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| Últimas Noticias Domingo 15 de Septiembre de 2002 |
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LA VOZ DEL LECTOR Clínica de las emocionesSu carta será bien recibida y difundida en su oportunidad. Para ello le pedimos que escriba un máximo de 20 líneas a Margarita Capote y Roger Garcés. Últimas Noticias, Plaza Panteón, Torre de la Prensa, piso 3, Caracas.
Soy una mujer de 36 años y sé que mi marido me engaña. No son simples sospechas, es un hecho comprobado. Fuera de todo el dolor que me causa, esta situación me provoca una curiosidad: ¿Por qué un hombre engaña a una mujer? ¿Esta conducta tiene alguna explicación? Estimada amiga, vamos a hablar en base a generalidades para contestar a tu pregunta. En principio podemos establecer que cuando un hombre engaña a su pareja es porque tiene disociadas las diferentes facetas que una mujer encierra. En este hombre no hay una integración de las diversas caras de una misma mujer y por eso tiene que buscar una mujer para cada faceta. Nos explicamos mejor: la mujer posee muchos misterios por su condición femenina. De hecho podemos afirmar que en cada mujer habitan varias mujeres; esto es, la mujer de su casa, la madre, la esposa, la mujer trabajadora, la seductora, etc. Dada la dificultad de integrar todas esas facetas en una sola figura, surge la necesidad de que el hombre las disfrute en varias mujeres diferentes. De todos los roles de la mujer, los cuales son difíciles de integrar, los más frecuentes son el de "La mujer de su casa" y "La seductora", muchos hombres mantienen el paradigma de tener en su hogar a una "Dama" y en la calle a una mujer que le vuele los sentidos, la "Seductora". Es tarea del hombre, en su desarrollo interior, el integrar a todas las facetas de la mujer en una sola figura. Sin embargo esta tarea no es sencilla y requiere, en la mayoría de los casos, de orientación profesional, es decir de terapia. Todo depende de lo que el hombre perciba en su pareja, de cuál faceta es la que está proyectando la mujer. En muchos casos una mujer casada asume su compromiso matrimonial y se comporta como una esposa. Es decir, atiende a su marido, le plancha la ropa, le hace la comida, lo acompaña en las fiestas de la empresa donde trabaja, pero descuida una función muy importante que es la de seducir a su marido. Hemos visto en consulta algunas quejas frecuentes de los maridos, éstas son: "pero es que ella no se arregla" "ella me enamoraba cuando éramos novios, pero después de casados todo cambió" y es que muchas mujeres cometen el error de asumir solamente el papel de "esposa" luego del matrimonio. La condición femenina tiene una riqueza (que no tiene la condición masculina) y es precisamente la multiplicidad de facetas que cada mujer tiene. Por ello, para una mujer vivir plenamente la femineidad es un tesoro de incalculable valor. Muchas mujeres no se atreven a descubrir sus facetas y se obligan a ser "la esposa" en la casa y en la calle se manifiestan otras de sus facetas; esto puede tener muchas explicaciones en cuanto a su origen: crianza, tabúes, traumas, valores, etc. Es precisamente lo que Buñuel describía en su película "Belle de jour" (Bella de día), aquella fémina proyectaba en su casa sólo el rol de esposa y en la calle el rol de seductora. Ella, por alguna razón, le apenaba que su esposo creyera que ella también podía ser seductora craso error- la seducción era justamente lo que estaba esperando su marido. Así que, nos permitimos darles un consejo muy útil: para los hombres: comiencen a integrar las diversas facetas de la mujer en una sola figura; y las mujeres: permitánse vivir plenamente la femineidad en todas sus facetas. ¡Los resultados van a ser inmediatos! |
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