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| Últimas Noticias Domingo 15 de Septiembre de 2002 |
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LA OPINIÓN El agua es vidaMaría Lucía Díaz El tema del agua siempre esna preocupación constante de parte de aquellos que piensan en el ser humano y en sus necesidades más apremiantes, siendo el agua una de ellas, porque el agua de sólo nombrarla nos llena de inspiración y también de angustia. Es ya hora de iniciar una amplia discusión sobre el tema, no sólo para hablar de cómo la utilizamos en nuestra vida, sino sacarla de la cotidianidad y colocarla dentro de todo su amplio contexto como elemento indispensable para nuestra sobrevivencia. Deberíamos comenzar por discutirla, no sólo desde las cuencas hidrográficas y su importante ubicación para la ingeniería hidráulica, sino que debemos conocer acerca del proceso que requiere llevar el agua a nuestros hogares, las perspectivas del suministro del agua en las grandes urbes, la necesidad del agua para la industria, el agua y su estrecha relación con la salud como indicador de la calidad de vida; en fin, multitud de actividades en las que requerimos del agua como factor fundamental en nuestras vidas, lo cual está íntimamente relacionado con el buen uso que hagamos de ella, comenzando por ser más conscientes de no malgastarla innecesariamente. Para los especialistas es una obligación difundir de la mejor manera la inmensa responsabilidad que cada ciudadano tiene de formarse una conciencia clara que sirva de alarma contribuyendo a tomar medidas para evitar las sequías que sufrimos en cualquier lugar del planeta Tierra. No es nada raro que viajando por cualquier lugar de Venezuela, donde antes hubo un río caudaloso ahora haya sólo un hilillo de agua. Pero también sucede en esta Venezuela impredecible en cuanto a fenómenos naturales, que ese hilillo de repente se convierte en un caudal que reclama su territorio. Es tanto lo que podríamos decir sobre el agua y el respeto que se merece como elemento imprescindible en nuestras vidas, que sólo me queda expresar una inquietud que, ami juicio, es permanente, ya que la ignorancia que signa nuestra vida se manifiesta en el hecho de mostrar tanta indiferencia al malgastar en muchos casos de manera perversa este preciado elemento. Esto ya es suficiente para asignarnos el calificativo de ignorantes. |
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