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Últimas Noticias Miércoles 22 de Agosto de 2001

EL PAÍS

“Volveré a subir al Ávila”

EXCURSIONISTA Paulini dijo que va a aprovechar al máximo esta segunda oportunidad que le dio la vida

D’yahana M. de Bastidas

RECUPERACIÓN El joven narró su travesía
DANIEL HERNÁNDEZ

Convaleciente, con el rostro bronceado por un candente sol, las manos hinchadas, los brazos y piernas rasguñados y con una sonrisa nostálgica pero, sonrisa al fin, Juan Miguel Paulini narra su difícil “aventura” en el Parque Nacional el Ávila.

“Yo salí de mi casa en El Marqués el miércoles pasado para subir al Ávila por la vía de Naiguatá, como suelo hacer dentro de mi rutina de ejercicios, pero me desubiqué e irremediablemente me perdí”, dice.

Juan Miguel Paulini fue reportado por sus familiares como desaparecido ante el servicio de Guardaparques de la GN e Inparques, organismos que adelantaron su búsqueda, ubicación y rescate.

GANAS DE VIVIR
"Fue una gran experiencia, ahora veo las cosas diferentes y todo más bonito. Las ganas de ver de nuevo a mi gente, de abrazarlos y estar con ellos, fue lo único que me mantuvo vivo y con deseos de seguir adelante", manifestó el joven de 24 años de edad.

Desde una cama clínica, con varias botellas de suero en su brazo y acompañado con su madre, Olivia de Paulini, Juan Miguel narró lo que tuvo que vivir en 5 largos días. “Tomé agua de riachuelos y de las hojas de los árboles cuando llovía. Puse en práctica la orinoterapia, aunque no sé qué tan buena pudo ser, pero me ayudó en su momento. No comí nada. En una oportunidad vi algunas frutas pequeñas, pero me dio temor comerlas por no saber si eran venenosas”, explicó.

NOCHES FRÍAS
Para dormir el joven buscó arbustos con techos tupidos, pare evitar el paso de la lluvia, neblina y frío.

“Me levantaba, me acostaba y sentaba a cada rato.

Cambiaba de posición cada cinco minutos porque hacía un frío muy intenso y era la única manera de evitar tiritar.

Además procuraba evitar que el agua mojara mi cabeza”, explicó.

Juan Miguel es el tercero de cuatro hermanos y dejó los estudios universitarios para dedicarse a su verdadera pasión: la música. Cursa guitarra clásica en el Conservatorio José Angel Lamas, actividad que combina con yoga y deporte, prácticas que le ayudaron a lograr mantener el control durante el tiempo que duró su estadía en el Parque Nacional el Ávila.

“Ahora voy a estudiar un poco más las técnicas de la orinoterapia y algunas prácticas de salvamento. Estoy feliz de estar aquí”, concluyó.



Encuentro y rescate
El joven músico Juan Manuel Paulini explicó que cerca de las 12 del mediodía de ayer escuchó a los rescatistas. "Al oírlos les hice saber que estaba allí, todo por medio de silbidos, y me quedé quieto, esperando que regresaran abriendo brechas con machetes", dijo. Cuando regresaron, después de varias horas, los vi con mucha vergüenza, rabia y profundo agradecimiento.

“Fue un sentimiento encontrado, de gracias por saber que me llevarían con mis seres queridos, que me estaban rescatando, y que ya no iba a morir; vergüenza, por saber las molestias que generé por haberme extraviado, y rabia, a la vez, por haber perdido la ubicación en un cerro que he subido tantas veces”, dijo. Cuando los rescatistas llegaron hasta el lugar donde se encontraba Paulini, él aseguró haberlos visto como una especie de ángeles que le estaban salvando de la muerte.

“Ser rescatista es una gran responsabilidad, y para mí es un favor muy difícil de retribuir. Fue un inmenso y bello esfuerzo el que hicieron todas esas personas para que hoy yo pueda estar con mi familia y contar lo que viví”, concluyó. Una vez que finalice la recuperación de Juan Manuel Paulini, volverá a sus actividades habituales y aseguró que de nuevo subirá al cerro Ávila.




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