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Últimas Noticias Martes 08 de Enero de 2002

LA OPINIÓN

Los contactos de Escrivá

LUISANA REYNA (*)

A los 26 años tenía poco tiempo de graduada y por lo tanto, escasa experiencia laboral. En ese momento nunca pensé iniciar una empresa sola, sin socios y mucho menos a nivel internacional. No creo que sea por falta de valentía o de audacia sino por tener los pies en la tierra y saber que para eso hace falta un poco de background, contactos, recursos...

¿Por qué digo esto? Porque siempre me ha impresionado que el beato Josemaría Escrivá fundara el Opus Dei a esa edad, con sólo 3 años y medio de haber sido ordenado sacerdote, sin contactos, sin recursos...

como él mismo decía: “tenía yo 26 años, la gracia de Dios y buen humor.

Nada más”.

Pero claro, hay bastantes diferencias entre mi empresa y la de Escrivá.

La empresa que él emprendió es sobrenatural: era Dios quien la quería, no él. Muchas veces decía que no quería ser fundador de nada; pero Dios lo necesitaba para recordar algo muy sencillo, que constituye el centro del mensaje del Opus Dei: que se puede ser santo ofreciendo a Dios el trabajo y así llegar al Cielo siendo heroicos en el cumplimiento de los deberes ordinarios y, para un fin así, los medios tenían que ser iguales, ahí no valen recursos humanos pero sí servían, y mucho, los “contactos”. Y él tenía los mejores de todos: desde el Cielo estaban empeñados en que saliera el Opus Dei, por lo tanto saldría.

Rezó muchísimo e hizo rezar.

Pedía oraciones por esa intención.

Necesitaba que más personas lo ayudaran a mover “influencias” en el Cielo, así que acudió a los enfermos y a los pobres; ellos, junto con los niños, eran la mejor palanca ante Dios.

El pasado 20 de diciembre se aprobó un milagro de Escrivá por parte de la Congregación para la Causa de los Santos, un paso más hacia su canonización. Se trata de la curación milagosa de la radiodermitis crónica que padecía Manuel Nevado Rey, desde 1962, y que tras acudir a la intercesión del beato Josemaría le desapareció. A Josemaría podemos acudir, recordando que mañana es la fecha del centenario de su nacimiento, para que nos ayude a darnos cuenta de que muy cerca tenemos gente que necesita que la escuchemos, que le demos cariño, que le prestemos un pequeño servicio sin buscar un bien personal.

(*) Abogada


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