domingo, 30 mayo | 10:28 AM
Estamos a las puertas del mundial de fútbol. No pensarán que trataré de analizar las posibilidades campeoniles ni adentrarme en la historia, todo lo cual y mucho más están contando expertos en este y otros medios del mundo. Pero les hablaré de Suráfrica y del primer gobierno negro, de Nelson Mandela, que tan elogiado ha sido por su espíritu conciliador mostrado en la película Invictus.
Ocurrió que Naomi Klein, quien se hizo conocida con su libro No logo, durante cuatro años estuvo investigando sobre el capitalismo en varios países y cómo fueron obligados a aplicar las políticas impuestas por Milton Friedman. Esa investigación está resumida en su libro (708 pág) La doctrina Shock, el auge del capitalismo del desastre, donde demuestra "…que esta forma fundamental del capitalismo ha surgido en un brutal parto cuyas comadronas han sido la violencia y la coerción…".
El caso es que esos primeros años de democracia racial en Suráfrica atrajeron su atención y estuvo en ese país escuchando opiniones e informaciones, y rastreando estadísticas, informes, etc. Así se enteró cómo fueron las negociaciones entre blancos y negros después del triunfo de Mandela y de su partido el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) en dos comisiones, y mientras los primeros hacían todas las concesiones políticas, en economía, dirigidos por F.W. de Klerk, jefe del partido Nacional que gobernó decenios, cuidaron de conservar todo el poder. Lo que buscaban, dijo Mandela, era "mantener las supremacía blanca con nuestros consentimiento". Y lo lograron.
Aunque Mandela tenía escrito: "La nacionalización de las minas, la banca y los monopolios es la política del ANC y cualquier cambio o modificación de nuestras opiniones en este sentido es del todo inconcebible. El empoderamiento económico de los negros es una meta que suscribimos… y el control estatal de ciertos sectores de la economía es inevitable".
Pero también en África tenía vigencia eso de que una cosa piensa el burro y otra el que lo va a montar, siempre un blanco. Las normas y leyes que aprobaron en las negociaciones fueron de tal naturaleza, que el gobierno negro quedó amarrado al poder blanco. No podían distribuir tierras, emitir nuevas monedas, repartir las medicinas gratuitamente, controlar la circulación de divisas, nacionalizar empresas, aumentar el salario mínimo, etc.
Como candidato, Mandela había cambiado tanto que The Wall Street Journal escribió "Aunque el ANC continúa teniendo una poderosa ala izquierda, el señor Mandela se ha mostrado en estos días mas próximo a Margaret Thatcher que al socialismo revolucionario por el que antaño se le temía".
No tenían capacidad de resistir y menos de avanzar. "Nunca nos liberaron. Lo único que hicieron fue quitarnos la cadena del cuello para ponérnosla en los tobillos", resumió Rassool Snyman, del ANC.
Naomi Klein afirma "desde que Mandela salió de la cárcel, la esperanza de vida media de los surafricanos ha descendido trece años", trece años escribió, y ofrece datos similares de la penuria del pueblo surafricano: desde que el ANC llegó al poder, en lugar de dos millones de negros con un dólar diario de ingresos, ahora son cuatro millones; en el 2002 el índice de desempleo subió de 23% a 48%; aunque el ANC construyó casi dos millones de viviendas, una cantidad igual de personas perdieron las suyas, y casi un millón de campesinos fueron desalojados de sus granjas".
Ese país es también sede del mundial de fútbol. Seguramente los estadios no los llenarán los negros.
El Himno de Chile
En los archivos audiovisuales de la Biblioteca Nacional reposaban hacía décadas partituras del siglo XIX llegadas de la Escuela Superior de Música y del archivo de José Ángel Montero, estos vendidos a la Biblioteca en 1938. Entre ellos estaban dos, en anverso y reverso de una misma hoja, con el título de Canción Nacional N° 1 y Canción Nacional N° 2, ordenadas para que se ejecutaran una después de otra. La N° 1 era el Gloria al Bravo Pueblo, de 1840, considerado el más antiguo manuscrito de lo que después fue nuestro Himno Nacional.
Rescatadas por Ignacio Barreto, de la BN, y el compositor e investigador Diego Silva Silva, fueron restauradas y es cuando se decide su ejecución, todo con el patrocinio de Pdvsa La Estancia. Cuando ensayaban encontraron que el estilo de la Canción Nacional N° 2 era distinto, modo frigio español; no se parecía a ninguna de las otras, y un día de abril de 2008 el tenor Andrés Algara, solista de esa canción, les comentó que un chileno que había escuchado los ensayos les dijo que ese era el Himno Nacional de Chile. Mayúscula sorpresa. ¿Cómo era posible que una pieza seguramente compuesta en 1827-30 en Caracas pudiese ser el Himno de Chile?
Comenzaron a investigar, y lo primero que observaron fue la similitud en la música. Se enteraron del origen del himno chileno, supieron que el embajador de Chile en Londres, Mariano Egaña, envió a Santiago en 1827 una nueva versión; en 1841 el presidente Bulnes hizo cambiar su letra por una no tan antiespañola; después hubo un vacío, hasta 1867 cuando fue reconstruido.
¿Tuvo alguna injerencia Andrés Bello en ese proceso? Barreto y Silva creen que hay razones, pues Bello sabía música y seguramente la escribía, estuvo varios años en Londres incluso como funcionario del Consulado de Chile, y señalan cómo se valora el exilio (él fue un exiliado) en sus estrofas finales:
"Dulce Patria recibe los votos
Con que América toda juró
Que a la tumba será de los libres
O el asilo contra la opresión"
El caso es que le escribieron a varios músicos en Santiago y a la Biblioteca Nacional y no han encontrado ninguna respuesta que demuestre algún interés por aclarar la dudas que aparecieron junto a la partitura igual, pero muy anterior, al himno nacional chileno. Es raro que los chilenos no tengan ningún interés en despejar esas interrogantes.



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Indecisos La última encuesta de GIS XXI muestra un ligero crecimiento (32,3% a 36%) de la intención de voto por los candidatos del Psuv, mientras la oposición subió 1,4%: de 21,9% a 23,3%. El porcentaje de los indecisos, que no saben o no responden, bajó de 35,8% a 33,4%. Es lo lógico. En la medida en que se acerque el 26S, se reducirá el número de indecisos. Siempre es así.
Beisbol Otra reciente encuesta, ésta de Ivad, revela algo conocido, como es que a la mayoría de los venezolanos (81,8% de la población mayores de 18 años) les gusta el beisbol. No pensaba que fuéramos tantos, y entre esos aficionados, 83,6% respondió no haber estado de acuerdo con las manifestaciones políticas en los estadios ocurridas en algunos juegos de la última temporada. Así se demuestra que la decisión que tomó la Liga, impulsada por su presidente José Grasso Vecchio fue acertada cuando emitió el comunicado rechazando esa conducta.
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