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Últimas Noticias Domingo 15 de Septiembre de 2002

MEMORIAS DEL SIGLO XX

1945: Los militares del 18 de octubre

Ramón J. Velásquez

EL TRÍO Mario Vargas, Rómulo Betancourt y Delgado Chalbaud

En el seno del gobierno revolucionario que se instaló en Miraflores en la noche del 19 de octubre de 1945, estaban presentes dos factores de la vida venezolana, que después de acercarse y pactar el asalto al poder iban a enfrentarse muy pronto por representar programas que iban a crear conflictos en la decisión de constituirse como las fuerzas conductoras de esta nueva etapa de la vida venezolana.

Los militares de los países hispanoamericanos donde había "logias", Argentina, Brasil, Perú y Bolivia, venían considerando desde comienzos de la década de los años cuarenta, que en atención a los gigantescos avances logrados en todos los órdenes, pero especialmente en los de la ciencia y el arte de la guerra durante la segunda conflagración mundial, consideraban imperativo prepararse para asumir la dirección de los gobiernos en sus respectivos estados y poder intervenir en la nueva organización que alcanzaría a todas las naciones, superando la rutina constitucional a que estaban sometidas estas repúblicas.

Pérez Jiménez y Vargas Cárdenas, que estudiaban en Perú, se identificaron con la logia militar que encabezaba el general Odría, y al regresar a Venezuela iniciaron la tarea de fundar la "Unión Patriótica Militar", logrando hacer jurar como miembros a los más cercanos oficiales subalternos, lo que les resultó relativamente fácil por razones de nexos familiares y vinculación de paisanaje y la ausencia de control y vigilancia en sus pasos por parte del Gobierno.

Vino a colaborar en esta tarea de estímulo al descontento militar, la compaña mantenida de manera formal por el diario La Esfera, considerado como vocero de la derecha y de las compañías petroleras, denunciando el estado deprimente en que vivía la oficialidad subalterna y comparando los sueldos de capitanes y tenientes con los más bajos que en la nómina de la vida civil recibían los empleados.

La campaña de La Esfera se realizaba a través de sucesivos editoriales en primera página.

Se dijo entonces que en la redacción de esos editoriales colaboraban con los periodistas algunas personalidades militares.

Además, o mejor antes que las razones de las logias militares hispanoamericanos y que los editoriales de La Esfera, estimulaba el estado de inquietud que se transformaba en protesta, la acumulación de oficiales que estaban detenidos en los rangos de mayores, capitanes y tenientes, sin ser ascendidos no obstante haber ingresado a la carrera como subtenientes en 1925, 1926 y otros en 1931, quienes veían que las nuevas generaciones ascendían de manera más rápida y era probable que sus carreras finalizaran sin haber logrado los ascensos a que aspiraban.

Aun cuando en los primeros años del nuevo gobierno (1945 a 53) no hubo ascensos, la inquietud se calmó, pues los más altos grados militares que ostentaban los nuevos jefes militares eran los de mayores y capitanes, a excepción de Carlos Delgado Chalbaud, quien tenía el grado de teniente coronel. El retorno a la utilización de toda la jerarquía de títulos militares vino a realizarse en 1953, cuando el Congreso Nacional ascendió a Marcos Pérez Jiménez al rango de general de Brigada.

La primera definición de la orientación de las Fuerzas Armadas en la etapa que se iniciaba, fue la de rechazar todo apoyo o identificación con tendencias regionalistas y las de considerarse como una institución autónoma ajena a nexos o compromisos de tipo personalista. Es decir, no obstante ser los oficiales comprometidos en la acción triunfante nativos de los estados andinos, condenaban la tradicional definición del régimen derrocado, por lo cual era necesario ser militar y nativo de Táchira para ascender a la categoría de Presidencia de la República.

Para lograr estos propósitos creyeron indispensable la inmediata eliminación de quienes en ese día ostentaban los rangos superiores de generales y de coroneles. Aun cuando era verdad que todavía se mantenían activos algunos militares de la época gomecista, lo cierto es que la casi totalidad de los generales y coroneles que pasaban a violento retiro habían sido sus profesores en la Academia Militar, entre otros Celis Paredes, López Centeno Sánchez. Pero esta eliminación inmediata de toda la superioridad militar no quedaba allí, sino que al mismo tiempo la Junta Revolucionaria anunciaba la inmediata creación de un Tribunal de Responsabilidad Política y Administrativa, ante el cual, civiles y militares que habían desempeñado funciones de alta responsabilidad en los gobiernos de Gómez, López Contreras y Medina Angarita, debían probar el origen de sus fortunas.

Fue a partir del 20 de octubre cuando el país empezó a conocer el nombre de los militares que habían organizado el movimiento del 18 de octubre y ahora formaban parte principal del nuevo gobierno. Además de Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud, Julio César y Mario Vargas Cárdenas, de Celestino, José Teófilo y Juan Velasco Buitrago, figuraban como dirigentes los oficiales Carlos Morales, Edito Ramírez, Martín Márquez Áñez, Roberto Moreán Soto, a quien la prensa llamaba "El León de Miraflores"; Pulido Barreto, Pimentel D´Alta, Nucete Paoli, Calzadilla, Oscar Zamora Conde, Campos Giral, Moncada Vidal, La Rosa Arzuarte, Rosales, Ezequiel Zamora Conde, López Conde, Félix Román Moreno, Luis Calderón, Medina Arellano, Martín Carrillo Méndez, Antonio José Maldonado, Benjamín Maldonado, los Vivas González, los Rangel Barrientos, Gutiérrez Prado, para recordar un distinguido grupo de ese histórico episodio.

La prensa dedicó sucesivas ediciones a entrevistar a las nuevas figuras militares y el diario caraqueño El País en repetidos titulares los calificaba de "gloriosa juventud militar" y en oportunidades señalaba el 18 de octubre como "la segunda Independencia".

Para dirigir la reforma militar que consideraban como urgente, y separarla de los vaivenes y digresiones de la Junta Revolucionaria de Gobierno, se instaló en el Ministerio, ahora denominado de Defensa, un estado mayor encabezado por Marcos Pérez Jiménez y Julio César Vargas, destinado a adelantar el programa de profesionalización y modernización de la carrera militar como parte del programa de la nueva etapa castrense.


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