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Últimas Noticias Domingo 27 de Enero de 2002

EL DEPORTE

JUAN VENÉ EN LA PELOTA
Serie del Caribe 2002

Barquisimeto

"Nació tan feo, que el médico partero le dio la nalgada a su mamá" . El sábado que viene, alguien cantará play ball en el estadio Universitario de Caracas.

Y entonces la Serie del Caribe se jugará exactamente igual que aquella de 1949 en La Habana, la primera en la historia.

Desde 1949 han transcurrido 53 años. O sea, los bebés nacidos en aquel febrero, cuando Almendares, Cervecería de Caracas, Spur Cola y Mayagüez, son ahora caballeros o damas en lo que llaman "su edad madura".

En el ‘49 los jets eran un sueño, y la televisión en colores existía en muy pocos sitios. No se hablaba de transmisiones por satélite. Las Grandes Ligas jugaban con 16 equipos y sin playoffs.

En los cuatro países de la Confederación del Caribe, Cuba, Puerto Rico, Panamá y Venezuela, se jugaba sólo en las ciudades capitales y con 4 clubes por liga.

La penicilina se inyectaba cada tres horas durante las 24 horas del día, y no se conocía la palabra SIDA.

La mayoría de los países de América Latina estaban en manos de dictaduras militares, o por caer en eso.

La población del mundo era menos de la mitad de la de hoy día. Caracas se movía con sus 300 mil parroquianos, en vez de los cuatro millones y medio de ahora.

Todo ha cambiado. Yo también.

Cuando volé a La Habana entre dos escandalosas hélices, para cubrir aquella primera Serie del Caribe, era un flaco muchachón de 20 años de edad que navegaba sobre todos los sueños imaginables, y algunos más.

La Serie del Caribe ha cambiado solamente porque en vez de Cuba juega Dominicana y en vez de Panamá, México, y en que hacen dos inauguraciones en vez de una. Más nada.

Todo lo demás es igual. Dos juegos diarios en el mismo estadio, y cuatro equipos que deben seguir después de eliminados o después de campeones.

Por eso, cuando el club de la sede pierde los tres primeros encuentros, se viene abajo el espectáculo.

En Venezuela se ha dado el caso de que la televisión se ha retirado a transmitir sus telenovelas, seguros de que ya el beisbol no es sintonizado en la medida que necesitan.

En 53 años, los ejecutivos de la Confederación del Caribe y de los equipos de México, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela han sido tan poco creativos, tan poco preocupados por su propio negocio, por su propio dinero, que no han inventado cómo evitar que el primer juego de cada día, siempre sin el club de la casa, no le interese a nadie en la ciudad que monta el espectáculo.

Es decir, en Caracas no irá gente cuando jueguen Puerto RicoMéxico, DominicanaPuerto Rico o México Dominicana. Y si Venezuela pierde los tres primeros o tres de los cuatro primeros, no irán al estadio ni los camarógrafos de los canales de televisión.

Vienen a estas tierras de Simón Bolívar las delegaciones de la zona mexicana del Pacífico, de Quisqueya y de Borinquen, en días de agrio y peligroso ambiente político. En época cuando la delincuencia es el gobierno en todas partes, en las calles, dentro de los hoteles, dentro de las casas, hasta en las iglesias. En un febrero de expectativas acerca de qué ocurrirá en este país.

Si los visitantes creen conocer lo que aquí somos en estos días, al leer los periódicos, ver la televisión u oír radio, y debido a que hay absoluta libertad de prensa, estarán seguros de que todos los buenos están fuera del Gobierno ("nosotros somos la sociedad civil organizada" dicen, "y los partidarios de Hugo Chávez y su gente son la chusma, el lumpen"). Pero si oyen lo que dicen los gobernantes, si sintonizan la Radio Nacional o VTV, concluirán en que sólo los funcionarios públicos son buena gente, y que lo demás es latrocinio y abusos contra los desposeídos ("oligarcas temblad, viva la libertad"). ¡Bienvenidos, a pesar de todo!...

jbeisbol5@aol.com


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