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Últimas Noticias Domingo 15 de Septiembre de 2002

EL DOMINGO

MINISTRO ISTÚRIZ PIDE BUSCAR FUENTES ALTERNAS DE RECURSOS
Las Bolivarianas desafían la crisis

  • El presupuesto en educación no será recortado
  • Centralismo del Mecd obstaculiza funcionamiento del sistema


    con 559 planteles dependientes del Ministerio de Educación y concebidos bajo un esquema de educación integral, es decir, ampliación de la jornada escolar; desayuno, almuerzo, merienda; centros de computación, asistencia en salud. A los docentes se les ofreció un 60% adicional de su sueldo por la mayor dedicación a los educando.

    Hubo resultados positivos.

    Al menos para el año escolar 20002001 la deserción y la repitencia se ubicaron respectivamente en 3,02% y 5,50. %La asistencia fue de 91,12% y la aprobación de cursos llegó a 87,78. %Según fuentes del despacho de Educación, se supone que estos indicadores mejoraron el año pasado y serán más positivos para este año.

    A las 2.250 escuelas bolivarianas que ya existen, este año se incorporarán otras 750, las cuales absorberán 141.984 jóvenes que cursan desde el preescolar hasta media y diversificada y implicarán una inversión de 70 millardos de bolívares.

    En total, cuando culmine este año escolar, a finales de 2003, las Escuelas Bolivarianas habrán absorbido cerca de 650 mil almas desde 1999.

    Pero obviamente las 3.000 Escuelas Bolivarianas son apenas un subconjunto de la realidad nacional, apenas representan cerca de la tercera parte del total de planteles que dependen del Mecd (11.000) y casi 1/8 de todos los planteles existenes en el país, incluyendo municipales, estadales y por supuesto privadas.

    Animado, el presidente Chávez anunció que en el futuro todas las escuelas oficiales operarían bajo esta modalidad, incluso las municipales, que no dependen directamente del Ejecutivo Nacional.

    “En principio eso estaba muy bien, porque era una meta de país, pero cuántos docentes se necesitan, cuántas aulas, con qué recursos cuento para ello”, pregunta la investigadora de políticas públicas y educación, Gloria Ramos. Claro, la crisis económica podría afectar esta meta.

    ¿Dónde están los reales?El ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, planteó a mediados de este año la necesidad de racionalizar los gastos del despacho, buscar fuentes alternas de financiamiento para estos planteles y propuso que en las zona rurales estas escuelas desarrollaran huertos, cría de vacas, gallinas o pollos, para poder sostenerse.

    Esto hizo pensar a entendidos en la materia que el renombrado proyecto tendría dificultades y que sus metas iniciales se habrían distorsionado; o que Isturiz improvisó la alternativa de la escuela granja, que sin embargo, según fuentes del Mecd, es una modalidad que se ensambla con las comunidades agrícolas de Mérida o Lara y genera empleo.

    Olga Ramos, quien en un principio veía con buenos ojos las Escuelas Bolivarianas, critica que ahora se diga que no son viables o se alejen de sus metas iniciales."Se está jugando muy seriamente con la credibilidad y las expectativas de las familias, de tener atención integral y a tiempo completo para los niños. No se puede experimentar con niños".

    Y es que muchas de estas escuelas no renúen las mejores condiciones de infraestructura para la enseñanza, no tienen altos niveles de educación, no han sido sometidas a una evaluación objetiva, pero siguen proliferando.

    “Nuestra crítica no es al programa sino a la forma en que se ha gerenciado el programa, que no fue sometido a estudios de factibilidad, a una evaluación de sus fortalezas y debilidades.

    Hasta han cambiado 5 veces al coordinador del programa”, señala Leonardo Carvajal, vocero de la Asamblea de Educación.

    Carvajal añade que hay contradicciones en las cifras oficiales sobre este programa al punto que “a estas alturas no se sabe cuántas hay y cuáles están realmente bien acondicionadas".

    Dice Carvajal que el informe de José Luis Farías, de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, encontró que de 114 escuelas bolivarianas evaluadas, 53 estaban en pésimo estado, 41 en situación regular y 20 muy bien.

    Documentos del Mecd admiten que el programa tiene sus limitaciones: la poca fluidez de los recursos, la deficiencia en los equipos de supervisión, el déficit financiero y la resistencia al cambio. Pero también resaltan las fortalezas: desarrollo del pensamiento crítico en alumnos y docentes; rescate del acervo histórico cultural de la región o localidad; mayor autoestima de los niños y docentes; programas de atención, prevención y asistencia para enfermedades como la tuberculosis o el VIHsida, entre otras.

    Ramos y Carvajal señalan que expertos han hecho propuestas al Mecd para evaluar o mejorar las Escuelas Bolivarianas, e incluso para buscar otras alternativas, pero nunca han sido escuchados.Aunque en este despacho se afirma que “están abiertos” a este tipo de propuestas.

    El gobierno nacional debió reducir el 22,2% del presupuesto nacional que fue calculado en 26,441 billones de bolívares (33,051 millones de dólares). A la educación se le habían asignado inicialmente 5.7 billones.

    Xiomara Lucena. directora de Comunidades Educativas del Ministerio advierte que: “No vamos a recortar presupuesto ni en salud ni en educación.

    El presupuesto para la educación es sagrado”.

    Este despacho aspira seguir invirtiendo miles de millones de bolívares en edificaciones, inmobiliario, comedores, capacitación de docentes, deudas laborales, tanto en escuelas bolivarianas como en nacionales y de otra naturaleza. Pero es probable que sea insuficiente.

    Carvajal teme que las deudas del Mecd con los colegios católicos subvencionados o las universidades nacionales provoque una crisis en los próximos meses, a la que contribuirá el déficit en las arcas públicas y la crisis política.

    La obtención de recursos sigue funcionando como en los viejos tiempos; rasguñando por aqui y por allá, en los distintos entes oficiales centrales y descentrlizados, y hasta en la Fuerza Armada (Plan Bolívar 2000).

    Olga Ramos señala que “hay un grave problema de gerencia en el Mecd que afecta a toda la educación”. Para ella la actual administración se afianza en el centralismo, lo cual dificulta aún más la administración de los recursos o la supervisión del sistema de enseñanza.

    “El Estado no se puede convertir en el único pensador, gestor y evaluador del hecho educativo", acusa Javier Duplá.

    Este catedrático es partidario de que se invite a expertos, académicos y educadores, a discutir cómo debe ser el sistema educativo nacional, ya que el actual sigue arrastrando los mismos problemas de los lustros anteriores.

    Quizá sea sólo el tiempo el capaz de corroborar si el programa de Escuelas Bolivarianas es o no sostenible.


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