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Últimas Noticias Martes 30 de Abril de 2002

EL PAÍS

CRISIS SE EVIDENCIÓ LA AUSENCIA DE LIDERAZGO (Y III)
Partidos se renuevan o ceden el paso

Con esta entrega culmina la serie que iniciamos el pasado domingo orientada a evaluar la contradicción en la que se sume la sociedad venezola-na, con una fuerte necesidad de expresarse en la arena política y sin mucha inclinación por in-corporarse a estructuras partidistas -sean históricas o recientes-para capitalizar el interés que la mueve. Se percibe la carencia de organizaciones con fines polí-ticos consolidadas, tanto del lado del oficialismo como de la oposición. En medio se no-ta el fortalecimiento de la lla-mada sociedad civil y la irrup-ción de actores que en un principio no se visualizaban como aspi-rantes a tomar el poder. Distintos puntos de vistas se analizaron. La coincidencia fue: sin partidos no hay democracia

Luz Mely Reyes

OPTIMISTA No hay relación amor-odio

AMÉRICO MARTÍN
La sociedad civil defiende libertades
Optmista y seguro de que se vive un momento de transición, que arrojará como resultado un cambio en la forma de organización de los partidos, se muestra Américo Martín, quien en su época de izquierda (MIR) aspiró a la Presidencia de la República.

Martín no comparte la tesis de una relación amorodio entre la sociedad civil y la política; de hecho las asume separadas y complementarias.

Diferencia una de otra por los fines y su comportamiento.

Señala que la SC defiende libertades y conquistas, mientras que los partidos actúan más a la ofensiva para alcanzar la meta de lograr el poder.

“ La política es una actividad mal vista, no de ahora. Ya en 1926 Ortega y Gasset se preguntaba por qué los políticos tenían mala prensa. La mala imagen proviene de que los políticos en una sociedad plural están hechos para negociar diferencias que permiten a su vez la permanencia de la democracia”.

Sobre la ausencia de estructuras partidistas que respondan a la necesidad de los venezolanos de participación, señala que el debilitamiento de los partidos coincide con el fortalecimiento de la sociedad civil. Sostiene que no es factible regresar al modelo leninista de organización partidaria y que esto debe ser entendido por tales organizaciones, las cuales ganarían mucho si se atrevieran a elegir democráticamente sus autoridades.


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