ESPECTÁCULO
EL MARTES FUE LA PRIMERA DE LAS FUNCIONES DEL NUEVO MONTAJE DE DISNEY EN EL POLIEDRO
Las Princesas patinaron en medio de la alegría infantil
El container con los juguetes está retenido en la aduana
CARMELA LONGO
Caracas. Puntual, a las 7:30 pm del martes, con un Poliedro casi lleno se apagaron las luces en señal de que las Princesas estaban prontas a salir de sus aposentos.
Mickey y Minnie fueron los anfitriones del espectáculo de dos horas que, aunque algo largo para el público al que va dirigido (los niños), fue lo suficientemente dinámico para impedir que, en la mitad de la semana y con una escuela esperando a primera hora el día siguiente, se durmieran.
Desde temprano la gente comenzó a aglomerarse en las entradas. A las 6:40, algunas madres perdieron la paciencia y empezaron a gritar pidiendo que se diera acceso al coso.
Los gritos fueron atendidos y poco después pudieron entrar. Recibía un pelado stand donde debía venderse mercancía alusiva al espectáculo. "Hubo problemas con los containers donde traían los objetos.
Los tienen represados, no los dejan salir de la aduana", dijo uno de los vendedores. En el intermedio aparecieron la Bestia, Flanders (de La Sirenita) y una lámpara de Bella a BsF 50.
Mientras, sobre el hielo, decenas de patinadores ofrecieron un show impecable. Jasmín fue la primera en aparecer en el castillo que camaleónicamente cambiaba su fachada.
Su Genio fue, junto con el cangrejo Sebastián, de los que se robaron el show.
Siguieron Aurora, Mulán, Ariel (con Úrsula incluida), Blancanieves y Bella. Tras un breve receso, apareció Cenicienta junto a su madrastra para la parte final del show.
Sin duda, fue el cuento más cuidado, incluida la carroza iluminada que atravesó la pista. Al final, todas las Princesas se reunieron en el marco del baile, donde hasta Mickey y Minnie se vistieron de gala.
Ya habían pasado dos horas.
Los chamos salieron contentos y bostezando, por la hora. No obstante, quedaba un lugar para comerse uno de los seis tequeños que costaban BsF 10, tomarse una botellita de agua (de las pequeñitas) que vendían a BsF 3,50 o comprarse una espada de colores que ofrecían a partir de BsF 25.