunque el anterior episodio lo vivimos en el interior del Reten de Catia, demolido en marzo de 1997, al ingresar nuevamente a los pabellones de una prision (Tocoron, PGV y Tocuyito), pudimos constatar que la gleyh en aquel infierno sigue siendo la misma, con la diferencia de que ahora las armas campean gbanderah. Hombres enjuiciados por delitos simples comparten el encierro con delincuentes en potencia. Cada pabellon es controlado por un jefe, o gsanto varonh, cuya gbendicionh es imprescindible para el libre acceso a cada pasillo o celda. En los dias de visita, todo gvaronh carga su arma a la vista, y aunque el codigo de honor carcelario reza que gla visita es sagradah, varias detonaciones en algun lugar de aquel inmundo lugar nos anunciaban el epilogo de una disputa. Quienes no logran medirse a la fuerza optan por convertirse en simples gfantasmash que tratan de pasar desapercibidos, o ingresan a las comunas de evangelicos, grupos que defienden a sus ghermanosh con la palabra de Dios a la diestra y una pistola a la siniestra. El control total y absoluto de las prisiones esta en manos de los reclusos. Alli las pocas rejas que quedan en pie son destinadas a la fabricacion de chuzos, aunque el constante reciclaje de armas -entre incautaciones y recompra- garantiza su permanente abastecimiento. Tampoco se puede pasar por alto el hecho de que la custodia interna en los penales recae en manos de gente no calificada para tan delicado trabajo. No es tarea facil trabajar con delincuentes, situacion juridica que no les arrebata su condicion humana. El informe de Provea del ano 2001 revela un deficit de 1.100 custodios penitenciarios. Segun los estandares internacionales, la relacion deberia estar en 1 custodio por cada 10 reclusos. Sin embargo, en Venezuela la relacion es de 1 por cada 30. La mayoria de los custodios no estan capacitados, son mal pagados; por lo tanto, con frecuencia inciden en hechos de corrupcion. Existia en nuestro pais una Escuela de Vigilantes Penitenciarios, adscrita al Ministerio de Justicia, la cual dictaba los cursos en tres meses, pero por razones desconocidas fue cerrada; posteriormente paso a formar parte del Instituto Universitario Nacional de Estudios Penitenciarios y se disminuyo el tiempo de preparacion a tan solo un mes.
|
|
||||||
| En esta sección |
| Artículo anterior |
|
Ver página |
|
Arriba |
|
Próximo artículo |
Copyright 2000. Cadena Capriles C.A.
Todos los Derechos Reservados
Una solución
